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90 Deportes MUNDIAL DE FÓRMULA 1 GRAN PREMIO DE BAHREIN SÁBADO 11 3 2006 ABC El rugido de los motores de los monoplazas de Fórmula 1 superan los 130, una medida que se sitúa por encima del umbral del dolor. Lo mismo que un avión en pista de despegue. El uso de tapones es práctica común en los circuitos Clasificación entrenamientos 1. A. Davidson (GBR Honda) 1: 31.353 2. M. Schumacher (Ale. Ferrari) 1: 31.751 3. A. Wurz (Aut. Williams) 1: 31.764 4. R. Kubica (Pol. BMW) 1: 32.170 5. F. Massa (Bra. Ferrari) 1: 32.175 6. F. Alonso (Renault) 1: 32.538 7. V. Liuzzi (Ita. Toro Rosso) 1: 32.703 8. Doornbos (Hol. RB 2 Ferr. 1: 32.926 9. G. Fisichella (Ita. Renault) 1: 33.215 10. J. Button (GBR Honda) 1: 33.226 11. C. Klien (Aut. RB 2 Ferrari) 1: 33.557 12. Raikkonen (Fin. McLaren) 1: 33.577 13. Montoya (Col. McLaren) 1: 33.726 14. N. Heidfeld (Ale. BMW) 1: 33.848 15. N. Jani (Sui. Toro Rosso) 1: 33.900 16. Speed (EE. UU. Toro Rosso) 1: 34.284 17. M. Webber (Aus. Williams) 1: 34.333 18. R. Barrichello (Bra. Honda) 1: 34.384 19. Coulthard (GBR RB 2 Ferr. 1: 34.432 20. T. Monteiro (Por. Midland) 1: 34.459 21. N. Rosberg (Ale. Williams) 1: 34.953 22. R. Schumacher (Ale. Toy. 1: 35.170 23. Winkelhock (Ale. Midland) 1: 35.686 24. J. Trulli (Ita. Toyota) 1: 35.898 25. J. Villeneuve (Can. BMW) 1: 36.264 26. C. Albers (Hol. Midland) 1: 36.314 27. T. Sato (Jap. Super Aguri) 1: 37.588 28. Y. Ide (Jap. Super Aguri) 1: 39.021 Pilotos reservas, no para la carrera despegue llega a 130. Según Atedy, la contaminación acústica causa trastornos del sueño, estrés, irritabilidad, alteraciones del ritmo cardiaco y respiratorio y falta de concentración. A partir de 120 decibelios se supera el umbral del dolor y el ruido puede provocar daños Decibelios en estampida TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS SAKHIR. La localización de un circuito de Fórmula 1 no se distingue por la habilidad de los empleados del Fomento local para colocar señales de tráfico. No induce al acierto la correcta ubicación de los carteles o, en un hábito más moderno, la fiabilidad de los navegadores GPS. No. No hay pérdida posible para llegar a una pista de velocidad. Hasta ella conduce el ruido. Una encuesta entre neófitos en F- 1, o todo lo más visitantes ocasionales, depararía similares conclusiones respecto al primer impacto. Siempre llama la atención el ruido. Una estampida de decibelios recibe al pasajero desde veinte o treinta kilómetros antes. A esa distancia ya se escucha el rugido de los motores. Un incesante rumor que crece y crece en la proximidad. Sakhir es un circuito abierto, que esparce decibelios a toda pastilla, pero no abruma como los trazados cerrados en valles, estilo Cheste. En Bahrein el ruido se va derecho a las dunas de arena. Los estudios realizados en Fórmula 1 inciden en las dosimetrías (medida del nivel de ruido) dentro y fuera de los monoplazas. Un piloto completamente equipado percibe 120 decibelios dentro de su coche. Un espectador en la tribuna aumenta esa percepción a 130 decibelios. Si a eso se une la vibración del viento que aumenta la intensidad, un aficionado se encuentra en zona de cierto riesgo si no lleva protección. Posibles lesiones Y por ahí cuenta el tiempo. Una exposición de ocho horas a una intensidad de 90 decibelios puede ser lesivo. El tímpano no se va romper, pero sí se podría ver afectado el oído interno. Sería un traumatismo crónico que lesionaría el nervio explica la doctora Inmaculada Sancho, otorrinolaringóloga del Hospital Gómez Ulla de Madrid. Una explosión sí puede partir el tímpano de una persona, por la virulencia del sonido. Pero no una carrera de F- 1, por una cuestión temporal. Dos horas de carrera suponen una exposición muy corta en tiempo para un aficionado y además hay que tener en cuenta que los coches no inciden directamente en su organismo. Pasan por un lado, vuelven, giran. No están siempre en el mismo sitio razona la médico. Sakhir, como Jerez, Montmeló o Monza, cuenta con una caravana de empleados ocasionales que protegen sus tímpanos con tapones de usar y tirar. Los más precavidos usan protecciones anatómicas acopladas al pabellón auditivo que evitan cualquier interferencia. Y en el paisaje natural de la F- 1 se descubre a los integrantes de los equipos, ingenieros, mecánicos, etc. ataviados con gigantescos cascos que sirven al tiempo como intercomunicadores y como escudos protectores. La Fórmula 1 se encuentra en las antípodas del umbral del silencio. Una medición efectuada por la sección de placa de yeso de la asociación Atedy describe la escala de ruidos que se franquea desde diversas situaciones. El silencio, de 20 a 30. Una lavadora que centrifuga alcanza en su punto máximo 70 decibelios. Un tren entrando en una estación sube a 90. Y un avión en pista de