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ABC JUEVES 9 3 2006 97 Deportes La décima deberá esperar Messi no jugará contra el Madrid ni los cuartos de la Champions pues será baja un mes por una rotura fibrilar No volvió nunca la cara el Real Madrid en Highbury, pero de nuevo fue inferior táctica, técnica y físicamente a un Arsenal que supo rentabilizar con su agresivo fútbol el tanto del Bernabéu ARSENAL REAL MADRID 0 0 Arsenal (4- 5- 1) Lehmann; Eboué, Touré, Senderos, Flamini; Hleb (Bergkamp, m. 86) Cesc, Gilberto Silva, Ljunberg, Reyes (Pires, m. 68) y Henry. Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Míchel Salgado (Robinho, m. 83) Sergio Ramos, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Gravensen (Baptista, m. 68) Guti; Beckham, Raúl (Cassano, m 74) Zidane; y Ronaldo. Árbitro Lubos Michel (Eslovaquia) Mostró tarjeta amarilla a Roberto Carlos, Guti, Gravesen y Henry. ENRIQUE ORTEGO LONDRES. El Madrid dio la cara en Highbury, pero fue incapaz de marcar un tanto, como ya le sucediera en el Bernabéu, y también está fuera de la Champions Sin un solo gol en 180 minutos es imposible superar una eliminatoria y ayer los blancos, aunque voluntariosos, volvieron a ser inferiores a un Arsenal que jugó mejor y tuvo bastantes más oportunidades. Al final jugó Ronaldo. Y también Raúl. Que fue mucho más novedad y sorpresa que la presencia del brasileño en el once. La titularidad del capitán era, al parecer, la carta oculta de López Caro. Su primer partido desde el principio desde que se lesionara contra el Barcelona allá por noviembre. También se puede considerar noticia que el lateral derecho fuera para Salgado y no para Cicinho, y puede que tuviera mucho que ver en ello la silenciosa obsesión que en el Madrid existía con Henry después de su exhibición en el partido del Bernabéu. Ronaldo jugó por fin, pero el Madrid fue humo ante la portería contraria kham, por la otra banda, ya se sabe que centra, pero no desborda. Después de un primer cuarto de hora en el que los blancos llevaron la iniciativa, con otra ocasión de Ronaldo que se cayó, se tiró o le tiraron cuando sólo tenía a Lehmann delante, el Arsenal tomó el mando. Con ese clásico juego suyo a los espacios, con entradas desde la segunda línea, con Henry de señuelo para llamar toda la atención y que fueran otros, Cesc, Reyes, en dos ocasiones- -una al larguero- Hleb... los que inquietaran a Casillas, que se fue al descanso bastante más estresado que Lehmann, al que sólo calentó una patada de Raúl, involuntaria por supuesto. Juega bien el Arsenal cuando se pone. Maneja el balón y lo hace a toda velocidad. Es vistoso hasta cuando presiona. La verdad es que la diferencia entre cómo manejan el balón y la situación Cesc y Gravesen es la que marcó en parte la dirección que tomó el encuentro según pasaban los minutos, pero al descanso todos nos fuimos con la sensación de que habíamos visto una notable primera mitad. Como lo fue la segunda. No hubo tregua desde que volvieron al maravilloso césped de Highbury los dos equipos. Tácticas fuera. Centros del campo rotos. De área a área. De Henry a Raúl. Gran doble ocasión del capitán. Su primer remate se estrelló en el poste y el segundo lo sacó Lehmann con una ma- REUTERS Cesc, el aliado de Henry Impresiona e intimida la forma que tienen de saludarse y motivarse los jugadores del Arsenal antes de comenzar el partido. Se abrazan uno por uno y se chocan el pecho con vehemencia. Los madridistas no fueron tan aparatosos, pero salieron enchufados, como no podía ser de otra manera con lo que se jugaban. Ronaldo tuvo la primera ocasión. Visto y no visto. A los tres minutos, pero su cabezazo fue inocente. Podía haber elegido otra opción porque estaba solo. Salieron los dos equipos demasiado tensos y la presión se tradujo en excesivas imprecisiones. Ambos querían jugar muy deprisa y el fútbol, aunque es rapidez, necesita la velocidad justa. Renunció prácticamente el Madrid al juego por las bandas. Roberto Carlos, posiblemente por orden táctica, no aprovechó el pasillo que le dejaba Zidane cuando se metía al centro y Bec- LO MEJOR LO PEOR El frenético ritmo con el que se jugó por ambas partes y el talento de Cesc y Henry La falta de remate y gol del Real Madrid, incapaz de marcar en 180 minutos de eliminatoria no sin que él mismo sepa todavía cómo lo hizo porque aquello era gol. Corría el reloj y aceleró el Madrid. Ronaldo cabeceó alto en inmejorable situación y el partido se antojaba más abierto que nunca según se acercaba a su final. No le faltaron oportunidades tampoco al Arsenal, pero a la hora de la verdad se recreaba en su suerte y el Madrid se mantenía vivo. Pirés y Baptista fueron las bazas de los técnicos. Ambos al tiempo. Poco después se marchó Raúl y entró Cassano. Casillas se lució ante un Henry que apareció más que nunca con acciones de auténtico talento y en el último cuarto de hora dio la sensación de que físicamente el Arsenal estaba más fuerte, al menos llegaba más rápido al área rival en el correcalles de los últimos minutos, en los que López Caro, quizá demasiado tarde, terminó buscando la perpendicularidad y el genio de Robinho. Pero ya era demasiado tarde. Aunque la postrera ocasión blanca fuera un remate suyo que Lehmann intuyó entre un bosque de piernas.