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12 3 06 PRÓXIMA PARADA NUESTROS CORRESPONSALES Roma B. Aires México Remedios de Sonora Herencia viva de los mercados prehispánicos, animales se mezclan con chamanes, comida rápida, hierbas curativas, falsificaciones, lociones encuentra- novio y figuras de la Santa Muerte en el zoco más popular POR MANUEL M. CASCANTE Bruselas París Rabat Nueva York México MANUEL M. CASCANTE Washington Berlín Atenas Londres Jerusalén Moscú Pekín Viena Estocolmo omo en los zocos de las viejas medinas árabes, los olores, los colores y los sonidos se mezclan y confunden a lo largo de los once pasillos (ocho principales y tres perpendiculares a éstos) que forman el Mercado Sonora- -el de los brujos y los animales- en el barrio de La Merced de la Ciudad de México. Hechiceros, santeras, sanadores, diableros y chamanes conviven con vendedores de fast food local (nopales, elotes, tacos... Y, con ellos, animales más o menos domésticos y más o menos exóticos (las autoridades han puesto freno al comercio de especies protegidas) hierbas presuntamente curativas, talismanes, artesanías de todo tipo, instrumentos musicales, disfraces, juguetes antiguos y cachivaches modernos made in Taiwán (u orgullosamente hechos en Tepito el reino de las falsificaciones en la capital mexicana) Fundado en 1957 con el nombre de Merced Baños (por las duchas y sanitarios de los que allí disponían los comerciantes que en él se instalaban) el Sonora tomó prestado su nombre a un cine cercano, ya desaparecido, y es hoy el mercado más popular de esta singular megaurbe, donde conviven en aparente armonía el primer y el tercer mundo, la modernidad más rabiosa y la herencia prehispánica, la ciencia y la fe... Por sus galerías deambulan purititos chilangos y algún que otro turista despistado ¡Óigale, güero! ¿qué busca? Pregunte, pregunte... Pasen y encuentren sus remedios para el cuerpo y para el alma, al mayor y al detalle. Entre el piar de pollitos y el ladrido de cachorros, junto al silencio de los hámsteres y el parloteo de los loros poliglotas dicen sus dueños) bajo el colorido manto de tucanes y guacamayos, los vendedores de plantas medicinales y adminículos esotéricos pregonan su mercancía: hojas de aguacate para las inflamaciones, flor de manita para el corazón, de jacarandá para el estómago, tri- C pas de Judas para los dolores musculares, axocopaque (de la familia de las gaultherias) contra el reumatismo, árnica para el dolor, toloache (del mismo género que el estramonio) para convocar al amor, pericón para proteger el hogar, buganvillas para la tos... hasta serpientes de cascabel (y en pastillas) que son, al parecer, mano de santo contra el cáncer. Entre Tierra y Cielo A los santos y a los demonios se encomiendan muchos paisanos de estas tierras eminentemente mestizas: en lo racial, en lo gastronómico, en lo lingüístico, en lo cultural y en lo religioso. El sincretismo se observa aquí a cada momento: en el culto a la Virgen de Guadalupe (que se apareció, curiosamente en el cerro Tepeyac, donde los indígenas mexicas veneraban a la Madre Tierra) en el festivo recuerdo a los muertos durante el Día de Difuntos y, por supuesto, en el Mercado Sonora. Las figuras de la Santa Muerte, culto que ha obtenido especial pre- dicamento entre los malhechores que por aquí menudean, dominan sobre las estrellas de mar y las cruces de ocote (un tipo de pino) que aseguran la buena suerte, las trenzas de ajos para protegerse de las envidias, los colibrís (chupamirtos) que sirven como amuletos, los ojos de venado que ahuyentan el mal de ojo, las herraduras para proteger las casas, las velas de colores para trabajos específicos, la sal negra, el alumbre, el agua de San Ignacio para deshacerse de los indeseables, las lociones para conseguir novio... Cualquier día es bueno para acercarse al mercado, pero los sábados cobra especial vida este recinto junto a una vieja estación de bomberos. Las calles se vuelven intransitables, bloqueadas por camiones y camionetas, y el exterior del local se abarrota de espontáneos que anuncian sus milagrosos géneros. Una vez en el interior, apetece dejarse llevar y perderse entre los objetos y las personas. Pero, como la tradición no está reñida con la actualidad, el Sonora tiene hasta su propia página web (http: www. mercadosonora. galeon. com) En la Red podrá enterarse de que los pasillos 1 y 2 amontonan alfarería y cerámica y, al fondo, los animales (lo notará por el olor a cuadra, aunque esto no se percibe en internet) Sabrá que en el pasillo 3 se acumulan juguetes, flores de plástico y artículos para eventos sociales y de temporada, así como chucherías. Conocerá que en los pasillos 4, 5, 6 y 7 abundan los juguetes y los disfraces. Y descubrirá que en el pasillo 8 puede hallar al brujo que le haga una limpia con ramitas de pirul o turbinto, o la echadora de cartas y la experta en quiromancia que le leerán el futuro como quien lee el ABC. Lo dicho: pasen y encuentren... Las figuras de la Santa Muerte son muy solicitadas por los malhechores ABC