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ABC MIÉRCOLES 8 3 2006 55 Cultura y espectáculos Barcelona rescata los tesoros olvidados de la antigua Persia en una gran exposición Reúne medio millar de piezas, entre ellas destacados fondos del Museo Nacional de Irán, en Teherán b El imperio olvidado: el mundo de la antigua Persia revisa un gran episodio de la Antigüedad, el Imperio Aqueménida, que existió entre el 550 y el 330 a. C. ALEIX MATARÓ BARCELONA. Persépolis es hoy un vano recuerdo de su gloria pasada. Su historia se esconde detrás de restos de monumentos fragmentados y de escrituras cuneiformes. Una exposición, que hoy abre sus puertas en Barcelona, nos acerca a algunas de las claves e interpretaciones a las que han llegado los investigadores. El imperio olvidado: el mundo de la antigua Persia se presenta en Caixaforum, sede de la Fundación la Caixa en la Ciudad Condal. Reúne casi quinientas piezas, entre esculturas, monedas, joyas y documentos con escritura cuneiforme. La muestra es un proyecto del British Museum de Londres, donde fue inaugurada en septiembre pasado. Reúne material procedente del mismo museo londinense, el Louvre de París y el Museo Nacional de Irán, en Teherán. Comisariada por John Curtis y Nigel Tallis, ambos del British Museum, la muestra traslada al visitante 2.500 años atrás. Las riberas del Eufrates y el Tigris siempre han sido escenario de grandes civilizaciones y culturas. Antes de las conquistas de Alejandro Magno, la región que actualmente ocupa Irán era el centro de un imperio que se extendía hasta Afganistán, Irak, Siria, Turquía, Tracia, el Próximo Oriente y Egipto. Persépolis y Susa eran las capitales palatinas del Imperio Aqueménida, período histórico desarrollado entre el 550 y el 330 a. C. Justamente, Alejandro Magno arrastró a los griegos hacia la conquista de sus tradicionales enemigos del Este. El rey persa Jerjes (486- 465 a. C. llegó a invadir Esparta e incendiar Atenas, antes de la batalla de Salamina. Dos visitantes admiran una de las impresionantes obras de la muestra EFE El Cilindro de Ciro producciones- -por razones de conservación de los originales- podemos contemplar con la máxima fidelidad algunas de las delegaciones de pueblos que se dirigen a ofrendar al rey, representadas de perfil. Y también otros relieves con magníficos animales atacándose o con rasgos fantásticos. Estos relieves monumentales forman parte de la decoración palatina, igual que una escultura exenta de un perro protector, que también se expone. U otras figuras más pequeñas, con representaciones zoomórficas realizadas en lapislázuli, que formarían parte de la decoración interior. Inscripciones cuneiformes Junto a estos elementos palatinos podemos contemplar las monedas que testimonian el comercio de la época o diversas inscripciones cuneiformes que recuerdan desde decisiones políticas a registros de compras. Encontramos los sellos cilíndricos que imprimían sus motivos sobre tablas de barro y también tesoros con joyas de oro. La exposición reúne, además, ejemplos de los contactos con los griegos, como una escultura en mármol de Penélope, posiblemente parte de un botín persa o una cerámica ateniense con la representación de una lucha entre dos griegos y un persa a caballo. El Imperio Aqueménida ejerció una influencia muy importante en su época y marcó el desarrollo de una nueva etapa en la Historia de la Humanidad. Mosaico de culturas y religiones Los reyes aqueménidas gobernaban un vasto imperio, tan diverso en geografías como en grupos culturales. Precisamente, uno de los aspectos que los especialistas destacan es la política generalmente tolerante hacia este mosaico de culturas, religiones y lenguas. Varias de las piezas expuestas testimonian esta sensibilidad, con la presencia de textos en varias escrituras y lenguas o la representación de individuos de distintas culturas, identificados por sus atuendos y rasgos faciales. La exposición presenta ejemplos de los característicos relieves de piedra de Persépolis. Aunque se trata de re- Entre las piezas más importantes que se reúnen en la exposición El Imperio olvidado encontramos el Cilindro de Ciro datado hacia el 539 a. C. El cilindro contiene un texto, en lengua y escritura babilónica, que explica que Nabonid, último rey de Babilonia (555- 539 a. C. pervirtió el culto de los dioses babilónicos e impuso un servicio laboral a su población libre. En consecuencia, los dioses abandonaron la ciudad a su suerte, pero Marduk, dios de la ciudad, buscó a alguien capaz de restaurar las antiguas costumbres. Este fue Ciro, rey de Ansham (Persia) y lo nombró rey del mundo. Ciro el Grande fue el primer rey del Imperio Aqueménida. El texto también hace referencia a las ofrendas de alimentos a los templos y a la reconstrucción de la muralla. Con el restablecimiento de las antiguas costumbres, también se alude a los pueblos deportados, entre estos el pueblo de Israel, llevados a Babilonia, en tiempos del rey Nabucodonosor II. El cilindro ha sido tenido por algunos como una primera Declaración de los Derechos Humanos Así lo recordaban los comisarios de la exposición. La Biblia también se hace eco de este episodio en el libro Esdras del Antiguo Testamento.