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ABC VIERNES 10 3 2006 Internacional 27 Secuestro de 18 alumnos en una escuela francesa LE MANS (FRANCIA) Un profesor de 33 años de edad, ex empleado de la escuela superior de Sablé sur- Sarthe, cerca de Le Mans, mantuvo ayer como rehenes durante varias horas, armado de una pistola simulada, a 18 estudiantes de entre 16 y 18 años, y a dos empleados en un aula de la escuela Colbert de Torcy. El ex docente exigió entrevistarse con el ex ministro de Educación François Fillon, actualmente concejal de la localidad, y dar a conocer sus problemas laborales. El secuestrador, en la imagen custodiado por dos agentes, se entregó horas después tras movilizar a decenas de gendarmes. dado de blandengue Si no cede y sigue adelante con su propuesta, corre el riesgo de agravar la crisis. A estas alturas, el primer ministro quizá sólo tenga una alternativa: intentar negociar alguna reforma de su propia reforma, aguando su proyecto a gusto de estudiantes y sindicalistas. Lo que tampoco acrecentará su estatura de hombre de Estado. Abierto al debate Villepin se dice dispuesto a enriquecer el CPE, con sugerencias sindicales. Hasta hoy, sin embargo, los sindicatos afirman que, para ellos, no hay enriquecimiento posible para un proyecto que consideran indeseable. El CPE es un contrato de dos años de duración para jóvenes en su primer empleo, que impide el despido durante ese tiempo. Tras ese plazo, los jóvenes contratados pueden acceder a un puesto o contrato indeterminado o ser despedidos automáticamente. Para Villepin, se trata de una tímida forma de flexibilidad Para estudiantes y sindicalistas, se trata de una forma de contrato basura La inesperada radicalización estudiantil ha convertido el CPE en una bomba de relojería política. Según los sondeos, más de la mitad de los franceses afirman que los estudiantes llevan razón. La patronal, por su parte, no cree en la eficacia de este tipo de contratos para combatir el paro. En el Gobierno, los ministros de Economía, Trabajo y Asuntos Sociales evitan pronunciarse, guardando un llamativo mutismo. Villepin presentó el CPE como un invento propio. El fracaso aparente lo sitúa en una posición crítica, sin apoyo político conocido, apenas apoyado por el presidente de la República, Jacques Chirac, sobre quien llueven balances políticos implacables. La crisis del CPE, en definitiva, es un nuevo reflejo de una crisis nacional mucho más honda, con muchos frentes, flecos y quistes cancerosos. Le Monde afirmaba, hace días, que ha florecido una nueva especie de ensayistas franceses: Los declinólogos economistas, historiadores, politólogos, que, siguiendo la brecha abierta por Nicolás Baverez, analizan las raíces y el alcance último de un declive que los pesimistas consideran fatal, y que los optimistas no desean comparar con la decadencia EPA El centro derecha teme que el contrato para jóvenes le cueste la Presidencia La mitad de las universidades de Francia, en huelga contra la propuesta JUAN PEDRO QUÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Cuarenta de las ochenta y cuatro universidades francesas están en huelga para protestar contra el Contrato Primer Empleo (CPE) que se ha convertido en una peligrosa prueba de fuerza para el Gobierno de Jacques Chirac y su primer ministro, Dominique de Villepin. Varios consejeros de Nicolás Sarkozy, ministro del Interior, alumbran los semáforos rojos: Esta crisis puede costarnos la próxima elección presidencial La semana pasada, un millón de estudiantes, sindicalistas y funcionarios protestaron en cerca de 200 ciudades francesas, pidiendo la retirada pura y simple del CPE. Un día más tarde, Villepin insistía: El CPE entrará en vi- gor rápidamente Ayer, la Sorbona, la más emblemática de las universidades galas, se sumó estrepitosamente a la huelga nacional universitaria. Los sindicatos anuncian nuevas manifestaciones para las próximas semanas. La Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF) sindicato centenario, cuya audiencia va mucho más allá de la de sus afiliados, pide la extensión generalizada de la huelga universitaria. La oposición socialista, comunista y ecologista atiza la fronda social y estudiantil. En los pasillos del poder y entre la mayoría parlamentaria de centro derecha, crece la duda. Hervé de Charette, ex ministro de Asuntos Exteriores y próximo a Nicolas Sarkozy, ha dejado caer esta sentencia fúnebre para su bando: El CPE es un fracaso. Si el Gobierno se obstina en el error, la crisis actual puede costarnos la próxima elección presidencial Charette no está solo. Con matices, los amigos de Sarkozy estiman que Villepin es el responsable de un conflicto imprevisible. Caído en el pozo negro de un 56 por ciento de opiniones negativas en los sondeos, Villepin se encuentra cogido en una trampa. Si cede a la presión de la calle, estudiantil y sindical, será til- La Unión Nacional de Estudiantes de Francia pide la extensión generalizada de la huelga universitaria