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92 Deportes SÁBADO 11 3 2006 ABC El juez Xavier González condena al Athletic y al jugador Iván Zubiaurre a pagar cinco millones a la Real Sociedad por romper el contrato que el futbolista tenía con el club guipuzcoano. El fallo revoluciona el mercado, pues la indemnización firmada era de 30 milllones Razones para la jurisprudencia 98.000 euros frente a 30 millones. El juez argumenta que el desfase entre las ganancias de Zubiaurre y su cláusula de rescisión es un abuso. Incluso cinco millones es mucho. Castiga al jugador y al Athletic a pagar cinco millones a la Real Sociedad, cifra que considera excesiva, pero que se acerca a los precios del fútbol. Y defiende al propietario. No ha podido jugar hasta que la Real no cobre. Las cláusulas pierden el juicio TEXTO TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. El mundo del fútbol vivió ayer un caso judicial que mueve sus cimientos. Una sentencia que, defendiendo los intereses de los equipos propietarios de los jugadores, reduce las murallas de seguridad que colocan delante de sus profesionales para evitar los fichajes baratos. Xavier González de Rivera, magistrado del Juzgado de lo Social número 1 de San Sebastián, dictó un fallo que, sin dejar de castigar la rescisión de un contrato y la presión del club interesado, sitúa las cláusulas de rescisión en su justo término, anulando los abusos imperantes. El juez condenó al Athletic y al futbolista Iván Zubiaurre a abonar a la Real Sociedad la cantidad de cinco millones de euros por la rotura unilateral del contrato que el defensa poseía con el equipo blanquiazul. Una cifra seis veces menor que la cláusula que tenía firmada con la entidad donostiarra, 30 millones, cantidad que exigía la Real Sociedad en la demanda. En una sentencia bien argumentada, el magistrado explicó con pelos y señales, con las cifras de ganancias en la mano, la razón de su decisión. Miguel Fuentes y María de la Peña, presidente y vicepresidenta de la Real Sociedad, explicaron la sentencia unilateral que Fernando Pérez Espinosa, el abogado más prestigioso del fútbol español, considera nula y con jurisprudencia al efecto. El jugador no se presentó en la pretemporada de la Real Sociedad, el 4 de julio, y dicho club le demandó para percibir los 30 millones, por rescisión unilateral de contrato. El futbolista denunció entonces a la entidad donostiarra por despido, un hecho por el que reconocía su continuidad en el club. La Justicia denegó que hubiera despido, porque quien rompió su contrato fue Iván, y la demanda realista le impidió fichar por los rojiblancos. Actualmente se entrena con un equipo de Segunda B. El caso desnuda el poder de las cláusulas. La AFE siempre ha defendido que se apruebe una normativa que regule una relación entre las ganancias y las rescisiones contractuales, evitando desfases y disparates como el que desvela este veredicto. Miguel Fuentes, presidente de la Real Sociedad, señalaba que es preocupante la rebaja de la cláusula, porque obligará a los clubes a meditar las EFE Fue presentado por el Athletic La cláusula de rescisión es abusiva. Zubiaurre ganó la pasada temporada un total de 98.141,60 euros. Con estos ingresos, la cifra de treinta millones es abusiva. Es impensable que un jugador de 22 años, por muy bueno que fuera, pudiera abonar treinta millones. Es notorio que estas cantidades sólo se han pagado por las grandes estrellas Con ese se han pagado el magistrado dejaba claro que son los clubes interesados en fichar a un futbolista los que cubren las cláusulas y en este sentido condenó con carácter subsidiario al Athletic para que abone los cinco millones, cuantía que incluso pudiera ser excesiva, pero no podemos abstraernos de la realidad del mercado El juez sancionó, además, que el acuerdo verbal del Athletic con el jugador, con una oferta hasta 2011, es real, pues Zubiaurre fue presentado en una rueda de prensa el 1 de julio de 2005. La polémica nació porque el jugador consideraba que su contrato con el equipo guipuzcoano finalizaba en 2005, como también defendía el Athletic. Pero un punto de ese convenio expresaba que el futbolista concedía a la Real Sociedad el derecho de prórroga por una temporada. Una prerrogativa políticas de blindajes de sus canteras. La Liga Profesional valoró a ABC que la sentencia expresa una cantidad modulada por el juez, que habrá ponderado que al jugador sólo le quedaba un año de contrato. Guillermo Alonso, abogado de Zubiaurre, subrayó que ha quedado claro que la cláusula es injusta y anunció que recurrirá el fallo, en busca del coste cero Los clubes no han decidido si presentarán recurso. En todo caso, el jugador y el Athletic deberán avalar esos cinco millones. LA NULIDAD DE LAS CLÁUSULAS DE PRÓRROGA FERNANDO PÉREZ ESPINOSA Especialista en derecho deportivo La Liga opina que los cinco millones son una cifra modulada pues a Zubiaurre le quedaba un año de contrato a sentencia desvela que estamos en presencia de un caso que desde el inicio se ha desenfocado jurídicamente. El problema de legalidad que debería haberse abordado es que los pactos de años de prórroga en favor del club son contrarias a la norma que regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales. Uno de los objetivos de dicha norma fue dejar sin efecto el viejo derecho de retención y estableció que los pactos de prórroga sólo tienen validez cuando se celebran al término del L contrato, pues si se admiten las prórrogas unilaterales, el jugador no puede negociar su futuro mientras el club tiene el derecho de retenerle o de prescindir de sus servicios sin pagarle cantidad alguna. Ante este desequilibrio, la norma impide que en la contratación de un jugador se pacten esas cláusulas de prorroga. Por ello me sorprende que nadie de los afectados haya tenido en cuenta que el Tribunal Supremo ya se pronunció de forma rotunda en el caso Landáburu sobre los efectos de este tipo de cláusulas, en sentencia de 13 de febrero de 1990. De acuerdo con este criterio, Zubiaurren estaba legitimado para desvincularse del club por cumplimiento del término de contrato, el 30 de junio de 2005, pues no tenía obligación de aceptar la prórroga manifestada por la Real Sociedad. Por eso resulta incongruente que el jugador presentase una demanda de despido, pues el contrato, como señalan las resoluciones judiciales del primer procedimiento, se extinguió por decisión del jugador. Sin embargo no se puede compartir el criterio de la sentencia, que condena al jugador, pues el debate no debe centrarse en si es razonable reducir el importe de la cláusula de rescisión por entenderla desequilibrada en relación con el salario. La clave es que debería haberse declarado judicialmente que la extinción del contrato en 2005, por decisión del futbolista, es legítima. Desconozco si los abogados del jugador y del Athletic esgrimieron tal alegación. El debate central se ha quedado fuera del campo y puede causar inseguridad a jugadores y clubes. Si se hubiese planteado el conflicto de esa manera, Zubiaurren no podría ser condenado a indemnizar por el incumplimiento de una obligación de prórroga inexistente.