Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión DOMINGO 12 3 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MILOSEVIC, MUERTE SIN SENTENCIA C EL EJEMPLO ALEMÁN L debate sobre la reforma del federalismo alemán resulta muy ilustrativo para la circunstancia española actual. La gran coalición que encabeza Angela Merkel presenta un proyecto de 44 modificaciones al texto vigente de la Constitución con objeto de buscar un equilibrio entre la Federación y los Estados miembros (länder) y de hacer más eficiente un sistema que llega a veces al bloqueo político y la parálisis administrativa. Llama la atención, ante todo, que los alemanes empiecen el proceso por donde aconseja el sentido común: se cambia primero la Constitución y después las normas de rango inferior. El contraste es evidente, porque aquí se empieza la casa por el tejado mediante la aprobación de nuevos estatutos de muy dudosa constitucionalidad. El país más fuerte de la Unión Europea en el plano económico afronta sin complejos una nueva ordenación territorial que limita los excesos del modelo federal y corrige sus disfunciones. Ahora, el poder de bloqueo de los länder y de la cámara que los representa (Bundesrat) se verá reducido a menos de un tercio de las leyes, frente a la situación actual en que alcanza casi a dos tercios de los proyectos legislativos. Está en marcha asimismo una reestructuración de las competencias. El Gobierno federal gana en cuestiones como energía nuclear, lucha antiterrorista o defensa del patrimonio cultural común y los länder asumen competencias en temas como vivienda, horarios comerciales o- -con serias discrepancias- -educación universitaria. Podrá discutirse el acierto o no de esta distribución, pero es evidente que clarifica la situación y evita que el llamado federalismo cooperativo se traduzca en una especie de competencia universal que E exige una negociación política permanente. La federación limita, por tanto, las facultades omnímodas de las unidades territoriales, que han llegado a sentirse las únicas protagonistas del sistema en detrimento de un gobierno central cada vez más disminuido. Se pretende así (según una conocida frase del jurista E. Stein) que todos los caballos que tiran del sistema federal avancen en la misma dirección. Es también significativa la coherencia que muestra la izquierda alemana con sus orígenes y tradición ideológica. En efecto, parece que es el SPD- -e incluso Los Verdes- -el que se opone a determinadas transferencias a los entes territoriales y quien reclama la aplicación estricta del principio de solidaridad como regla básica que garantiza el equilibrio entre las regiones más ricas y las menos favorecidas. Hay quien dice incluso que la reforma es un éxito para los varones territoriales de la CDU CSU, y de hecho el bávaro Edmund Stoiber es uno de los padres del acuerdo. Es decir, que cada cual se sitúa allí donde la lógica política dice que debe estar. Es una buena lección de coherencia para la izquierda española, dispuesta a sacrificar- -por razones de puro oportunismo- -principios muy arraigados en el ideario progresista en favor del interés particular de determinadas comunidades autónomas. Téngase en cuenta, además, que en Alemania el federalismo tiene un sentido histórico unificador y que nadie imagina que pueda ser concebido como una fórmula asimétrica, contraria por definición a la igualdad política de los territorios. Habrá que seguir atentamente la evolución del debate político y constitucional para extraer las consecuencias que correspondan. ON la muerte de Slobodan Milosevic, el ex presidente yugoslavo de 64 años años cuyo cuerpo sin vida fue encontrado ayer sobre la cama de su celda, se esfuma la posibilidad de que el Tribunal Penal Internacional dicte sentencia en el juicio por genocidio que desde hace cuatro años se celebra en La Haya. Procesado por crímenes de guerra y su responsabilidad en los tres conflictos de los Balcanes que causaron más de veinte mil muertos- -Croacia (1991- 1995) Bosnia (1992- 1995) y Kosovo (1998- 1999) Milosevic había pedido ir a Moscú para ser tratado de una hipertensión crónica. A la espera de que la investigación abierta y la autopsia determinen las causas de su muerte, nada contribuye a la buena imagen del Tribunal Penal Internacional el hecho de que el dictador serbio apareciera muerto en su celda, después de que el entorno de Milosevic denunciara la falta de cuidados médicos. Su fallecimiento fue aprovechado ayer por su seguidores para denunciar las condiciones de la prisión a través de frases tan demagógicas como reveladoras de sus intenciones de desacreditar al TPIY: Milosevic no murió en La Haya, sino que fue asesinado en La Haya Abrupto fin de un proceso en el que no se pronunció la Justicia. 11- M: FALTAR AL RESPETO I había una fecha en la que- -por respeto a las víctimas y a sus familiares- -los partidos políticos estaban obligados a guardar silencio y a orillar, aunque sólo fuera por un día, sus discrepancias y enfrentamientos, era la ayer: 11 de marzo. Marcado a sangre y fuego en la memoria colectiva del país, el segundo aniversario del 11- M obligaba a un ejercicio de mesura que algunos dirigentes políticos no fueron capaces de hacer. Ni siquisiera el recuerdo emocionado de las víctimas impidió que la clase política entrara en un grosero cuerpo a cuerpo de descalificaciones. Y entre todas, hubo una, la del secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, que fue especialmente intemperante, no sólo desde un punto de vista formal, sino porque refleja una preocupante manera de entender las más elementales reglas del juego democrático. Cuesta se permitió dudar de la legitimidad del Partido Popular para volver a ejercer el poder, inaceptable expresión que pone de manifiesto hasta qué punto algunos dirigentes políticos están a años luz de la altura y grandeza de la sociedad que legítimamente representan. Nunca es aceptable una frase como ésta, pero menos ayer. Lástima que, dos años después, todavía se siga utilizando con fines partidistas aquella trágica fecha. LOS OBISPOS TIENEN UN PROBLEMA A comparación entre las previsiones del ideario de la COPE y el comportamiento profesional de algunos de sus comunicadores arroja tal grado de incongruencia que no es extraño que los propios obispos hayan asumido ya que tienen un serio problema con su cadena de radio. Los denominados objetivos de la radio episcopal son la difusión de la doctrina y actividades de la Iglesia Católica la orientación a la opinión pública con criterio cristiano y la colaboración en la promoción humana, social y cultural de la sociedad en general Esos objetivos se corresponden en el ideario de la COPE con unos compromisos profesionales y éticos entre los que se encuentran- -desarrollados con gran profusión de conceptos- el rigor y la calidad profesional además de el servicio a la verdad con espíritu de convivencia y criterio independiente y la promoción de los valores del humanismo cristiano Sin embargo, episodios tan graves como la suplantación del presidente del Gobierno en una supuesta e irresponsable conversación telefónica con el jefe del Estado de Bolivia o la infiltración de encuestadores pagados para desacreditar de modo inadmisible, y seguramente ilegal, el Estudio General de Medios, demuestran que algunos de los profesionales al servicio de la COPE no se sienten vinculados al ideario de ese medio, cuyos propósitos editoriales quedan también desmentidos a diario mediante la práctica de un seudoperiodismo en el que impera el exabrupto, el insulto, la descalificación personal y el mayor de los sectarismos. Desde la COPE no sólo se ha puesto en solfa la proyección exterior de España y se ha tratado de reventar el siste- S L ma de medición de audiencias de radios y diarios- -que, siendo sin duda mejorable, debe intentarse desde la lealtad y los procedimientos más profesionales y transparentes- sino que, además, se produce un constate ataque- -desmedido e injurioso- -a las instituciones del Estado, incluida la Monarquía, sin que de esta lluvia de improperios se libre el líder de la oposición. Tales ataques se perpetran, a mayor abundamiento, en unos términos abusivos y ad hominen, sin el más mínimo reparo para la intimidad, el honor y la imagen pública de los que resultan habitualmente vilipendiados de manera constante en no pocos programas de esta red de emisoras. Esta situación ha creado, como no podía ser de otra manera, gravísimas contradicciones entre los obispos, pero, especialmente, entre los propios católicos, que no pueden reconocer en un medio eclesial los valores que su religión propugna y que Su Santidad el Papa ha resumido de modo extraordinario en su primera encíclica, la cual, no por casualidad, comienza con la expresión Deus est caritas. La Iglesia, como editora de la COPE y responsable, por lo tanto, de sus contenidos, deberá abordar la desafección manifiesta de determinados comunicadores al ideario del medio y que a esa incoherencia añaden la infracción habitual de las más elementales normas de la deontología de la profesión periodística; tendrá, también, que responder de sus comportamientos probablemente ilegales y afrontar el hecho incontrovertible de que su radio se haya convertido en una auténtica piedra de escándalo, tanto en términos éticos y cívicos como en los que acotan una razonable convivencia democrática.