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26 Internacional SÁBADO 11 3 2006 ABC Investigan por pornografía infantil al padre del niño epiléptico secuestrado en Italia Descubren casi cuatrocientos vídeos y ficheros delictivos en sus tres ordenadores particulares b los fiscales sospechan que el secuestro también puede estar relacionado con un posible caso de lavado de dinero en la Banca Postal que dirige el progenitor J. V. BOO. CORRESPONSAL ROMA. En un giro inesperado, la Justicia italiana está investigando por un presunto delito de pornografía infantil al padre de Tommaso, el niño epiléptico secuestrado hace ocho días, y cuya liberación han pedido desde Benedicto XVI hasta los prisioneros de media docena de cárceles. Al mismo tiempo que investigan a Paolo Onofri, los fiscales continúan trabajando sin descanso para esclarecer el secuestro de su hijo, que puede tener relación con el posible lavado de dinero en la Banca Postal que dirige el padre. El vuelco de las noticias hizo saltar en pedazos el silencio de la Prensa, que respetaron las agencias de noticias mientras que televisiones y diarios se limitaron a rebajar la cobertura informativa. Desde hace varios días, la actitud de Paolo Onofri resultaba sospechosa, como resultaba también extraño que policías y magistrados le inte- rrogasen cada tarde durante ocho o diez horas en lugar de dejarle tranquilo con su esposa Paola y su hijo mayor- -Sebastiano, de ocho años- -en un momento de grave crisis familiar. El motivo era que habían descubierto 391 ficheros de pornografía infantil- -en su mayoría vídeos breves descargados de Internet- en los tres ordenadores de Paolo Onofri: el de casa, el portátil y un tercero encontrado en un pequeño almacén alquilado hace unos meses. Según la ley italiana, la apertura de la investigación es obligatoria en cuanto se descubre el material delictivo, por lo que la Magistratura ha tenido que abrirla automáticamente a pesar de que puede no tener relación alguna con el secuestro Los padres del niño secuestrado, Paola Pellingheli y Paolo Onofri tro de los secuestradores: ni pisadas de zapatos enfangados, ni huellas, ni restos de material orgánico. En el precinto de embalaje utilizado para inmovilizar a Paolo, su esposa y su hijo Sebastiano se han encontrado, al parecer, sólo huellas del padre. Era una cinta gruesa de color marrón, del tipo que también se usa en las oficinas de Correos. A la policía le extraña, además, que los secuestradores no cortasen la línea telefónica de la casa ni se llevasen los teléfonos móviles que estaban a la vista. Por eso han examinado una y otra vez la casa, el jardín, el almacén de herramientas y las fosas sépticas en busca de indicios. Aunque algunas personas han llamado para dar noticias de que el niño está bien o para pedir rescate, no está nada claro que sean auténticas. Al cabo de ocho días, los investigadores están perplejos, pero sospechan que el secuestro puede estar relacionado con un posible caso de lavado de dinero en AFP Ningún rastro en el domicilio La familia mantiene un silencio total, que Paolo Onofri rompió ayer para decir a los periodistas desde su automóvil: Quiero que me devuelvan a mi hijo Cuando le preguntaron si sabe quiénes son los secuestradores respondió secamente No, basta y volvió a subir la ventanilla. Aunque hiriente, la pregunta tenía sentido pues, según diversas filtraciones, la Policía científica no encontró en la casa ningún ras- la Banca Postal que dirige Paolo Onofri, en la que tienen libretas de ahorro muchos internos de la cárcel de Parma. Precisamente por utilizar los servicios de la Banca Postal, los presos de Parma fueron los primeros en pedir la liberación inmediata de Tommaso, dando a entender a los secuestradores que les convenía devolverlo a los padres sin daño alguno. En caso contrario, tendrían problemas serios el día que llegasen a estar detrás de las rejas. Media docena de cárceles italianas se sumaron al llamamiento, dejando claro que mantener secuestrado a un niño de año y medio enfermo de epilepsia es totalmente inaceptable. Con el giro de los acontecimientos, Italia ha pasado de la indignación por el secuestro del pequeño a la perplejidad. Y, poco a poco, a un enfado, todavía contenido, con el padre de Tommaso. El país entero está en vilo, a la espera de próximos acontecimientos. Y de claras explicaciones. Muere John Profumo, ministro británico que protagonizó un sonado caso de sexo y espionaje EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. John Profumo, ministro conservador y protagonista de uno de los escándalos sexuales más sonados del Reino Unido, agravado por sus implicaciones de espionaje en medio de la guerra fría, falleció ayer en Londres a la edad de 91 años. Profumo fue despedido con grandes elogios tras 40 años dedicado a labores asistenciales, con los que redimió con creces su tropiezo de 1963, aunque éste siempre quedó unido a su nombre. El caso Profumo estalló a comienzos de 1963, cuando se supo que el entonces ministro de la Guerra mantenía relaciones extramatrimoniales con una chica de compañía de 21 años llamada Christine Keeler. En un primer momento, Profumo negó en el Parlamento que su relación con Keeler fuera inapropiada pero detalles del caso agravaron la situación. Se supo que Keeler era anfitriona de orgías sexuales y que flirteaba con el agregado naval soviético en Londres, lo que acabó por hacer saltar todos los miedos de la guerra fría. Según contaría después ella, el compañero estable con el que vivía, Stephen Ward, era espía soviético y le pidió que se relacionara con Profumo para obtener información de las ojivas nucleares en Alemania Occidental. Aunque una investigación posterior estableció que Profumo nunca pasó secretos nacionales a Keeler, el ministro se vio obligado a dimitir en 1963 tras admitir que había mentido al Parlamento sobre su relación con la joven. Las preocupaciones por el caso agravaron la salud del primer ministro, Harold Macmillan, que dejaría su puesto meses después y abriría el paso a una victoria laborista. John Profumo EPA Desde entonces, Profumo se alejó completamente de la política, a la que llegó a los 25 años al convertirse en el diputado más joven del Parlamento. Sus incuestionables cualidades, que le llevaron a dirigir los Ministerios de Exteriores y Guerra y que le habrían permitido llegar a primer ministro, las dedicó a impulsar organizaciones de ayuda a los pobres.