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28 Internacional MIÉRCOLES 8 3 2006 ABC Cameron cree que puede tener buena relación con Rajoy sin estar en el PPE b Londres reconoció ayer que dos aviones de la CIA aterrizaron catorce veces en dos bases aéreas del Reino Unido entre octubre de 2003 y mayo de 2004 EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El líder del Partido Consevador británico, David Cameron, defendió ayer su controvertida decisión de que los parlamentarios tories en Estrasburgo abandonen el Partido Popular Europeo, indicando que para tener buenas relaciones con las formaciones del centro- derecha de otros países no es necesario sentarse en el mismo grupo parlamentario. Así, aseguró que para establecer alianzas con Mariano Rajoy o el francés Nicolas Sarkozy, los tories no tienen por qué pagar el precio de comulgar con la idea federalista que domina en el PPE. Y puso a Blair como ejemplo de que se pueden diseñar estrategias con mandatarios que tienen diversas sensibilidades hacia Europa: el caso de las relaciones del primer ministro laborista con Aznar o Berlusconi. A la mayor parte del centro- derecha europeo extraña que quien está abogando por un viraje al centro de los tories en materia de política interior, vaya a aliarse en Europa con grupos que están más a la derecha. Cameron llegó al liderazgo de los conservadores con el apoyo del ala euroescéptica de su partido, y ha colocado a un destacado dirigente de ese sector, el anterior líder William Hague, como responsable de política exterior. Los manifestantes tomaron ayer las calles de París y otras ciudades en contra de los planes de empleo de Villepín AP Un millón de franceses se manifiestan contra la reforma laboral del Gobierno El proyecto pone en rojo los indicadores políticos, económicos y sociales b Chirac se hunde en los sondeos con un 56 por ciento de los franceses que tienen mala opinión de su gestión. Villepin cae con un 59 por ciento de opiniones negativas JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Varios centenares de millares de manifestantes, quizá un millón, estudiantes y sindicalistas, principalmente, protestaron ayer en 175 grandes y medianas ciudades de Francia y perturbaron parcialmente la educación nacional y muchos servicios públicos, para protestar contra el proyecto de Contrato Primer Empleo (CPE) concebido por Dominique de Villepin, primer ministro, que tiene un 59 por ciento de opiniones negativas en los sondeos. Se trata de una prueba de fuerza, de un indicador social significativo y una nueva manifestación de una enfermedad nacional de alcance imprevisible. El otoño pasado, Dominique de Villepin presentó el CPE como una idea original para combatir el paro, que continúa estancado desde hace años en torno al 10 por ciento de la población activa. Se trata de un contrato fijo durante dos años. Si, transcurrido ese plazo, las empresas pueden despedir a los jóvenes contratados. La patronal consideró que se trataba de un gadget Los sindicatos denunciaron una provocación. Y los estudiantes iniciaron una contestación que ha creci- Terror al federalismo En un encuentro con periodistas extranjeros, Cameron advirtió que los tories no pueden seguir en un grupo cuya idea central es un proceso de convergencia europea federal. Prometió su compromiso europeo si llegase a primer ministro, pero al mismo tiempo indicó que existen diferentes visiones sobre la arquitectura de la UE. A su juicio, el hecho de que la Constitución europea haya sido rechazada en algunos referenda indica que los propios ciudadanos están por otro modo de hacer la UE. En este sentido reclamó la devolución a los Estados de algunas competencias cedidas a Bruselas, como las relativas a las políticas sociales y laborales. Por otro lado Cameron se refirió al esfuerzo que hace su formación para restablecer relaciones con el Partido Republicano norteamericano, del que distanció por su apoyo poco entusiasta a la guerra de Irak. No obstante, se permitió criticar el mantenimiento del campo de prisioneros de Guantánamo, que resta autoridad moral a EE. UU. do durante el último trimestre. El mes de enero pasado, la primera jornada nacional de protesta, sindical y estudiantil, apenas fue seguida por 200.000 o 300.000 manifestantes. Ayer, con lluvia y mucho frío, 175 manifestaciones, en París y toda Francia, movilizaron a 500.000 estudiantes, sindicalistas y trabajadores del sector público, según la policía, y a más de un millón según los organizadores. Más allá de la tradicional batalla de cifras, nadie duda que la crisis se complica y ramifica. Próximas protestas Numerosas universidades están parcialmente paralizadas y los sindicatos lanzan llamamientos a la extensión de la crisis. Los sindicatos anuncian nuevas manifestaciones primaverales. Dominique de Villepin se dice a la escucha de los estudiantes, y está dispuesto a recibirlos. Pero nadie cree, por ahora, en ninguna negociación. En vísperas de la precampaña presidencial, la oposición socialista y comunista atiza el fuego de la crisis. Y el gobierno está empantanado en una larga serie de problemas superpuestos, políticamente cancerosos acosado en muchos frentes nacionales e internacionales. En su día, Villepin había presentado su CPE como una herramienta eficaz para combatir el paro y facilitar la integración de los jóvenes en el mundo de trabajo. Sin embargo, antes siquiera de poderse aplicar, el proyecto hace aguas por todas partes. Los indicadores continúan siendo desastrosos: poco crecimiento (1.4 por ciento) enorme deuda pública (67 por ciento del PIBIB) incremento de la pobreza (más de 7 millones de franceses bajo mínimos Ante tal situación de fondo, no parece evidente que la introducción de un polémico Contrato a duración limitada, prorrogable, eventualmente transformable en contrato fijo, pueda cambiar gran cosa. Por el contrario, es una evidencia que el proyecto Villepin ha puesto en rojo todos los indicadores políticos, económicos y sociales. En el terreno político, Chirac sigue hundido, con un 56 por ciento de franceses que tienen mala opinión de su gestión presidencial. Villepin, su primer ministro y protegido, cae de manera brutal en los sondeos, con un 59 por ciento de opiniones negativas. Un presidente sin crédito nacional ni internacional, con un gobierno desamparado. En el terreno económico, el estancamiento nacional coincide con los enfrentamientos con la Comisión de la UE y las reservas de Alemania e Inglaterra, que no comparten las tentaciones de nacional patriotismo económico. En el terreno social, las 175 manifestaciones de ayer son un mal augurio. El más mínimo proyecto reformista suscita reservas y hostilidad. A la izquierda, los sindicatos anuncian movilizaciones. A la derecha, Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, confirma sus ambiciones personales, apelando una y otra vez a una ruptura estará en el corazón de su campaña personal a la Presidencia de la República.