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ABC SÁBADO 11 3 2006 25 La Unión Europea reafirma que no enviará ayuda a Hamás si no renuncia a la violencia El relevo del jefe del Ejército chileno precede a la investidura de Bachelet como nueva presidenta Berlusconi sufre un doble revés con un nuevo juicio y la caída de un ministro El titular de Sanidad renuncia por espionaje a dos candidatos rivales nueva ocasión la fiscalía ha decidido actuar contra el primer ministro italiano por presuntos delitos de corrupción y falso testimonio JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Acudir a un James Bond de pacotilla para espiar y desacreditar a sus rivales ha terminado por costarle el cargo al ministro de Sanidad italiano, Francesco Storace, de Alianza Nacional, quien dimitió ayer para evitar a mi partido y al Gobierno la instrumentalización de la izquierda El escándalo dejó en segundo plano la petición de envío a juicio de Silvio Berlusconi y del abogado David Mills, ex marido de la ministra británica de Cultura, por presuntos delitos de corrupción y falso testimonio a cambio de 600.000 dólares. Un fuerte olor a podrido dominó ayer la jornada política italiana cuando el Tribunal de Milán hizo públicos los detalles del juego sucio de Francesco Storace- -entonces presidente de la Región del Lazio- -contra dos aspirantes a su cargo en las elecciones regionales de 2005: el izquierdista Piero Marrazo, quien terminó arrebatándole el puesto, y la neofascista Alessandra Mussolini, quien contribuyó a la derrota arrancándole parte de los votos de la extrema derecha. Aunque Storace perdió la presidencia de la Región del Lazio- -que incluye la capital, Roma- el destacado exponente de Alianza Nacional no se quedó en la calle pues- -gracias a la ayuda de su mentor, Gianfranco Fini- Silvio Berlusconi le repescó como ministro de Sanidad. Ayer, en cambio, el Cavaliere no tuvo más remedio que soltar lastre, perdiendo a su decimocuarto ministro a sólo un mes de las elecciones del 9 de abril, en las que Romano Prodi lleva una ventaja de cuatro puntos en la intención de voto. b En esta REUTERS ción marco para las universidades y sólo mantiene la formación profesional y la regulación de normas de admisión y titulación universitaria. En medio ambiente, la federación incrementa sus competencias y podrá elaborar un código general, pero a partir de 2010 los estados ganan potestad para desviarse de la normativa federal, lo que hace chirriar a los Verdes. De la reforma se ha excluido la financiación, salvo por la transferencia del régimen fiscal para la adquisición de bienes raíces, así como una redistribución más funcional de los estados federados, cuya demarcación en pocos casos guarda alguna lógica histórica o del orden que sea, aparte de Sajonia, Baviera y las dos ciudades hanseáticas. Con un 72 por ciento de escaños, los democristianos (CDU CSU) y los socialdemócratas (SPD) -que gobiernan juntos desde noviembre- -reunirían normalmente el respaldo de dos tercios, necesario en las dos Cámaras, pero esto es Alemania: un lugar alejado del reino de la disciplina de partido y donde los diputados cobran por pensar, sobre todo en defensa de sus representados y o de sus principios políticos. En un editorial titulado Merecida resistencia el Frankfurter Rundschau, que pertenece al SPD, advierte contra el desastroso error, en tiempos de la unificación de Europa, de reformar el país en la dirección inadecuada y recuerda que más allá de las regiones que van a salir ganando no es posible recabar más aceptación Concluye que esta reforma merece resistirse y merece más debate: no para impedirla, sino para mejorarla Silvio Berlusconi conversa con el ministro de Sanidad, Francesco Storace, que ayer anunció su dimisión, en una imagen de archivo EPA El delito tiene un precio Descubrir el usuario de un teléfono móvil reservado de la compañía Tim cuesta 150 euros, mientras que en la Wind llega a 200. La lista de llamadas telefónicas se consigue por 1.500 euros en los bajos fondos de Roma, donde lo más barato es el certificado de antecedentes penales de un enemigo: tan sólo 50 euros. Los detectives de Security Service Investigation disponían de contactos en media docena de bancos por lo que descubrir si una persona tenía una cuenta corriente les costaba 250 euros. Los extractos de cuenta se pagan a 300 euros el mes. El sumario judicial no revela cuánto pagaban a los agentes de la Guardia de Finanzas para conseguir las declaraciones de renta de los candidatos que disputaban la presidencia de la Región del Lazio. El gobernador del Lazio Aquella primavera de 2005, el gobernador del Lazio como le gustaba llamarse imitando el estilo americano, estaba más que preocupado por el riesgo de perder las elecciones regionales. Ante las negras perspectivas, uno de sus principales colaboradores en la campaña llamó al rescate a una empresa de detectives privados, Security Service Investigation para realizar dos trabajos absolutamente ilegales. El primero era espiar al candidato izquierdista Piero Marrazo y su mujer, para descubrir cualquier cosa que los desacreditase. El segundo, todavía más grave, era sabotear la candidatura de Alessandra Mussolini, la nieta del Duce introduciendo nombres falsos entre las firmas depositadas para registrarla oficialmente. Pero Marrazo se dio cuenta de que le espiaban y alertó a la Policía que, a su vez, comenzó a vigilar a los detectives de Security Service Investiga- tion con el resultado de que hace tres días acabaron simultáneamente en la cárcel once investigadores privados, dos agentes de la Guardia de Finanzas, un policía y dos empleados de la compañía telefónica Telecom Italia. Una vez puestos a buen recaudo los peones, la juez de instrucción Paola Belsito, ha hecho público el sumario que describe los presuntos delitos, dejando en una situación insostenible al ahora ex ministro Francesco Storace, protagonista de lo que el romano medio llama jocosamente el Laziogate Con la ayuda del policía corrupto y de los empleados de la Telecom, los detectives establecieron escuchas telefónicas ilegales a Piero Marrazo y su esposa. Con la ayuda de los agentes de la Guardia de Finanzas, cribaron sus expedientes fiscales y sus cuentas bancarias. Mientras unos hurgaban en su vida privada, otros le seguían por las calles de Roma a pie o en automóvil. Pero de modo más bien chapucero, pues el espiado se dio cuenta e informo a la Policía que, a su vez, estableció escuchas telefónicas- -esta vez legales- -en los teléfonos fijos y móviles de los detectives. Las centenares de conversaciones grabadas no sólo han permitido descubrir toda la operación de espionaje político sino también las redes ilegales que se dedican a revelar números de teléfono móvil, números de cuentas corrientes, números de declaraciones de la renta, etc. en la ciudad de Roma, donde la picaresca política y administrativa es un arte con mucha solera.