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46 DOMINGO 12 3 2006 ABC Cultura y espectáculos Una de las escenas más impactantes de Crash la película de Paul Haggis que se alzó con el Oscar al mejor filme del año ABC Crash la inesperada mejor película de los Oscar, plantea en Los Ángeles un intenso debate sobre las tensiones raciales en una ciudad polarizada, que ya estalló en 1992 con más de medio centenar de muertos y cuantiosos daños materiales En la esquina del cine con la realidad TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL LOS ANGELES. En cualquier ciudad real, cuando caminas pasas y rozas a la gente, te topas con ellos. En Los Ángeles nadie te toca. Todo el rato detrás de este metal y cristal del coche. Creo que extrañamos tanto el toque humano, que tenemos accidentes sólo para sentir algo Así comienza Crash el casi místico mosaico de tensiones raciales elegido contra la mayoría de los pronósticos por la Academia de Hollywood como mejor película del año. Pero para la ciudad de Los Ángeles, Crash va más allá de una tarde entretenida en el cine. Dentro de esta mega- urbe californiana- -que en 1992 estalló por el caso Rodney King cobrándose la vida de medio centenar de personas y multimillonarios daños materiales- las cuestiones planteadas por el largometraje dirigido por Paul Haggis han generado durante los últimos once meses una especie de fascinante y masivo cinefórum entre sus más de diez millones de habitantes blancos, negros, hispanos y asiáticos. Para hacerse una idea, el pionero alcalde hispano Antonio Villaraigosa se ha declarado un incondicional de la película, centrada durante 36 horas en las vidas de diferentes angelinos, mientras que a su principal asesor legal le ha parecido odiosa. El jefe de Policía William Bratton ha declarado haberla visto tres veces, y ha pedido a su lugarteniente encargado de estándares profesionales que pase copias a las diferentes unidades de su institución. Al mis- mo tiempo, no es difícil encontrar activistas afroamericanos que cuestionen la validez racial de la película y que temen graves daños a la reputación de la ciudad. Polémica inevitable Los críticos y defensores de Crash en esta urbe tan grande como desarticulada- -y donde vive la mayoría de los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos con derecho a voto en los Oscar- -se han enzarzado en una polémica casi inevitable en reuniones sociales, centros de trabajo, clases e internet. Ha enfrentado también a los que creen que la ciudad ha superado significativamente sus graves proble- mas raciales y los que creen que se trata de una herida mal curada que puede volver a estallar; y contrapone a los que hablan de caricatura exagerada con los que otorgan total credibilidad a la película formada por una docena de historias entrelazadas. En todo este debate, el primer edil Villaraigosa ha aprovechado para recordar que su elección como alcalde de Los Ángeles- -el primer hispano desde el siglo XIX elegido con votos procedentes de todos los grupos raciales inmersos en la ciudad- -supone un avance. Pero al mismo tiempo, reconoce que Crash ha servido como un sugerente detonador de una polémica necesaria: Hablamos sobre cuestiones raciales todo el día, excepto que lo hacemos den-