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ABC VIERNES 10 3 2006 Espectáculos 59 Thai Dragon Hoy llega a las pantallas Zathura una película de aventuras sobre un singular juego de mesa que se convierte en la puerta para un viaje por el espacio Catarsis Mejor no mosquearle Tailandia, 109 m. Director: Prachya Pinkaew Intérpretes: Tony Jaa, Jing Xing, Johnny Nguyen JOSÉ MANUEL CUÉLLAR ste chiquito es el de Ong Bak película sorpresa de interesante manufactura con artes especiales novedosas pero, sobre todo, con el carisma del susodicho Tony Jaa, que pasa por ser el verdadero sucesor de Bruce Lee, una máquina de repartir estopa que miedo da. Ahora han aprovechado ese tirón para explotar al chaval, que hace lo que puede, claro. Argumento no esperen, ni guión, ni historia ni nada de nada. De hecho, hay luchadores que aparecen y de pronto desaparecen como si esto fuera un videojuego, que aún no lo es, pero que lo será. Para que se hagan una idea, a este Jaa le meten un cuchillo en el estómago que le sale por la espalda pero, como está tan mosqueado, sigue repartiendo que da gusto como si el cuchillo fuese de goma (que lo era) y así todo. Total, que la única conclusión que uno saca de este tipo es que mejor no cabrearle porque soltando mamporros es único. Es en las escenas de lucha donde la película vuelca todo lo que tiene, que no es mucho, pero que al menos estéticamente tiene su aquél. E De Osa (Mayor) a Osa (Menor) y tiro porque me toca TEXTO: JAVIER CORTIJO Poesía experimental, o algo España, 92 m. Director: Ángel Fernández Santos Intérpretes: Chusa Barbero, Daniel Freire, Laura Domínguez ANTONIO WEINRICHTER Conejo en la luna Chistera corrupta México Gran Bretaña, 112 m. Director: Jorge Ramírez Suárez Intérpretes: Bruno Bichir, Lorraine Pilkington JAVIER CORTIJO más de uno nos gustaría que el cine mexicano de vez en cuando fuese, parafraseando a Capote (que a su vez se parafraseaba a sí mismo, como siempre) lo que Mae West a las tetas No entramos en explicaciones ni descripciones, por si acaso. Esta semana nos tenemos que contentar con un par de carretas: concretamente, las que tira con brío Ramírez Suárez en su segundo filme (su inédito debut fue Morena allá por el 95) repletas del alquitrán de la corrupción de su país, que salpica y se multiplica diabólicamente. El brillante y trafficano tramo inicial se encharca de silicona cuando el protagonista viaja a Londres, y el thriller conduce por la izquierda, terco y mal. Buen intento pero algo... caído, sí. Y el título es macguffin pictórico, no sigan pensando guarrerías. A MADRID. A estas alturas del partido y en plena era de las megaconsolas 360- PS 3 y demás glorias ludópatas, proponer un filme sobre un modesto juego de tablero es como hacer campaña para que la yenka chotinera sea la sucesora del regatón como ritmillo de verano. Afortunadamente, todo es posible si lo estampamos en un telón blanco, así que a darle al dado monopolitano y de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, o agujero negro en este caso. No se le puede negar a Zathura su condición de película morosa que diría algún colega cercano. De hecho, fue concebida y fabricada como secuela galáctica de Jumanji aquella montaña rusa asilvestrada con Robin Williams como rey de la jungla tamaño coffee- table Un subgénero zumbón y rompecabezas que, por cierto, tiene ejemplos tan imaginativos dentro del cine infantil y juvenil como Tron (ese alucinante pinball de neón) Dentro del laberinto (con una jovencísima Jennifer Connelly paseándose por corredores escheriano) o, en su vertiente más crecidita, The game (con Michael Douglas sudando tinta ante el pasatiempo más diabólico envuelto en lazo rojo) o, en fin, La huella apoteosis del criJon Favreau men autómata consiha rescatado derado como una de las bellas y juguetoun viejo nas artes. proyecto Como más vale tarsoplándole el de que nunca, Jon Fapolvo y vreau Elf uf) resconfiando su cata el proyecto soprotagonismo plándole el polvo y confiando su protaa un par de gonismo a un par de críos críos perfectamente desconocidos desconocidos (también sale Tim Robbins en plan padre enrollado y divorciado, pero no aguanta ni un quesito Así que tenemos a dos chavales que, aun teniendo la Play en pantalla de plasma y el canal polideportivo por cable, se engolosinan con un misterioso parchís galáctico y apergaminado llamado Zathura que encierra el elixir de la quimérica interactividad jugona (toma nota, EyeToy cada prueba tarjetera se hace realidad por arte de birlibirloque, bien sea una lluvia de meteoritos, el ataque de unos lagartos alien de diseño todo a cien (aunque los FX casero- interestelares pintan mejor) o el rescate de un astronauta con perverso parecido a Aznar de zagal. A pesar de que la oda al entretenimiento primigenio no acaba de encajar (la e ha aireado bastante la original distribución, simultánea en varios formatos, de esta película. Aquí interesa el contenido, que trata del denodado empeño de una chica (esforzada Chusa Barbero) por componer un poema que le cuesta la salud mental aunque ella sólo quería presentarse a unos juegos florales. El director Ángel F. Santos invoca de forma fastidiosa la creación poética y su relación con la percepción alterada y una ascética teoría de los límites (como si Kavafis no hubiera sido toda su vida un modesto funcionario) por medio de un ametrallamiento visual de imágenes procesadas. Pero no crea poesía, ni siquiera una sola imagen de cine se limita a jugar con la actual facilidad técnica para romper la contundencia visual del celuloide, sin que ese juego sirva- -como pretende- -para crear un inconsciente digital de la narración. Cuando ésta desciende al naturalismo, cae en el ridículo- -la primera reunión de bohemios guay, sólo superada por la inefable (ver para creer) performance colectiva final- -como en las escenas de videodanza, o así, aderezadas con una locución de ultratumba. La experimentación por la experimentación no va a ninguna parte dice un personaje; uno defiende el cine experimental, pero no sabría inscribir en esa tradición una película como ésta que recorre el camino al desastre empedrado por su propia ambición de exhibir su vocación vanguardista. S Los tres niños protagonistas de Zathura en una escena de la película imaginación apenas tiene hueco en un juego que te la sirve en el salón- comedor, dejándolo hecho un estropicio, de propina) la película se desliza alegremente por el laaargo tobogán dispuesto por el fetén guionista David Koepp, que adapta con su boli de diez colores el texto de Chris Van Allsburg. Incluso el temible bache paternofilial se sortea cómodamente, aunque sea cayendo en la casilla anti- cainita (y eso que la hermana mayor es directamente ejecutable) Para pasar el rato antes de volver con los brazos abiertos a la Nintendo DS. Zathura. Una aventura espacial Dir. Jon Favreau. Intérpretes: Josh Hutcherston, Jonah Bobo. Duración: 115 minutos. Nacionalidad: EE. UU. 2005. Calificación: Chusa Barbero