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ABC DOMINGO 12 3 2006 Internacional DESALOJO DE LA UNIVERSIDAD SÍMBOLO DE MAYO DEL 68 31 En huelga otras 40 universidades nacionales J. P. QUIÑONERO PARÍS. Desalojada La Sorbona, la más emblemática de las universidades francesas, desde el siglo XIII, otras 40 de las 84 universidades nacionales están en huelga u ocupadas por los estudiantes que denuncian el Contrato Primer Empleo (CPE) concebido por Dominique de Villepin, primer ministro. La intervención policial expeditiva, la madrugada de ayer sábado, contra los 200 ó 300 estudiantes que ocupaban La Sorbona, desde dos días antes, se ha transformado en un símbolo inquietante. Tras las manifestaciones que reunieron un millón de personas, en cerca de doscientas ciudades, en toda Francia, hace días, varios grupúsculos estudiantiles decidieron dar un salto cualitativo al movimiento de contestación e instalarse indefinidamente en La Sorbona, que no había sido ocupada, para protestar, desde el mes de mayo de 1968. Tras 48 horas de asambleas más o menos agitadas, el rector de la Sorbona decidió pedir la intervención policial, para desalojar las aulas ocupadas. La intervención policial se produjo a partir de las doce de la noche del viernes al sábado. Los estudiantes decidieron resistir y se produjeron enfrentamientos de cierta violencia. Las fuerzas del orden tardaron tres horas en consumar el desalojo, que tuvo prolongaciones violentas en el bulevar Saint- Michel, con muchos escaparates rotos. Y Gilles de Robien, ministro de Educación, invitó a los estudiantes a volver a casa en toda Francia. Con poco éxito. La intervención ha liberado La Sorbona. Pero hay otras 40 ó 45 universidades en huelga u ocupadas. Numerosos profesores y rectores han pedido al Gobierno que retire el problemático CPE, que los estudiantes perciben como una provocación Los sindicatos estudiantiles han convocado nuevas jornadas de lucha y protesta. Algunos sindicatos estudiantiles apoyan tímidamente el CPE, pero son muy minoritarios. Entre los profesores, son inmensamente mayoritarios los adversarios de ese mismo contrato, que los sindicatos de funcionarios denuncian, igualmente, como una amenaza contra la legislación laboral Liberada La Sorbona, la intervención policial no ha resuelto nada y ha dado un tono todavía más duro a una crisis que tiene muchos flecos inflamables. El ministro de Educación, Gilles de Robien, pasa ante una de las barricadas en la entrada del recinto docente nal, es utilizada por ambas partes como un arma política arrojadiza. Para el Gobierno, con poca habilidad, los estudiantes están desbordados. Para los estudiantes, en un tono épico que parece fuera de lugar, de momento, el desalojo de 200 ó 300 manifestantes, por la fuerza, expeditiva, es una provocación grosera Los excesos retóricos solo complican la gravedad tentacular de la crisis. Los sindicatos de trabajadores y estudiantes no participaron de ninguna manera en la ocupación de La Sorbona, pero han convocado dos nuevas jornadas de protesta, jueves y sábado próximos. Y esperan aumentar la cifra del millón de manifestantes, en toda Francia. Con tales manifestaciones de protesta, masivas, el primer problema sindical o corporativo toma dimensiones estudiantiles y políticas inflamables. EPA La toma de la universidad es un capítulo de una batalla que ya ha movilizado a un millón de estudiantes El Gobierno de Villepin se esfuerza en vano por negociar, sin retirar, su proyecto educativo más contestado ria, algunas personalidades significativas como Hervé de Charette, ex ministro de Asuntos Exteriores, ha advertido que el CPE puede costarle al centroderecha las elecciones presidenciales del 2007. Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, ha acortado precipitadamente su visita oficial por las Antillas, para intentar participar, de alguna manera, en la todavía imprevisible solución de la crisis. Villepin y Sarkozy son rivales a primera sangre política: ambos aspiran a suceder a Jacques Chirac en la Presidencia de la República. Villepin está cayendo muy bajo en los sondeos, mientras que Sarkozy continúa siendo el político más popular de Francia. Sin embargo, una crisis política, sindical y estudiantil, pudiera terminar tocando personalmente a Sarkozy. En el Elíseo, solo, caído en los sondeos, sin credibilidad nacional ni internacional, Chirac asiste a la evolución de la crisis, perfectamente maniatado al comportamiento de su fogoso primer ministro, acosado desde muchos frentes. Nuevas movilizaciones Las coordinadoras de estudiantes estudian nuevas fórmulas de movilización, más allá de las manifestaciones nacionales, convocadas por los sindicatos. ¿Hasta cuándo puede prolongarse la huelga de las 40 ó 45 de las 84 universidades nacionales? ¿Cómo afecta a la credibilidad del sistema universitario nacional la prolongación indefinida de una huelga que afecta a más de la mitad de todas las universidades del Estado? Una gran mayoría de rectores y profesores piden a Villepin que retire su CPE. En la escena política, Villepin apenas consigue una tímida solidaridad de algunos de sus ministros. Sarkozy espera trabajar en la solución de la crisis. Pero no es un secreto que Villepin y Sarkozy se odian cordialmente. En la oposición socialista, el PS, sus elefantes y estrellas ascendentes se frotan las manos, cuando todos los indicadores económicos siguen siendo desastrosos. Propuesta de negociación Dominique de Villepin, primer ministro, creador y primer defensor del CPE, se dice dispuesto a enriquecer el contrato aprobado en la Asamblea Nacional. Y ha propuesto alguna forma de inconfesable negociación, para incorporar al CPE algunas reivindicaciones estudiantiles y sindicales. En vano. Estudiantes y sindicatos piden la retirada pura y simple del CPE. En el seno de la mayoría parlamenta-