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44 Sociedad DOMINGO 12 3 2006 ABC El almacén nuclear español tendrá una vida de 100 años y costará 500 millones de euros Su ubicación todavía es una incógnita, aunque deberá estar operativo en el año 2010 b Con una capacidad de 6.700 toneladas, el almacén temporal centralizado podrá albergar todo el combustible gastado en los nueve reactores nucleares españoles Esquema del almacén temporal centralizado para residuos nucleares Tubo de almacenamiento de combustible gastado Primera barrera: cápsula Segunda barrera: Tubo Salida de aire Celda de descarga Salida de aire Ventilación por convección natural del aire A. AGUIRRE DE CÁRCER MADRID. En una instalación industrial blindada con muros de hormigón de metro y medio de espesor y ventanas de vidrio plomado, 240 tubos suspendidos de dos bóvedas cobijarán a partir de 2010 todo el combustible gastado en los nueve reactores nucleares españoles. Antes de que concluya este año, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) espera iniciar el proceso definitivo para seleccionar, con el apoyo expreso de un municipio, el futuro emplazamiento de este almacén temporal centralizado (ATC) que resolverá, al menos durante el próximo siglo, la gestión y el control de los residuos radiactivos generados por las centrales de nuestro país. La elección de un enclave para este almacén, diseñado con una vida operativa de cien años y que supondrá una inversión de 500 millones de euros, es un objetivo prioritario que no debería demorarse más allá de 2007. De lo contrario se incumpliría el mandato del Congreso de los Diputados, que hace poco más de dos años puso como fecha el año 2010 para que esta instalación esté operativa. Esta urgencia obedece a la progresiva saturación de las piscinas de refrigeración de las centrales nucleares, donde actualmente se almacenan estos residuos cuya radiactividad tiene una vida media de varios siglos. Además acechan compromisos internacionales que hacen inexorable la disponibilidad de un almacén temporal centralizado dentro de cuatro años. Entrada de aire Tubo de almacenamiento de residuos vitrificados Zona de almacenamiento de combustible en tránsito Segunda barrera: Tubo Primera barrera: cápsula de vidrios C. AGUILERA Recepción de contenedores Fuente: Enresa Retorno de Francia y Gran Bretaña De una parte, 600 kilogramos de plutonio y 100 toneladas de uranio, enviados a Gran Bretaña por la empresa propietaria de la central de Santa María de Garoña (Burgos) volverán forzosamente a España a partir de 2011. Y un año antes empezará el transporte desde Francia de 12 metros cúbicos de residuos de alta actividad, junto a 650 de baja actividad. Son el resultado del reprocesado del combustible de Vandellós 1, que se envió a Francia para desmantelar el reactor tarraconense tras el incendio sufrido en 1989. En el acuerdo firmado con la empresa francesa Cogema se fijaron penalizaciones de hasta 50.000 euros por día, a partir de la fecha fijada para el regreso en 2010. España dispone de un almacén nuclear en El Cabril (Córdoba) pero está diseñado y autorizado exclusivamente para residuos radiactivos de baja y media actividad. No puede, por tanto, acoger el combustible gastado en las cen- trales nucleares. De hecho, para la central de Trillo (Guadalajara) fue necesario construir un almacén temporal individual (ATI) porque su piscina de refrigeración llegó a su tope de capacidad en el año 2002. La central de Zorita (Guadalajara) que se desconectará de la Red Eléctrica el próximo 30 de abril, también dispondrá de su propio ATI. Y si el almacén centralizado no está en funcionamiento en 2010, serán precisas instalaciones similares en Cofrentes (Valencia) y Ascó (Tarragona) Desde perspectivas económicas, técnicas y de seguridad física, la opción de un único almacén para todas las centrales en lugar de uno en cada planta nuclear ofrece muchas más ventajas. El ATC será tres veces más barato que un ATI para cada reactor y sólo será Un siglo para decidir la construcción de un almacén subterráneo definitivo Durante la pasada década, los técnicos de Enresa acometieron análisis en muchas zonas del territorio nacional en busca de un emplazamiento adecuado para la futura construcción de un almacén geológico profundo (AGP) la solución definitiva desde el punto de vista técnico. Si se construye el almacén temporal centralizado (ATC) España dispondría de un siglo para decidir si construye, y dónde, un AGP, cuyo coste se elevaría, hoy, a 12.000 millones de euros. Este plazo de cien años permitirá sopesar, sin agobios, alternativas que se vislumbran en el horizonte, como la posibilidad de que la comunidad internacional opte por compartir costes y gestión con almacenes subterráneos de ámbito supranacional. Aunque los expertos son muy cautos, el desarrollo de algunas tecnologías contribuirá en las próximas décadas a facilitar la gestión de estos residuos, como la transmutación, un método aún caro que podría reducir la vida de los desechos de alta actividad. Esa técnica se investigará en un Centro Tecnológico, asociado al ATC, que tendrá una inversión de 50 millones y una plantilla de 30 científicos. necesaria la vigilancia y control de una única instalación. Además, con el ATC, el Consejo de Seguridad Nuclear tendría la capacidad técnica de verificar en todo momento cuál es el estado de todo el combustible nuclear gastado. La principal desventaja es que esos residuos deberán transportarse hasta el ATC- -por carretera o, preferentemente, ferrocarril- -desde los siete emplazamientos del territorio donde están en funcionamiento los nueve reactores nucleares del país. Almacenamiento en bóvedas Aunque complejo desde el punto de vista técnico, el diseño genérico del futuro ATC está ya resuelto. Según explican los responsables de Enresa, se trataría de una instalación de superficie y de gestión industrial que no ocuparía más de 20 hectáreas. Su diseño se basa en el almacenamiento en bóvedas, una tecnología que ya ha sido autorizada y aplicada en Francia, Estados Unidos, Hungría, Gran Bretaña y Holanda, país donde ya funciona un almacén centralizado muy similar al que propone la empresa Enresa. El ATC español se dividirá en tres áreas. La primera estará dedicada a la recepción de los contenedores con el combustible, la segunda está destinada a acondicionar esos residuos y la