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28 Internacional LA SANGRIENTA POSGUERRA DE IRAK JUEVES 9 3 2006 ABC LOS VERDUGOS DEL AUTOBÚS a imagen es espeluznante. Los dieciocho cadáveres están con las manos atadas a la espalda. Tres tienen un disparo en la nuca. Los otros quince tienen marcas de estrangulamiento. Es posible imaginar el terror de los dieciocho desventurados. Los capturaron y fueron apilándolos en el pequeño autobús. Cada uno en un asiento. Los llevaron a una solitaria intersección y allí, uno a uno, los fueron ejecutando. Primero el conductor, después el pasajero situado detrás y así, poco a poco, hasta la última fila. El vehículo apareció este miércoles entre dos barrios suníes del oeste de Bagdad. Los vecinos claman airados ALFONSO que la masacre es obra ROJO de escuadrones de la muerte, vinculados al Ministerio del Interior, que ayer se salvó por los pelos cuando explosionó un coche- bomba al paso de su comitiva. Los chiíes alegan ser las víctimas y citan la ocurrido en Latifiya y sus alrededores, donde día sí y día no pistoleros suníes exterminan alguna familia chií. Empezando por los niños y acabando con los abuelos. Lo fácil sería concluir que todo este espanto es consecuencia de viejos odios y que la guerra civil es inevitable. No es cierto, como no lo era en los Balcanes. Se puede utilizar la historia para justificar cualquier tropelía, pero los desastres actuales son lógica consecuencia de decisiones desastrosas adoptadas en nuestro tiempo. Ocurrió en Yugoslavia, donde durante 40 años convivieron en paz serbios, croatas y musulmanes. Y ha pasado en Irak, donde la responsabilidad hay que achacarla en parte a la herencia de Sadam Husein y en buena medida a las destructoras fuerzas puestas en marcha por la invasión norteamericana. Cuando se pregunta a los iraquíes si consideran positivo el derrocamiento de Sadam, todavía hoy contestan que sí el 91 por ciento de los kurdos, el 98 de los chiíes y el 13 por ciento de los suníes. ¿Qué se hizo mal? Primero, intentar ocupar un país de 25 millones de habitantes con apenas 140.000 soldados. Lo segundo, mucho más grave, actuar en función de un Irak imaginario, supuestamente secular y educado, ignorando que en momentos de crisis la gente se refugia en su clan, en su tribu y en su secta. Lo tercero, desmantelar las fuerzas armadas y desarbolar la estructura del Estado. Lo que la casa Blanca calificó de erradicación del baasismo es percibido por los suníes, que eran la columna vertebral del antiguo régimen, como una purga masiva. No basta ya crear unas Fuerzas Armadas dignas de ese nombre y una Policía que sustituya a los norteamericanos y sus aliados, porque sólo se alistan chiíes. No basta celebrar elecciones, que gana la mayoría chií. Hay que olvidarse de los números, de las ficciones democráticas, e imponer, contra viento y marea, un gobierno iraquí donde estén realmente representados todos. L Secuestran a cincuenta empleados de una compañía de seguridad en Bagdad Los cuerpos de 29 iraquíes asesinados se encontraron en varios barrios de la capital b Tres meses después de los comicios los partidos religiosos chiíes aceptan la apertura del Parlamento, pero la crisis política sigue totalmente bloqueada ABC BAGDAD. Un grupo de hombres armados y vestidos con uniformes de camuflaje irrumpió en las oficinas de una compañía de seguridad privada en Bagdad y secuestró a unos cincuenta empleados. Los asaltantes penetraron en la sede de la compañía Rawafid Security Co. a media tarde de ayer, e introdujeron después por la fuerza a todo el personal que se encontraba allí en siete vehículos. Entre los capturados hay guardaespaldas, conductores, técnicos de informática y oficinistas. Todos obedecieron porque creían que sus secuestradores eran miembros de la Policía, según informó un representante del Ministerio del Interior. Al Rawafid es una de las varias decenas de compañías de seguridad que proliferan en Bagdad, donde ofrecen sus servicios a las empresas que intentan trabajar en la capital. Uno de sus principales clientes es la compañía de teléfonos móviles Iraqna, filial de la egipcia Orascom. Entre el personal de seguridad que trabaja para ella hay va- rios miembros del Ejército del antiguo régimen. Sus oficinas se encuentran en Zayuna, un barrio cada vez más inestable de población mixta suní y chií. Y en lo que ya empieza a parecer parte de la sangrienta rutina del país, ayer aparecieron en la capital iraquí los cadáveres de 29 personas asesinadas. Dieciocho cuerpos fueron descubiertos por el ejército estadounidense en un minibús en el barrio del oeste de Bagdad. Todos estaban maniatados; la mayoría presentaban huellas de haber sido ahorcados, aunque a algunos también se les tiroteó. Con los ojos vendados Otros once cadáveres fueron encontrados en diversos puntos de la capital iraquí, con los ojos vendados y un tiro en la cabeza; uno de ellos había sido decapitado. Se teme que todos estos asesinatos sean consecuencia del enfrentamiento entre suníes y chiíes acrecentado tras la destrucción del sagrado mausoleo chií de Samarra. La sangrienta jornada de ayer recuerda que los odios entre chiíes y suníes continúan vivos en el país Las principales organizaciones suníes insisten asimismo en que se trata de asesinatos indiscriminados de población de esta comunidad, perpetrados por bandas paramilitares con la protección del Ministerio del Interior. Muchos insisten en que son las propias fuerzas del orden las que cometen esos asesinatos con la excusa de la lucha contra la insurgencia. La sangrienta jornada de ayer recuerda que los odios siguen muy vivos, pese a los insistentes llamamientos de las fuerzas políticas a la calma. Éstas se encuentran enredadas en una caótica negociación para la formación de Gobierno, aunque ayer la situación se aclaró levemente después de que el vicepresidente Los problemas de la mujer en este país se deben a la forma en que Sadam utilizó la religión JUAN M. AMORÓS MADRID. Va vestida a la occidental, no tiene velo ni se cubre la cabeza. Azhar al- Shakly, ministra de Estado iraquí para Asuntos de la Mujer, se muestra ilusionada con el creciente papel que desempeñan las mujeres en la política de su país. Flanqueada por Zakia Akki, primera mujer juez de Irak, y Salem Smeasim, economista, las tres mujeres tomaron parte desde Bagdad en una videoconferencia que tuvo lugar en la residencia del ministro consejero de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer. En medio de la confusión y la inseguridad que afectan a Irak, las tres ilusionadas activistas políticas dicen que se están dejando la piel para conseguir que las mujeres iraquíes recuperen el estatuto que tenían en la Constitución de 1921 cuando nació el país. En ella- -comenta la ministra- -se garantizaba la igualdad entre los sexos, y hoy, en Irak, no hay grandes diferencias salariales entre hombres y mujeres, cosa que sí ocurre en otros países, incluso en algunos europeos Los problemas de las mujeres en Irak se deben, comentan, a la forma en que Sadam utilizó la religión para someterlas a sus fines. Durante los años oscuros- -apunta Zakia Akki, exiliada en 1996 que califica de fascistas y asesinos a los que ejercieron el poder junto con Sadam- -las mujeres han sido relegadas y despreciadas hasta el punto de que me he sentido violentada por ser mujer. Se te castiga por ser mujer, no te dejaban ni viajar, pero eso no es lo que dice el islam. No nos asusta el islam, sino los que aplican el islam. La mujer es una creación de primera instancia y Dios ha creado iguales a los hombres y las mujeres En este sentido, las tres representantes de la mujer coincidieron en que, por mucho que haya un trabajo ingente que realizar se abre un nuevo horizonte para las mujeres iraquíes después de Sadam.