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58 Cultura SÁBADO 11 3 2006 ABC Segismundo viste traje azul y corbata naranja Gabriel Garbisu presenta una nueva versión de La vida es sueño de Calderón de la Barca b El montaje se estrena el próximo miércoles en el Centro Cultural de la Villa, y hace hincapié, según su director y adaptador, en la búsqueda de la libertad JULIO BRAVO MADRID. El Centro Cultural de la Villa abrirá el próximo miércoles sus puertas a Calderón de la Barca. Lo hará con una de las grandes piezas del teatro universal, La vida es sueño en una versión que lleva la firma de Gabriel Garbisu, autor de la versión y director del espectáculo. Garbisu, un actor con un amplio equipaje en el teatro clásico, califica La vida es sueño como una obra genial e inabarcable El director dice que a veces, ir a ver un clásico es un acto cultural; y lo es, pero el público debe encontrar también placer y diversión Entre las singularidades que presenta este montaje, producido por la compañía Amara, creada por el propio Garbisu, se refiere el director a su concepción escenográfica. Creemos que debe sugerir más que contar, que debe incentivar la imaginación del espectador, y por eso es muy sencilla. Además, el vestuario aporta mucho también, y queremos que cuente cosas, que ofrezca sugerencias que puedan acercar a Calderón al espectador de hoy Pone el director como ejemplo que hay vestuarios que sugieren la guerra civil española. No porque la obra esté situada en esa época, que no lo está, sino porque sirve para recordar los destrozos que provocan las guerras a través de la memoria de una que tenemos muy presente Entre los muchos temas que aborda la obra, Garbisu ha querido hacer hincapié en la libertad; sólo nos acordamos de ella cuando nos la quitan; y no tener libertad nos resta condición humana Lino Ferreira y Eduardo Navarro, en un momento de La vida es sueño ABC José Andrés Rojo: Para Vicente Rojo el Ejército tenía que ser una institución al servicio de TULIO DEMICHELI MADRID. El periodista José Andrés Rojo presentó el jueves la biografía que ha escrito sobre su abuelo: Vicente Rojo. Retrato de un general republicano (Tusquets) y con la que ganó el premio Comillas. Católico, conservador, leal a la República y seguramente el mejor de sus estrategas militares, al menos el que logró la única gran victoria con la toma de Teruel y el que retrasó el fin de la guerra en Belchite, Brunete y la batalla del Ebro, el general Vicente Rojo es una figura histórica de gran complejidad y que rompe con muchos tópicos al uso. Por ejemplo, que un militar de carrera tenía necesariamente que ser franquista- -afirma su nieto- que un católico practicante tenía que ser franquista; que un hombre de ideas conservadoras tenía que ser franquista; y que un patriota español, por serlo, tenía que ser franquista. Dentro del Ejército convivían muchas familias, unas, digamos, chapadas a la antigua para las que los militares eran los salvadores de la Patria y estaban legitimados para intervenir en política con las armas; y otras, más modernas, que consideraban que el Ejército era una institución que dependía del poder civil y cuyo cometido no era gobernar. Entre estos últimos se encontraba Vicente Rojo, Para él, el Ejército era una institución al servicio de Entre esos tópicos, también cuenta el de los africanistas, pero tampoco con él se cumple: Sirvió en África y, a partir de cierto momento, se sumerge en lo que él llama un aislamiento suicida porque no soporta las camarillas, no soporta la prepotencia, no soporta el tufi- El muro del verso Uno de los muros contra los que suele chocar el teatro clásico español a la hora de ofrecerse al público de hoy es el verso. Garbisu es consciente de ello, y cree que el problema del verso es relfejo de la situación del teatro español en general. Antes en España no había gimnasia rítmica y para las Olimpiadas del 92 se trajo a profesionales de fuera para entrenar a nuestras gimnastas; quizás se podría hacer algo parecido en el teatro... El verso- -añade- -debe tener la musicalidad del español, pero no ese tiroriro esa cantinela, que nosotros hemos tratado de desterrar Gabriel Garbisu ha contado para esta puesta en escena con una compañía de ocho actores: Lino Ferreira encarna a Segismundo, uno de los grandes personajes del teatro español. Le acompañan Miriam Montilla (Rosaura) Carlos Ibarra (Clarín) Gabriel Moreno (Clotaldo) Eduardo Navarro (Criado y Soldado) Nicolás Vega (Astolfo) Manuela Paso (Estrella) y Javier Román (Basilio) General Vicente Rojo ABC llo de superioridad y el maltrato a los subordinados. Estaba más sólo que la una y no se debía llevar bien aquellos oficiales africanistas. Así que decide volver a la Península y consigue su gran sueño, dar clases en la Academia de Toledo. Y es allí donde, siendo conservador, porque nunca dejó de serlo- -precisa el autor- va asumiendo las nuevas ideas. Es verdad que no es un liberal muy convencido pero, aunque era católico, sí tiene claras algunas cosas, como la separación de la Iglesia y el Estado. En fin, su personalidad hoy nos permite comprender las circunstancias de la época con una mayor com- plejidad que los relatos en blanco y negro que fraguaron unos y otros En el campo militar, uno de sus grandes logros fue la construción del ejército popular. Se da cuenta de que al producirse el golpe se ha desintegrado el Estado y con él también lo hace el Ejército. Era necesario reconstruirlo, porque la única forma de enfrentarse a un ejército es con otro ejército. Logró convertir a aquellos milicianos en soldados. El proceso ocurrió poco a poco, gracias a la convivencia entre los milicianos con los pocos soldados regulares que había, y a medida que las tropas se fueron integrando de manera normal, a través de los sucesivos remplazos. Su valía como estratega militar es algo que incluso han reconocido sus enemigos. El respeto de los militares franquistas por aquel general que había al otro lado es indiscutible No logró la victoria de la República. Ahora bien, cada vez que parece posible que los nacionales ganen la guerra, Rojo logra alargarla un poco más, porque era lo único que se podía hacer, prolongarla hasta que cambiara el panorama internacional. En algún momento tuvo la impresión de que podían ganar. Así se habla de un famoso Plan C para atacar por Extremadura y dividir la zona franquista en dos, algo que los políticos, que finalmente eran los que decidían, nunca tuvieron claro Al terminar la guerra, Rojo partió el exilio y cuando se sintió morir quiso regresar a España. Fue juzgado por rebelión militar continuada condenado a cadena perpetua, indultado pero inhabilitado para siempre. Murió en 1966 defendiendo su honra pues su hoja de servicios era intachable