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64 Cultura JUEVES 9 3 2006 ABC París reconstruye la emergencia imperial de Los Ángeles en una gran exposición El Centro Pompidou reúne más de 350 obras de 85 artistas durante tres décadas b Los Ángeles, 1955- 1985. Naci- miento de una capital artística pone de manifiesto las convulsiones de la nueva geografía mundial del arte y la creación JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Antes de suicidarse, en PortBou, Walter Benjamín nos dejó como testamento su majestuosa visión de París, capital del arte del siglo XIX. La gran crítica de la costa Este llegó a convencernos, entre los años 50 y 60 del siglo pasado, que Nueva York terminaría siendo la capital del arte del siglo XX. Bajo la dirección de Catherine Grenier, el Centro Pompidou nos invita a preguntarnos si Los Ángeles, en la California del Sur, no está llamada a ser algo parecido a la capital mundial del arte de las primeras décadas del siglo XXI. A través de más de 350 obras, de más de 85 artistas, norteamericanos y europeos, LA, 1955- 1985 reconstruye la emergencia imperial de una metrópoli- mundo que ya había conquistado un puesto cimero en la historia mundial del arte, convertida, desde hacía mucho tiempo, en meca del cine, el arte del siglo XX. El cine sigue estando presente en la creación artística californiana, como olvidarlo, y esta exposición lo recuerda en muchas ocasiones. Pero lo esencial que han intentado poner de manifiesto los organizadores es la condición de encrucijada crisol ciudad universo donde el cine, las culturas populares locales, las culturas populares de muchas generaciones de desterrados (europeos y americanos) sucesivas olas migratorias, terminaron por alumbrar nuevas disciplinas artísticas, nuevas escuelas, convirtiendo la gran metrópoli en un fabuloso universo mestizo Portman, ayer en Londres con el Támesis y el Parlamento al fondo AP Natalie Portman explora su lado más violento en su nueva película, V de Vendetta E. J. B. CORRESPONSAL LONDRES. Las actrices suelen tener su lado bueno el que prefieren ofrecer a la cámara cuando posan de medio perfil para sus imágenes de promoción. Natalie Portman no sólo no parece contar con un lado malo -incluso se presenta rapada, reforzando las facciones completas de su cara, en buena parte de su última película, V de Vendetta sino que ha tenido que hacer un enorme esfuerzo para encontrar en sí misma un lado violento con el que poder encarnar a Evey, la ambigua heroína del filme. Evey llega a accionar un convoy del Metro de Londres cargado de explosivos que hará saltar por los aires el Parlamento británico. Aunque la acción retoma el intento perpetrado cuatro siglos antes por la conspiración católica de Guy Fawkes, la utilización del Metro para un acto terrorista tiene tantas similitudes con el posterior 7- J, que Warner Bross decidió retrasar hasta hoy el estreno de V de Vendetta La película llega a los cines casi un año y medio después de terminarse el rodaje, con el fin dar tiempo a El arquitecto Thom Mayne posa en la exposición parisina AFP que se disipara el dolor londinense por la masacre del pasado julio. Para encontrar un motivo de venganza y cooperar con la vendetta orquestada por la pelicula V un extraño personaje encarnado por Hugo Weaving que en toda la película lleva una máscara con la cara del histórico Fawkes, la angelical Natalie Portman tuvo que pensar que alguien intentaba dañar a su propia familia. Tuve que imaginar en qué condiciones yo misma podía actuar de modo violento. La única cosa que se me ocurrió fue pensar cómo actuaría si alguien amanezara a mi familia afirmó ayer la joven actriz en la presentación del filme en Londres. Según Portman, eso te lleva a entender cómo esos sentimientos humanos se pueden extender a cosas mayores, como en el caso de un presidente que siente a todo el país como su familia o en el de quien piensa que su familia es la religión a la que pertenece Las palabras de Natalie Portman recogen la misma ambigüedad que ofrece V de Vendetta basada en un cómic anti Thatcher de los años 80. Algarabía de estilos La exposición se presenta por orden cronológico, invitándonos a descubrir escuelas y maestros pop (Ruscha, Celmins, Foulkes) conceptuales (Antin, Huebler, Baldesaari) feministas (Rosenthall, Smith, Chicago) vídeo (Viola, Lamelas, Yonemoto) sin olvidar creadores de performances (Mc Carthy, Kaprow, Burden) instalaciones (Leavitt, Kelley, Shaw) fotógrafos (Teske, Fiskin, Willing) o cineastas experimentales (O Neill, Anger, Fisher) Las grandes celebridades interna- cionales, asociadas directa o indirectamente a California y LA, como David Hockney, Ed Ruscha, James Turrell, Hill Viola, Allan Kaprow, nos introducen a muchos otros universos paralelos, confundiéndose en una gigantesca algarabía de estilos, creaciones, propuestas, propios de las grandes metrópolis universales. Mientras Nueva York era y continúa siendo una suerte de prolongación americana de las grandes tradiciones europeas, Los Ángeles comienza por ser una ciudad que en nada se parece a una ciudad europea: es una gigantesca tela de araña de autopistas, cuyo centro urbano está muy lejos del corazón de las viejas ciudades europeas. La legendaria Disneylandia reconstruida imaginariamente por Ramón Gómez de la Serna ha crecido de manera pavorosa. Los movimientos undergroud han creado nuevas, extrañas e imprevisibles disciplinas. Las viejas disciplinas (óleo, acuarela, pastela, etc. se cultivan con misterioso talento. La imaginería propia (Hollywood, las gasolinerias de Ruscha, etc. está tomando proporciones universales. Los Ángeles quizá nos hable del arte de mañana. Sin olvidar que la capital de la California del Sur también es la gran metrópoli donde se consuma desde hace mucho un diálogo de fondo entre las civilizaciones del Este y el Oeste.