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ABC MIÉRCOLES 8 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA Por JAVIER ECHEVARRÍA EL MUNDO NECESITA DEL GENIO FEMENINO El principio de igualdad puede perder el equilibrio cuando se confunde igualdad con disolución de la diversidad. Si la mujer se homologa con el varón, o el varón con la mujer, los dos se desorientan y no saben cómo relacionarse L 8 de marzo es una fecha con referencia al pasado, porque recuerda la historia, no corta ya, de los esfuerzos para superar la discriminación de la mujer: una tarea que afecta también al presente. Conviene además mirar al futuro, imaginar qué sucederá y cuántos beneficios se lograrán cuando la mujer esté plenamente incorporada a los ámbitos de la sociedad. Pero, ante todo, es preciso partir del reconocimiento de la igual dignidad entre varón y mujer. Desde el principio mismo de la Sagrada Escritura, en los relatos del Génesis, se nos revela que Dios ha creado al hombre y a la mujer como dos formas de ser persona, dos expresiones de una común humanidad. La mujer es imagen de Dios, ni más ni menos que el varón, y los dos están llamados a la identificación con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre. Con estas esenciales premisas de fe cristiana, se entiende con especial profundidad la perversión que supone maltratar a cualquier persona, varón o mujer. Los malos tratos toman a veces forma violenta y, en otras ocasiones, modos muy sutiles: se comercia brutalmente con el cuerpo de la mujer, considerándola como cosa, no como persona; o bien se le hace saber, amable pero insidiosamente, que un embarazo es incompatible con su contrato de trabajo. Siguen existiendo muchos motivos para recordar la necesidad de oponerse a esas discriminaciones. También en el Génesis encontramos un segundo elemento fundamental y evidente: la diversidad. Pensemos por ejemplo en la familia: padre y madre desempeñan papeles distintos, igualmente necesarios, pero no intercambiables. La responsabilidad es la misma, pero difiere la modalidad de participación. Suele decirse que uno de los problemas más agudos de la familia en nuestros días consiste precisamente en la crisis de la paternidad. El varón no puede considerarse una segunda madre ni tampoco debe descuidar las responsabilidades del hogar, sino que necesita aprender a ser padre. Algo similar cabe decir de la sociedad en su conjunto, donde cada uno ha de encontrar su posición. El varón posee el derecho a desarrollarse como varón; la mujer, como mujer. Siempre sin dar cabida a mimetismos que producen crisis de identidad, complejos psicológicos y problemas sociales de gran trascendencia. El principio de igualdad puede exasperarse y perder el equilibrio cuando se confunde igualdad (de dignidad, de derechos y de oportunidades) con disolución de la diversidad. Si la mujer se homologa con el varón, o el varón con la mujer, los dos se desorientan y no saben cómo relacionarse. Pero también el principio de la diferencia se puede exasperar- -y, de hecho, tantas veces se ha exasperado- cuando se entiende la distinción como base que justifique la discriminación. En este contexto, resulta oportuno y necesario considerar la virtud cristiana de la caridad, que Benedicto XVI ha querido situar en el comienzo y en el centro de su pontificado. La caridad ayuda a armonizar la igualdad y la E ÁNGEL CÓRDOBA diferencia e invita a la colaboración, pues ordena la relación con Dios y también las relaciones de cada uno con los demás hombres. Desde la caridad, la Iglesia promueve la comunión, el respeto, la comprensión, la apertura a la diversidad, la ayuda mutua, el servicio. En las primeras palabras del Génesis leemos también que Dios, en su bondad, confía el mundo al hombre y a la mujer. Hemos recibido la misión de cuidar juntos del mundo y de hacerlo progresar. Este apasio- nante proyecto compartido ayuda a colocar en su sitio la cuestión de la relación entre ambos sexos. No estamos ante un asunto cerrado sobre sí mismo, angosto y problemático, sino ante una cuestión positiva y abierta: con igual responsabilidad, con aportaciones adecuadas al propio genio, hemos de trabajar juntos por una sociedad mejor. Las cualidades masculinas y las femeninas se necesitan mutuamente para realizar esta tarea colectiva. En definitiva, sólo se alcanza el bien común- -común a todos, hombres y mujeres- -mediante un trabajo conjunto. Este cuadro muestra que la discriminación de la mujer no representa sólo una ofensa para ella: constituye una vergüenza también para el varón y un problema muy serio para el mundo. El verdadero afán por desarrollar juntos la tarea de cuidar del mundo y hacerlo progresar requiere abandonar esquemas maniqueos y tendencias al conflicto. Hacen falta actitudes de diálogo, cooperación, delicadeza, sensibilidad. El hombre tiene que exigirse más: escuchar, comprender, tener paciencia, pensar en la persona. La mujer también necesita comprender, ser paciente, volcarse en un diálogo constructivo, aprovechar su rica intuición. Probablemente los dos deben rechazar los modelos que proponen algunos estereotipos dominantes: esas imágenes que empujan al hombre a competir con dureza, o que invitan a la mujer a comportarse con frivolidad, o incluso con un desgraciado exhibicionismo. Necesitamos una nueva forma de pensar, una nueva forma de mirar a los demás, que supere el dominio y la seducción. Así puede surgir un nuevo escenario social, sin vencedores ni vencidos. En la Carta a las mujeres, Juan Pablo II señala que la aportación de la mujer resulta indispensable para la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento así como para la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad El genio femenino, con esa aptitud innata de conocer, comprender y cuidar del prójimo, ha de extender su influjo a la familia y a la sociedad entera. San Josemaría solía recordar que ante Dios, ninguna ocupación es por sí misma grande ni pequeña. Todo adquiere el valor del Amor con que se realiza Cuando descubrimos que lo importante es la persona, las discriminaciones de todo género tienen sus días contados. La fe cristiana posee la capacidad de ser verdadero fermento de un cambio cultural en este terreno, si las mujeres y los hombres de fe sabemos encarnarla en nuestra vida ordinaria. Prelado del Opus Dei REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO NACIÓN, PATRIOTISMO, MONTAÑA MÁGICA En París, Le Monde publica un amplio informe titulado: España, ¿cuántas naciones? A pie de página de esa pregunta, desmenuzada al hilo de la actualidad informativa más grave, Juan Maria Atutxa responde de este modo: Hablamos de tres naciones El ex presidente del Parlamento vasco desmenuza con claridad sus posiciones nacionalistas, y añade: No creo que Zapatero reconozca la existencia de nuestras naciones. Pero nosotros somos perseverantes. Si no es con este presidente, será con otro En el terreno del patriotismo económico el granizo europeo continúa cayendo con cierta brutalidad. En Alemania, Financial Times Deutschaland (FTD) estima que la Comisión europea se dispone a tratar el caso Endesa en forma de ultimátum, con cierta dimensión ejemplarizante En Francia, Les Echos publica un largo y severo artículo de Nicolas Baverez, denunciando el mismo patriotismo que, a su modo de ver, en el caso francés, está precipitando una nueva crisis europea de fondo, ya que, subraya, tales tentaciones proteccionistas corren el riesgo de precipitar la desintegración europea en el terreno sensible y aparcado de la integración económica. En Inglaterra, el Guardian publica un análisis comparativo de grandes operaciones empresariales europeas, entre las que destacan las maniobras de grupos españoles, como Ferrovial, entre otros. También en Londres, el Daily Telegraph se toma con cierta sorna el nuevo libro de familia español, que resume con este titular, sin ánimo ofensivo: ¿Cómo está tu progenitor A? Mucho más grave es el Times londinense, que pone una vela al santoral que corresponda, pidiendo que los hinchas del Glasgow Rangers tengan un comportamiento responsable tras su épico partido contra el Villareal. En el terreno de la coyuntura política inmediata, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) evalúa las nuevas relaciones de fuerza entre Zapatero y Rajoy, a medio camino de una carrera maratón sembrada de incertidumbres. El matutino conservador concede importancia significativa al puesto de Aznar dentro de su propio partido. Muy alejado de cualquier tentación política presente o futura, el mensual Terre Sauvage consagra un número especial a Andalucia, presentada con este titular: Una naturaleza altiva y rebelde Terre Sauvage habla con entusiasmo del Parque de Doñana, del lince ibérico y de Sierra Nevada, presentada a la manera de una legendaria novela de Thomas Mann: La montaña mágica