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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Las alegrías nunca se presentan ellas solas l cáncer en España se cura, y en porcentajes similares o superiores a los de otros países de nuestro entorno. Estos datos son reflejo del estudio europeo EUROCARE que valora la atención oncológica en los distintos países de la UE. Ocupamos en un cuarto lugar dentro de la UE. Una de las razones para que esto se produzca es excelente formación de los oncólogos españoles y la rápida incorporación que hacen de las novedades terapéuticas en el tratamiento del cáncer así como la facilidad de acceso a la asistencia médica para la población general, independientemente de su nivel económico. Las medidas a tomar para mejorar aún más esas cifras están relacionadas con los aspectos de prevención, tanto primaria como secundaria (somos uno de los países que menos dinero invierte en este campo de la oncología) así como de coordinación entre los distintos niveles asistenciales que permita un diagnóstico lo más precoz posible del cáncer, relacionado directamente con su posibilidad de curación. Con todos estos argumentos, ¿por qué algunos pacientes van a tratarse de su cáncer más allá de nuestras fronteras? ¿Existen diferencias significativas como para que una persona salga de su entorno, con lo que todo ello significa desde el punto de vista personal, familiar, social y económico? Las respuestas son distintas según el caso; en ocasiones se trata de una falta de conocimiento sobre la calidad de la atención oncológica en España; en otras, los pacientes y sus familiares creen que haciendo un esfuerzo económico mayor van a obtener mejores resultados; a veces, como suele ocurrir cuando el afectado es un personaje público, la necesidad de completar el tratamiento con la mayor privacidad posible. Es necesario explicar a nuestros conciudadanos que debemos estar tranquilos sobre la calidad del tratamiento oncológico que se recibe en nuestro país; que la disponibilidad para nuestros pacientes de las últimas novedades terapéuticas es total y muchas veces mayor que en otros países occidentales; que la formación de los oncólogos españoles es excelente tanto desde el punto de vista asistencial como investigador (numerosos estudios de investigación que mejoran los resultados del tratamiento del cáncer van firmados por profesionales españoles) que el mejor lugar para tratarse un cáncer es en el propio entorno cultural, donde la comunicación con el equipo médico- quirúrgico es fluida y fácil y sobre todo, al lado de sus familiares y amigos que dan el soporte afectivo y social necesario en momentos tan delicados. En resumen, en la inmensa mayoría de los casos no es necesario salir de nuestro país para disponer de las mismas oportunidades de curación cuando una persona es diagnosticada de cáncer. Todavía queda mucho camino por recorrer y aspectos por mejorar y desarrollar en esta andadura, pero podemos decir con orgullo que actualmente estamos posicionados en un lugar muy favorable, a nivel internacional, en esta carrera contra el cáncer. E Doce mil voluntarios aportan al TMC unos 15 millones de dólares por su servicio sin remunerar Diseñado por la Nasa Si el Anderson es el núcleo de la investigación contra el cáncer, y el Metodista un remanso de paz, el Texas Children s Hospital es el paraíso de los niños enfermos, sin perder puntada tecnológica. No en vano la Nasa es su último socio. En esta ciudad que presume del trabajo en equipo de los especialistas, arquitectos y médicos diseñan juntos los edificios para que sirvan fidedignamente a sus inquilinos. Para la creación de su West Tower, los médicos del Texas Children s Hospital buscaron inspiración en las centrales de la CNN y la Nasa. Donde nos enseñaron que las imágenes son las que se tienen que mover, no los médicos dice el especialista en cardiología pediátrica Ricardo Pignatelli. Las máquinas conectadas a la pared transmiten la información que reciben al centro de control, donde los médicos supervisan los estudios. Todo al día. El centro recibe al 80 por ciento de los niños enfermos que llegan hasta el TMC, donde en vez de pasillos rectangulares hay paredes curvas de colores vivos. En la planta 16 los médicos tienen prohibida la entrada. La sala de juegos de los más pequeños parece un jardín de infancia de lujo, y la de los adolescentes, la sala vip de un aeropuerto. Butacas de cuero para ver su película favorita en pantalla gigante, videojuegos, futbolín, billar, biblioteca y estudio de radio. Los programas de Radio Lollipop (Chupachups) están dirigidos por los pequeños locutores y se sintonizan en las habitaciones. Hay peticiones, dedicatorias y lista de éxitos semanal. A veces, sus artistas favoritos les sorprenden con actuaciones en vivo. Al fondo del pasillo no les espera el hombre del saco, sino el centro de belleza. Allí juegan a ser mayores mientras se prueban pelucas y la esteticien los complace con tratamientos que quitan hierro al trauma de perder el pelo. No es de extrañar que algunos hasta lloren a la hora de volver a casa. abundancia de revistas, café para las visitas y conectan a cada paciente con otro que haya pasado por su misma experiencia. Aquí nadie subestima el poder de la mente. Las posibilidades de recuperación de un enfermo motivado desafían a la ciencia. Por eso este centro oncológico, líder mundial, ha abrazado el yoga, la medicina alternativa y los cursos de autoayuda. Todo eso está a disposición de los pacientes en el llamado Lugar del Bienestar pero la filosofía zen lo impregna todo. La entrada principal del Anderson se llama La Fuente en referencia al monumento central de piedra y metal por el que resbala el agua. Cada edificio del complejo oncológico se conecta a los demás a través de pasarelas flotantes de cristal, a veces servidas por carritos de golf. De lobby a lobby, el del pabellón Lee Clark, donde está hospitalizada la cantante española, se llama El Acuario y reúne peces de todo el mundo. Un hombre de frac al piano El concepto de despojar a los hospitales de su apariencia intimidatoria alcanza un nuevo grado de refinamiento en el Hospital Metodista, otro de los grandes centros de cáncer del TMC. Su aspecto compite con el del anexo Hotel Marriot, y le vence sin dificultad. Su lobby, bajo una bóveda acristalada, está poblado de fuentes, plantas y estatuas, armoniosamente organizadas en torno a los sofás que se asemejan a un hotel de lujo, donde no falta un hombre de frac al piano. No es de extrañar que reyes y jefes de Estado frecuenten las 23 suites del pabellón Sue Fondren Trammell, donde el albornoz les espera colgado en el baño y la limusina en la puerta. Desde 1.280 dólares la noche, por la más pequeña, estos pacientes de élite dis (Pasa a la página siguiente) Rocío Jurado está ingresada en el pabellón Lee Clark. Su entrada recibe el nombre de Acuario porque en ella se han reunido a especies de peces de todo el mundo PROF. ALFREDO CARRATO PRESIDENTE DE LA SEOM