Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión DOMINGO 12 3 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LA IGNORANCIA Y EL MISTERIO CUENTO M UY a pesar mío, y después de haber tratado de evitarlo, pertenezco al 66 por ciento de los españoles que, según una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, no sabe lo que en realidad pasó el 11- M Es una vieja tradición nacional. Tampoco sabemos quién animó el atentado que se llevó por delante al general Prim y, generalizando, puede concluirse que la convivencia nacional, tan crispada como resistente, se sustenta a mitad de camino entre la ignorancia, forzosa o voluntaria, y el misterio con el que el poder, en cualquiera de sus formas posibles, ejerce su influencia. Instalados, como estamos, en un sistema de M. MARTÍN provocación mediática, FERRAND lejos de la acción política, en el que los líderes de toda condición emiten mensajes para que reboten en las paredes audiovisuales y se almacenen en las páginas de los diarios, parece difícil que, tampoco en el futuro, consigamos averiguar algo de lo que nos pasa. Es más, empiezo a sospechar que tampoco existe una mayoría ciudadana ávida por conocer su propio problema, el del común, y prefiere entregarse al hedonismo y a la ensoñación de unas próximas vacaciones en el lugar más distante que le permitan su presupuesto y su crédito. Esa confusión que, alimentada por el misterio, fomenta la ignorancia, tiene mil manantiales. Un ejemplo, José María Cuevas acaba de ser reelegido, sin ningún competidor que le disputara el cargo, presidente de la CEOE. Escritos están, en esta misma columna, las numerosas razones que marcan la inconveniencia de tal elección; pero cada cual, y bendito sea, se representa como quiere y, en puridad democrática, nadie se equivoca al votar. Cuevas, sin tener en cuenta la opinión e intereses de sus representados, calificó de disparate la política antiterrorista del Gobierno. En muchos ámbitos, vascos y catalanes en su mayoría, no han complacido esas declaraciones del funcionario- -no empresario- -que preside la gran patronal; pero, y de ahí la confusión, han sido los vicepresidentes De la Vega y Solbes quienes han afirmado que esa opinión no refleja la de los empresarios. La obsesión nacional por tener razón empuja a las dos primeras estrellas del Gobierno a valorar la representatividad de un líder patronal. Todo es posible cuando, por reducción al absurdo y devoción al Presupuesto, hemos llegado a unas patronales sin patronos y a unos sindicatos sin obreros; pero, quede claro, no es ese el camino por el que la sensatez se impondrá en la vida pública española. Si todo fuera más diáfano, si los representantes fueran espejo de sus representados, si el partidismo obsesivo no hiciera estragos y si algunos, aunque fueran pocos, valoraran la excelencia y la claridad, terminaríamos por saber lo que nos pasa, algo de ello por lo menos, y nos resultaría más fácil y gozoso ser ciudadanos. E co Las venenosas memorias de Antonio Sánchez MoN su retirada, irritados por los sarcásticos redoguel han permitido aclarar que tal era el apodo que daban bles del Tambor del Bruch, los dragones del corolos estudiantes a su jefe, el ilustre polígrafo montañés. nel Culdesac incendiaron el casal ampurdanés María de Maeztu habló a Pilarín Primo de Rivera, con de la Ben Trempada, cuyos moradores perecieron calcila que coincidió en un picnic en Barbate, a finales del nados. Dos días después, una partida que perseguía a los Directorio, del odio inmarcesible que una sufragista ocgabachos encontró entre las ruinas todavía humeantes a togenaria profesaba a Menéndez Pelayo por los días del una neonata envuelta en grasienta barretina. Como lleDesastre. Sospecho que tal despecho tuvo que vaban prisa, encomendaron su custodia a las claver con el hecho de que albergaba en su pecho un risas de un convento cercano. Al desnudar a la rescoldo de pasión dijo la Maeztu, que se exprecriatura, la superiora descubrió en el fondo de la saba siempre en tango. No existen pruebas de que prenda los restos secos de un bocadillo. De ahí la sufragista aludida y Rosina Pa i Butifarra fueque decidieran darle el nombre de Rosina Pa i sen la misma persona, pero consta que esta últiButifarra. ma defendió, en 1939 y en la Sorbona, una tesis en Las monjas se encariñaron con la huerfanita, siete tomos titulada Crítica marxista de la Histoespecialmente Sor Papilla, que pidió y obtuvo el JON ria de las Ideas Estéticas en España que no llegaprivilegio de encargarse de su educación. Quiso JUARISTI ría a publicarse a causa de la invasión alemana o enseñarle a coser, a bordar escapularios y a cocide la inquina de Simone de Beauvoir. Personalmente, nar bunyols dolçs y otros frutos de sartén con cuya venta descreo de la infundada teoría de Ajenjo acerca de una se sostenía el cenobio. Pero Rosina salió díscola y pelirroprolongada relación amorosa entre Rosina y su antiguo ja. Se burlaba de su mentora y aprendía palabrotas de los maestro. Como es sabido, don Marcelino murió gordo y mendigos que acudían al reclamo de la sopa boba. Veincélibe. En su prematura senectud, descuidó la higiene. te primaveras contaba cuando la sorprendieron fumanSiendo director de la Biblioteca Nacional Luis Alberto do grifa en el campanario. La madre superiora, desoyende Cuenca, Antonio Fontán halló entre las páginas del do los ruegos de Sor Papilla, ordenó encerrarla a perpemanuscrito de la Crónica del Gerundense un arenque tuidad en su celda sin otra compañía que las obras comfosilizado. Toda vez que fue Menéndez Pelayo el último pletas del Filósofo Rancio. Afortunadamente para Rosien consultar dicho libro, parece lógico suponer que sus na, la desamortización de Mendizábal desahució a la conhábitos terminales no se caracterizaron por una aprengregación apenas transcurrido un año de aislamiento. sión desmedida. Trassu liberación, perdemos elrastro de nuestra heroíDifícilmente pudo inspirar don Marcelino afectos desna durante al menos tres décadas. Emergió en vísperas ordenados en nadie, y menos en un espejo de progresisde la Gloriosa, convertida en musa libertaria. Se cuenta mo como Rosina. Subsiste, sin embargo, el dato escandaque proclamó la República en Elche de la Sierra, donde loso e incontestable de la aparición, sobre el regazo de la regentó un tablao, y se le atribuye, con pasmosa inconescultura sedente que del santanderino hiciera Cougruencia, la primera traducción catalana de Cadichon llaut, del cadáver en decúbito prono de una dulce ancia (Memorias de un burro) de la marquesa de Ségur. Poco nita de cobriza melena, apenas tres semanas después del después del pronunciamiento de Sagunto, se matriculó traslado forzoso de la estatua a los jardines de la Biblioteen la Facultad de Filosofía de Madrid. En una carta inédica. En cuanto a Rosina Pa i Butifarra, su paradero es un ta de Unamuno a Ramón Menéndez Pidal, menciona misterio desde una tremenda merluza nocturna en Bocaquél a la dama de fúlgida cabellera que, como usted recaccio, a mediados de mil novecientos sesenta y ocho. cordará, se derretía en las conferencias del Muerganu-