Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 10 3 2006 Cultura 53 LA COLECCIÓN DEFINITIVA Mañana, Franz Liszt, nueva entrega de la colección de Deutsche Grammophon Podrá conseguirla, con ABC, por 9,95 euros más décadas, el proceso de canonización musical del abate Franz Liszt se ha convertido en una espléndida, justa e irreversible realidad JUAN MANUEL VIANA MADRID. A medida que su ingente legado recupera paulatinamente la luz, la magna figura del músico húngaro adquiere su auténtica talla, la de un compositor extraordinario al que la máscara del pianista más formidable y envidiado de su época- -capaz de ejecutar las piezas más intrincadas con un cigarro encendido entre los dedos o leyendo a Dante- -ocultó inmerecidamente durante más de un siglo. El genio de Liszt (Raiding, 1811- Bayreuth, 1886) de una generosidad sin límites para con sus múltiples alumnos y discípulos, una insaciable curiosidad intelectual y una energía inagotable, se desplegó en las más variadas facetas: héroe- filósofo en sus poemas sinfónicos, amante de la poesía (Sinfonía Dante) y la Naturaleza (Años de peregrinaje) coleccionista conspicuo de obras ajenas como corroboran sus innumerables transcripciones pianísticas, patriota (Fantasía húngara) estudioso de los ritmos populares zíngaros (Rapsodias húngaras) e incluso admirador del diablo (Sinfonía Fausto, Valses de Mefisto, Danza de la muerte) b Desde hace varias loso, cabalga ensangrentado y desnudo a lomos de un caballo salvaje. Pero es sobre las teclas del piano donde la imaginación lisztiana alcanza quizá su más absoluto esplendor. Caballo de batalla de todos los virtuosos del teclado y estrenado por el propio compositor con Berlioz a la batuta, el celebérrimo Concierto para piano n 1 ocupó al músico cerca de diez años (1839- 48) el objetivo: experimentar una estructura rapsódica (cuatro partes tocadas sin interrupción) que escapara a la forma concertante avalada por la tradición. Un intento semejante al que esconde su monumental Sonata en si menor, cumbre casi inexpugnable de toda la literatura pianística del siglo XIX; la original ordenación del material temático, que aglutina los diversos tiempos propios de una composición cíclica, encuadra una gama de metamorfosis que demuestran la ilimitada paleta expresiva, la irresistible inventiva de Franz Liszt. Fervor casi religioso Escritos en su mayoría en la fértil época de Weimar, mediado el siglo y en el ecuador de su carrera, la imponente serie de poemas sinfónicos- -forma orquestal libre y original, deudora de una inspiración extramusical, de la que el húngaro puede atribuirse su verdadera paternidad- -ilustra con fidelidad sus múltiples intereses. En Los Preludios, en el tercero de ellos, con mucho el más popular de todos, Liszt elabora una meditación sinfónica inspirada en el poeta francés Lamartine: ¿Nuestra vida es otra cosa que una serie de Preludios a ese canto desconocido del que la muerte entona la primera y solemne nota? Orfeo, pensado como prólogo a una representación del Orfeo y Eurídice de Gluck dirigida por Liszt, ofrece su faceta más refinada, de un fervor casi religioso. El músico ve en la lira del mito el genuino símbolo de la fuerza ética de la música y el arte. Apoyado en el texto de Víctor Hugo y basado musicalmente en uno de sus Estudios de ejecución trascendente, el sexto poema sinfónico, Mazeppa, nos muestra al Liszt más rabiosamente descriptivo: la seductora orquestación retrata la leyenda de un noble polaco del siglo XVII que, sorprendido en flagrante adulterio por un conde ce-