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ABC SÁBADO 11 3 2006 Los sábados de ABC 107 NUEVOS USOS Fuera de catálogo Artículos comunes en la vida cotidiana, que fueron grandes innovaciones hace muy poco tiempo, desaparecen o son sustituidos por efecto del imparable avance tecnológico POR CÉSAR COCA lgunos símbolos de la vida cotidiana de los últimos años en las sociedades más desarrolladas de Occidente son ya historia. Otros están a punto de serlo pese a que muchas personas aún no se habían acostumbrado a su uso. Cuando Blanca R. se viste cada mañana coloca en su muñeca un reloj que funciona gracias a una pila. Los relojes de cuerda son sólo una reliquia familiar. A la carrera, Blanca se dirige a su coche y lo abre. Ya no utiliza llave: no las hay en los automóviles modernos, no existen en los hoteles, y las maletas y los candados se abren con una clave. Blanca va al aeropuerto a recoger a un familiar. Le avisó ayer de su llegada mediante un mensaje SMS a su teléfono móvil. Hace 25 años habría recibido uno de los 9,5 millones de telegramas anuales que se cursaban en España. Hoy son sólo poco más de cuatro millones y los utilizan, casi en su totalidad, las empresas e instituciones dentro de procedimientos administrativos muy concretos, normalmente para dejar constancia legal de un requerimiento. Los télex también figuran hoy en los museos. Su vida ha sido más efímera que la del telegrama, aunque éste tiene los días contados: en Austria ha dejado de prestarse el servicio desde el pasado 31 de diciembre. Tampoco han corrido mejor suerte los buscas y el fax desde la popularización de los teléfonos móviles. A Del elepé al ipod El familiar de Blanca R. ha subido al avión sin billete. Al menos, sin billete en papel. Hoy, los electrónicos son ya casi el 40 por ciento del total, y las compañías integradas en la IATA dejarán de emitir billetes convencionales el año próximo. Algunos viajeros bajan del avión oyendo música en un mp 3 o ipod Hace sólo dos décadas el walkman hacía furor. Ningún muchacho tiene hoy uno. Tampoco saben lo que es un disco de vinilo o una casete. El año pasado se vendieron poco más de 10.000 elepés en España y no habrán llegado a 70.000 las casetes. El día tiene muchas obligaciones. Blanca consulta ese artefacto que combina la agenda electrónica con el ordenador y el teléfono y que se conoce como PDA y descubre que tiene una cita. Otro objeto amenazado: la agenda convencional, que pierde terreno ante un artilugio que no es fácil de utilizar. De hecho, los compañeros más veteranos de la oficina no lo usan, una prueba del ensanchamiento de la brecha generacional de carácter tecnológico, explica José María Alcaide, profesor de Ciencias en la Universidad del País Vasco. Muchos aparatos nuevos se usan de distinta forma según la edad, y los más jóvenes tienen más facilidad para aprender su funcionamiento. Hay personas mayores que no son capaces de operar en un cajero automático advierte. Al llegar a la oficina, Blanca R. abre en el ordenador su base de datos de clientes para obtener un número de teléfono. Hace unos pocos años habría abierto un fichero. Hoy sólo puede verse en las viejas películas de cine. Después escribe una carta. Por supuesto, no lo hace a máquina. Olivetti, el gran fabricante europeo, sólo tiene una en su catálogo y nada hace pensar que siga ahí mucho tiempo. El documento lo copia en un pen- drive Nada de disquetes. De hecho, su ordenador ni siquiera tiene disquetera. Menos del 5 por ciento de los documentos se copian hoy en disquete. La carta sale hacia su destino. Pero no lleva un sello convencional. Éstos han sido sustituidos casi por completo por la fórmula del franqueo pagado o por el sello impreso en máquina que ahora se utiliza en las estafetas de Correos. Un dato lo demuestra: en 1980, la venta de sellos en las estafetas o los estancos suponía el 47 por ciento de los ingresos de Correos. Hoy es sólo el 4 por ciento, pese a que el tráfico postal no ha dejado de crecer. Mientras pasea, al final de su jornada, Blanca R. presencia una escena curiosa en la calle. Saca su máquina fotográfica digital para tomar una imagen y piensa en su vieja cámara analógica. La empresa Nikon, una de las mayores del sector, acaba de anunciar que dejará de fabricar esas cámaras. Y la venta de película fotográfica La máquina de escribir es uno de los muchos objetos vivos pero ya de museo La gente empieza a pasar Ramón Núñez es el director de los Museos Científicos Coruñeses y un especialista en lo que supone el avance de la técnica. -La veloz sustitución de muchos objetos, ¿se produce más por razones científicotécnicas o por exigencias del mercado? -Es una suma de ambas. A veces la necesidad crea el objeto, pero otras es al revés. Hay cosas que ganan aceptación sin demasiado sentido. Piense en esos relojes que pueden sumergirse hasta 300 metros. ¡Como si fuera algo que hace cualquiera! ¿Es imposible estar a la última en todo? -Lo es por razones económicas y de aprendizaje, pero es que además no tiene sentido. Hemos llegado a un punto en el que la gente empieza a pasar de muchas cosas. Yo no tengo interés en cambiar de coche porque los nuevos incorporen avances tecnológicos. Pero sí tengo interés en cambiar de ordenador por ese mismo motivo. Funcionamos al estilo de una tecnología- menú: como en un restaurante con la carta. De un móvil yo uso el 10 por ciento de sus posibilidades, pero habrá otros que usen otras funciones. Así va a pasar con todo. cae al ritmo de casi un 20 por ciento anual por efecto de la competencia digital. Dentro de poco quedará limitada a trabajos completamente artesanales. Cine a medida De hecho, Blanca ve películas en casa en su reproductor de DVD. El de vídeo lo retiró hace un año, cuando comprobó que ya eran muy pocos los filmes nuevos que podía adquirir en ese formato. Otro aparato que ya no existe en los hogares, donde reinó un par de décadas. Lo mismo pasa con la máquina de coser. Alfa, la célebre marca, dejó de construirlas en 1996. Ahora están ya para los museos, como las cabinas de teléfonos (hay casi 60.000 teléfonos públicos en España, pero ahora incorporan nuevas funciones y es un mercado estancado) los cheques (sustituidos por las nuevas formas de pago) o las tizas, por poner sólo algunos ejemplos. La técnica domina la vida de los ciudadanos, con grandes ventajas y algunos riesgos. Blanca lo piensa al programar su móvil para que le despierte por la mañana. Los relojes de cuerda no daban problemas con la batería, ironiza. Hay que procurar que haya mecanismos que reduzcan los riesgos. A veces la gente no se fía, y con razón, porque en algunas circunstancias las nuevas tecnologías nos hacen más vulnerables comenta Alcaide. Si pensamos en catástrofes que pueden ocurrir- -añade- son mayores con las nuevas tecnologías que con las viejas. Pero sin las nuevas no podrían funcionar muchas cosas El teléfono sonó a la hora. El móvil ha desplazado al telegrama, al télex, al fax y al busca, en un tiempo récord. Tampoco los sellos son ya lo que eran. Ni los billetes de avión. Ni las llaves del coche