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ABC JUEVES 9 3 2006 Deportes LIGA DE CAMPEONES OCTAVOS DE FINAL, VUELTA 99 MARCAJE A RONALDO El delantero comenzó bien el partido con dos acciones de peligro, pero acabó perdido en la maraña defensiva que montó el Arsenal en la segunda mitad. Terminó ofuscado y desolado Ni determinante ni aterrador ni intimidador, simplemente vacío JULIÁN ÁVILA REUTERS MADRID. López Caro entregó a Ronaldo una de las camisetas titulares en la charla técnica previa. El Real Madrid recuperaba a su único delantero centro nato en la plantilla para una noche tan decisiva. Después de tanta vacilación y cábala periodística, el 9 salió bastante enchufado. Como si hubiese recibido un tirón de orejas. En el minuto dos, en la primera ocasión clara del partido, remató de cabeza un centro de Beckham que obligó a Lehman a mandar el balón a saque de esquina. Pocos minutos más tarde, en una arrancada desde la media punta, apoyado en una pared con Zidane, fue detenido en falta en la media luna de la frontal por un rival. El árbitro no lo entendió así. Siguió asomándose al área del Arsenal en un franco pase en profundidad que desbarató Gilberto Silva en una acción felina. El banquillo del Madrid pidió penalti, pero no hubo tal gesto sancionable. Esos detalles tempraneros hizo pensar que Ronaldo se desquitaría de las críticas que ha recibido en los últimos días. Que acertaría en la siguiente. Pero esa nueva oportunidad no llegó en la primera parte porque el Madrid se vio superado por el conjunto inglés. El brasileño, harto de aburrirse entre las torres rivales, decidió retrasar su posición para entrar en juego. Ver para creer. El Madrid necesitaba un gol y su mejor artillero se empleaba en tareas defensivas. Y así es imposible. Con tanto metros por delante para devorar defrensas y con un estado físico precario la posibilidad de éxito es escasa. Al borde del descanso intervinó en un contragolpe y llegó al área de Lehman desfondado y desorientado. Resultado: otra pérdida debalón y una sensación de impotencia terrible. En la segunda parte, no cambió su vida. Bueno, algo sí, pero a peor. El Madrid optó en muchas fases por el juego directo, con muchos pelotazos, y en esa faceta el brasileño se transforma en un fantasma. Penó en la tupida defensa inglesa y acabó rodeado de compañeros. Una montonera en la habitualmente no rasca ni bola. Y así fue. Ronaldo acabó rendido, desolado, ofuscado, resoplando y maltradado por una defensa que no dio ningún tipo de concesión. Con los cambios se fue alejando del área y en su acción más vistosa le vimos sacando de banda? en plena oleada ofensiva o defendiendo la enésima galopada de Henry. Un papel nada acorde para el que le habían encomendado. Eliminado de la Copa del Rey (en semifinales, por el Zaragoza) apeado ayer de la Copa de Europa (en octavos de final) y situado a diez puntos del Barcelona en la Liga a falta de doce jornadas para terminar el torneo, se puede afirmar con poco margen de error que el Real Madrid va a cumplir tres años sin ganar títulos por primera vez desde hace más de 50 años. Algo así no sucedía desde que Alfredo di Stéfano fichara por el club blanco en 1953. El Real Madrid, por entonces a la sombra de Barcelona, Athletic, Atlético y Valencia, aunque con un estadio extraordinario (el mejor de España) inaugurado en 1947, no ganaba la Liga desde 1933 y la Copa desde 1947. Pero la contratación de Di Stéfano cambió la historia del club (también la historia del fútbol español, europeo y mundial) que a partir de aquella unión ha sido capaz de conquistar 60 títulos: 27 de Liga, ocho de Copa, siete de la Supercopa de España, uno de la Copa de la Liga, nueve de la Copa de Europa, dos de la Copa de la UEFA, uno de la Supercopa de Europa, dos de la Copa Latina y tres de la Copa Intercontinental. Desde que llegó Alfredo di Stéfano, en 1953, el Madrid nunca había pasado tres años sin ganar un título. La eliminación consuma un récord negativo del club Un trienio negro TEXTO LUIS GARDE Después de ganar la Liga y la Supercopa de España en 2003, el Real Madrid, que había cambiado de entrenador (Queiroz por Del Bosque) y había fichado a Beckham, afrontó la temporada 2003- 04 con las máximas aspiraciones. Los más atrevidos hablaron de completar un trébol maravilloso (Liga, Copa y Copa de Europa) nunca visto en la historia del club. Y a medidos de marzo de 2004 parecía posible. Pero la situación sufrió un vuelco increíble a partir del día 17 de aquel mes. El Real Madrid, sorprendentemente, perdió la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza. Esa derrota provocó un hundimien- to incomprensible. A continuación fue eliminado de la Copa de Europa por el Mónaco de Morientes y acabó la Liga de mala manera, desperdiciando una ventaja de ocho puntos sobre el Valencia en la 26 jornada. El Real Madrid, de hecho, aún no se ha repuesto de las graves heridas que sufrió en la primavera de 2003. La temporada pasada luchó por la Liga hasta el final, pero nunca estuvo a la altura del Barcelona. En la Copa fue eliminado por el Valladolid, de Segunda división. Y en la Copa de Europa se tropezó con el Juventus y no pasó de octavos, ronda en la que no caía desde la campaña 89- 90. Y el ejercicio en curso está siendo un calco del anterior, con malos resultados y cambios de entrenador, aunque la sensación de angustia ha llegado tan alto que ha propiciado la dimisión de Florentino Pérez, quien después de tres años triunfantes, sus tres primeros al mando del club, ha tenido que sufrir tres años en blanco. Ningún presidente del Real Madrid ha tenido que pasar este calvario en los últimos 50 años. La sequía nunca había durado más de dos años. Así fue en las temporadas 82- 83 (subcampeón de Liga, Copa, Copa de la Liga, Supercopa de España y Recopa) y 83- 84 (subcampeón de Liga) con Luis de Carlos como presidente y Di Stéfano como entrenador. Y también en las temporadas 90- 91 y 91- 92 (subcampeón de Liga y Copa) con Ramón Mendoza al mando y cuatro técnicos (Toshack, Di Stéfano, Antic y Beenhakker) en la ruleta rusa. Para acabar con estos bienios negros, el Real Madrid no se refugió en la Liga. El primero terminó al conquistar la Copa de la UEFA y la Copa de la Liga en 1985 y el segundo acabó al celebrar la Copa del Rey en 1993.