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ABC VIERNES 10 3 2006 Sociedad 47 Prefiero que mi hermana esté en un hospital, aunque no me quiera ver, que en un cementerio La familia de una chica anoréxica espera que la Audiencia de Barcelona ordene ingresarla a la fuerza b Rocío, una chica de 20 años de Badalona, sufre anorexia y bulimia nerviosa y se ha intentado suicidar varias veces, pero se niega a ser tratada, como pide su familia JANOT GUIL BARCELONA. María del Valle Sotillo, como sus padres y cuatro de sus cinco hermanos, está devastada por la incertidumbre. Todos viven pendientes de una decisión de la Audiencia de Barcelona que salve la vida a la hermana menor de la familia, Rocío, que a sus veinte años está matando de hambre su vida. Rocío sufre anorexia y bulimia, pero ella se ve bien con su 1,70 y 40 kilos, cuando no 34. No admite que está enferma y, refugiada en soledad en la que fue la casa de sus padres, se resiste a ser ingresada para curarse, como reclaman sus familiares por vía judicial. Odisea judicial El año pasado, la familia de Rocío recurrió a un juzgado de Badalona para pedir su ingreso involuntario. Su prédica desesperada se apoyaba en dos informes médicos de dos hospitales de Barcelona que habían tratado de urgencia a la chica y habían recomendado su ingreso en un centro especializado. Era un grito de socorro, porque Rocío ya se había intentado suicidar en varias ocasiones y su cuerpo amenazaba ruina. En abril, la juez les negó su petición basándose en el informe de un forense que visitó a Rocío- ¡durante cinco minutos! protesta María del Valle- y concluyó que no sufría alteraciones o deficiencias psíquicas o físicas que impidan el gobierno de sí misma In- María del Valle muestra una foto de Rocío (derecha) y sus hermanos tentó escaparse del juzgado, luego mintió al forense, que ni la pesó, y salió muy contenta: intuía que había superado la prueba relata María del Valle. La familia apeló la decisión judicial ante la Audiencia de Barcelona, que encargó otro informe psiquiátrico. Esta vez, el médico forense que visitó Rocío aconsejó su tutelaje para ser sometida a tratamiento psiquiátrico. Los magistrados del alto tribunal se reunieron ayer para deliberar, sin presencia de Rocío ni su familia, sobre el caso; pero no comunicaron aún su sentencia a las partes. Quizás lo hagan hoy... La espera desquicia a la familia ELENA CARRERAS de Rocío. Estamos todos en tratamiento. Yo sólo quiero que la ingresen. Prefiero que esté en un hospital, aunque no me quiera ver, a tener que llevarle flores al cementerio dice María. Ella y sus hermanos intentan controlar y vigilar a Rocío, aunque a veces ni te abre la puerta ni te coge el móvil Y piden a Dios que su enésimo intento de suicidio- hace días lo volvió a intentar -no tenga un éxito fatal. Rocío está angustiada- -explica María- porque sabe que la pueden obligar a ingresar y nosotros cada vez estamos peor: es un drama que, si no se soluciona acabará con ella, o con nosotros