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ABC VIERNES 10 3 2006 Espectáculos 55 Un momento del rodaje de la película, el lunes pasado en Berlín AFP El rodaje de Mein Führer se desarrolló en secreto hasta que el director Dani Levy tuvo que escenificar esta semana un discurso del dictador en el centro de Berlín El cine alemán se toma a broma a Hitler TEXTO: GUILLEM SANS. SERVICIO ESPECIAL USOZ ra al que mira de la mujer observada. Y ambas son algo más que el Decálogo una batería de propuestas y reflexiones morales resueltas con la lucidez de un sabio y la distancia de un voyeur en ese manojo de diez películas hechas para televisión se encuentran algunos de los momentos de Rojo Irene Jacob encarnaba a una modelo que descubre que a su vecino le gusta espiar a la gente. cine más intenso y de ética más clara de la historia de este arte. Pero todo ello no fue sólo el preludio de La doble vida de Verónica cuyo enigma más irresoluble es encontrarte a ti mismo el lugar por el que se cuela esa enigmática película dentro, y sospechar ya entonces que luego te contaría el secreto en Azul y el de Azul te lo contaría en Blanco y el de Blanco en Rojo en una especie de daltonismo naArrojaba los rrativo y nudo emosentimientos cional que te deja ante su filmografía tan sobre la pan- pasmado y asombratalla como do como un hombre unos dados, ante un hallazgo. Desafortunadainvitando mente, ya sólo podesiempre al mos volver a ver el azar a que cine de Kieslowski. hiciera su Afortunadamente, está tan lleno de patrabajo sillos y de momentos y fulgores, que te permite husmear rincones como si fueran nuevos, intercambiar momentos y buscar entre los rescoldos nuevos fulgores. Por lo pronto, ahora puede uno entretenerse en contar los nudos que se podrían hacer con No matarás y Truman Capote BERLÍN. Los cines alemanes exhibirán antes de fin de año una nueva película sobre Adolf Hitler. Si El hundimiento con Bruno Ganz en el papel del dictador, presentaba el año pasado a un Hitler humano y atribulado en sus últimos días en el búnker, el director suizo Dani Levy organiza ahora la siguiente actuación de Hitler en las pantallas alemanas en clave menos seria. La película lleva por título Mein Führer y por subtítulo una frase que se podría traducir como la verdad de verdad más verdadera sobre Adolf Hitler O sea, una parodia. Los berlineses que el pasado lunes se paseaban por la avenida Bajo los Tilos, en el centro histórico de Berlín, no daban crédito a sus ojos: delante de la catedral evangélica se concentraba una horda de uniformados de las SS. Enormes banderas con la cruz gamada colgaban por todas partes. Los visitantes de la ciudad se divertirán enseñando a sus amigos las fotos que tomaron desde sus autobuses turísticos. De repente, 500 extras recorrían la avenida a gritos de Heil, Hitler! Algo muy parecido tenía ante sus ojos el pintor judío Max Liebermann (1847- 1935) cuando pronunció una de sus frases más famosas desde el balcón de su casa, que estaba al lado de la puerta de Brandeburgo, al final de esa avenida: Jamás voy a poder comer tanto como para vomitar todo lo que me gustaría vomitar ahora mismo dicen que dijo al contemplar a las masas enardecidas. Hacía frío el lunes pasado en Berlín y se daban las condiciones perfec- tas para que Dani Levy pudiera rodar un discurso de Hitler en un exterior moteado de copos de nieve. Helge Schneider, cómico y cantante muy famoso en Alemania, interpreta al dictador. Buena parte de los extras aceptó trabajar en la película a cambio de una camiseta firmada por Schneider. La escena en cuestión se desarrolla en el día de Año Nuevo de 1945. Hitler lleva dos años rebelándose contra la evidencia de que va a perder la guerra. Le quedan cuatro meses de vida. Con esa escena, que había que rodar forzosamente en la calle, los realizadores de Mein Führer se han visto obligados a revelar al público algo de un rodaje mantenido en estricto El filme secreto. quiere Lo poco que ha trascendido del promostrar a Hitler tal y yecto es que se trata de mostrar a Hitcomo era ler tal como era nada de gran es decir, nada de gran Führer sino Führer un pobre diablo neurótico que si llegó a hipnotizar a las masas fue gracias a los consejos de un actor judío. A la hora de presentar en el cine a sus dictadores, cada país suele tenerlo más fácil en clave cómica. En torno a Mein Führer no es previsible que haya polémica, porque se trata de una comedia. Más problemático sigue siendo en Alemania representar a un Hitler serio como demuestra el caso de El hundimiento que provocó un agitado debate sobre la oportunidad de mostrar el lado humano del dictador.