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84 Economía MIÉRCOLES 8 3 2006 ABC Ibarra admite que las comunidades son responsables de que el precio de los pisos se dispare b La ministra Trujillo presenta a EL NUEVO PAISAJE ENERGÉTICO EUROPEO JOSÉ MANUEL DURAO BARROSO Presidente de la Comisión Europea ANDRIS PIEBALGS Comisario Europeo de Energía los consejeros autonómicos el nuevo Código Técnico de la Edificación, que aprobará el Gobierno en su reunión del próximo viernes EP MÉRIDA. El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dijo ayer que las comunidades autónomas tienen parte de la responsabilidad de que los precios de la vivienda se disparen puesto que las competencias en esta materia fueron de las primeras en recibir los Gobiernos regionales con la descentralización. Ibarra hizo estas declaraciones durante un encuentro con la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, y los responsables en esta materia de las comunidades autónomas, que celebraron la Conferencia Sectorial del ramo en la sede de la Asamblea de Extremadura. En el transcurso de la reunión, la responsable ministerial presentó a los consejeros autonómicos el Código Técnico de la Edificación, que se será aprobado en el Consejo de Ministros del viernes que viene. El presidente extremeño recordó en su intervención que las competencias de vivienda son las más antiguas que recibieron las comunidades, en concreto desde el año 1985. Por ello, afirmó que no lo hemos hecho muy bien, porque el precio de la vivienda se dispara, y se dispara, y se dispara. Algo de culpa debemos tener los que nos hemos dedicado a gobernar las comunidades Por su parte, la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, señaló que el nuevo Código Técnico de Edificación supondrá la mayor reforma en esta materia en toda la democracia, puesto que reformará normas vigentes desde hace más de 30 años. Con ello, dijo, se conseguirá armonizar la legislación española con la europea, y una modernización del sector que afectará a la construcción de todo tipo de edificios, no solo viviendas, sino también centros educativos, hospitales y diversas infraestructuras. uropa entra en una nueva era energética. Los precios del gas y del petróleo se han casi duplicado en los dos últimos años. Se prevé que la dependencia europea de las importaciones llegará al 70 en 2030 por la disminución de nuestras reservas de hidrocarburos y el aumento de la demanda, lo que afectará a nuestra seguridad energética. Tenemos que mejorar nuestras infraestructuras: en los próximos 20 años necesitaremos un billón de euros para cubrir la demanda energética prevista y sustituir las infraestructuras obsoletas. Y nuestro clima está cambiando debido al calentamiento del planeta. Son desafíos comunes a todos los ciudadanos y países europeos. Exigen una respuesta europea común. La UE está en buena posición. Tenemos el poder de compra que supone ser el segundo consumidor mundial de energía. Somos uno de los continentes con mayor eficiencia energética. Somos líderes globales en formas nuevas y renovables de energía, en desarrollo de tecnologías bajas en carbono y en gestión de la demanda. Y sin embargo, el planteamiento europeo en materia de energía ha sido disperso, no ha sido capaz de conectar políticas y países diferentes. Esto tiene que cambiar. La Comisión Europea publica hoy un Libro Verde sobre el desarrollo de una política energética europea coherente. Nuestro objetivo es una energía sostenible, competitiva y segura. Si la UE es capaz de adoptar un planteamiento común y articularlo con una E voz coherente y unida, Europa podrá liderar la búsqueda mundial de soluciones para la energía. No hay respuestas fáciles. Pero el Libro Verde abrirá un gran debate público sobre la forma de afrontar la nueva realidad energética. ¿Qué proponemos? Unidad. La UE debe hablar con una sola voz en el plano internacional, especialmente con los grandes productores y consumidores de energía. Debemos utilizar el tamaño de nuestro mercado y todos nuestros instrumentos para manejar nuestra dependencia energética, diversificar nuestro abastecimiento y conseguir apoyos internacionales para hacer frente a los nuevos retos. Será esencial un nuevo partenariado con nuestros proveedores más próximos, incluida Rusia. Debemos capitalizar el interés mutuo de Europa y de sus principales proveedores más próximos por crear mercados de energía seguros, abiertos y en expansión. Y debemos intensificar nuestra cooperación con nuestros principales socios de Oriente Medio, Asia y América. Integración. Debemos crear un mercado verdaderamente único de la electricidad y el gas. Sería una garantía de seguridad, competitividad y sostenibilidad. Los mercados abiertos benefician a los consumidores. Crean la plataforma a largo plazo que es esencial para la inversión. Son el contexto adecuado, paneuropeo, para los proyectos de fusiones en curso. En energía, como en otros ámbitos, Europa prospera cuando suprime barreras, no cuando las refuerza. Encarecimiento de la vivienda El secretario general de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) Manuel Martí, sin embargo, advirtió que el Código Técnico de la Edificación aumentará el precio de la vivienda, ya que implica una mejora técnica de los edificios, lo que supone más calidad funcional algo que tendrá como contrapartida un aumento del precio de la vivienda. Martí matizó que, para disminuir costes, hay varios caminos y ninguno de ellos es la calidad Solidaridad. La integración debe ir acompañada de solidaridad. Europa debe responder mejor a las fluctuaciones de los mercados y del abastecimiento, y además replantearse su política de reservas de emergencia de petróleo y gas. Sostenibilidad. Debemos acelerar la transición a una economía baja en carbono contando con las energías nuevas y también con las tradicionales. Europa necesita un marco que permita prosperar a las diversas energías bajas en carbono. Para unos será la energía eólica, para otros la energía solar o el carbón limpio. Algunos Estados miembros estudian un mayor protagonismo de la energía nuclear. No podemos permitirnos el lujo de promover una fuente de energía a expensas de otras. Las energías renovables deben seguir creciendo en nuestra mezcla energética y debemos ser firmes en nuestro compromiso con las energías renovables y bajas en carbono. No pueden sustituir totalmente a los hidrocarburos, pero, en el caso de los combustibles biológicos, pueden mezclarse literalmente con ellos. Eficiencia. Debemos cambiar no sólo el abastecimiento, sino también la demanda. Tenemos mucho margen para un uso más eficiente de la energía en beneficio del clima, de los consumidores y de nuestra propia seguridad. No se trata de bajar los termostatos, aunque a veces se nos puede acusar de tener la calefacción encendida y las ventanas abiertas al mismo tiempo. Se trata de desarrollar tecnologías y hábitos que cambien el modelo energético de Europa y apoyen un crecimiento sostenible. Debemos seguir desarrollando normas de eficiencia energética para los grandes consumidores de energía, como son el transporte y los edificios. Innovación. Europa es líder en el desarrollo de tecnologías bajas en carbono. Debemos perseverar en esta línea. Los beneficios para el medio ambiente son enormes. Lo mismo las oportunidades para las empresas, en un floreciente mercado internacional para las tecnologías de eficiencia energética y bajas en carbono. El Instituto Europeo de Tecnología contribuiría a mantener para Europa el liderazgo en materia de innovación. En la base de estas seis prioridades hay dos ideas cruciales que contribuyen a que Europa pueda dotarse de una energía sostenible, competitiva y segura. La primera es la diversidad: diversidad de fuentes de energía, de países de origen, de tránsitos. Hemos visto la importancia que tiene en el caso del gas. La segunda es la urgencia. En algunos aspectos empezamos de muy abajo. Algunas nuevas energías tardarán años en incorporarse al suministro. Pero es un motivo para actuar de inmediato, no para demorarse. Europa no puede permitirse el lujo de esperar. El Libro Verde sobre una política energética europea contribuirá a que la UE siente las bases de una energía sostenible, competitiva y segura. El mundo está entrando en una nueva era energética. Con una política energética común y coherente, Europa podrá abrazar esta era con confianza.