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6 Opinión MIÉRCOLES 8 3 2006 ABC AD LIBITUM VISTO Y NO VISTO EL FRACASO DE LA SEGURIDAD QUELLAS pescadillas que, en la sartén, mordían su propia cola para favorecer el punto de fritura son, como José Luis Rodríguez Zapatero, una contorsión innecesaria, un juego promovido por la necesidad. Cuando, lo mismo con las ideas políticas que con las pescadillas, se pierde la linealidad, se introduce la confusión en el ambiente y, en consecuencia, los ciudadanos, siempre bipolares, entran en el fervor o en el desdén según sea su disposición electoral. La última peripecia de Zapatero, un Estatut forzado por la demanda de ERC que beneficia a CiU, es obligar a la pescadilla a dar dos vueltas sobre sí misma y a los ciudadanos, incluso a los de Cataluña, a desM. MARTÍN viar la atención del punFERRAND to que iluminan los focos de la conveniencia gubernamental para empezar a fijarse en la realidad cotidiana. Ya saldrá el futuro por donde pueda. En estos momentos, una mayoría ciudadana, al menos en las grandes ciudades y en sus respectivos entornos, ha dejado de fijarse en las cabriolas de Zapatero, seguidas con tanto entusiasmo como desprecio según la posición de los espectadores, para reparar, quizá con alarmismo excesivo, en el creciente riesgo que comporta el mero hecho de ir por la calle o, incluso, permanecer en la vivienda habitual. El Ministerio del Interior, posiblemente fatigado en la larga lucha antiterrorista, está siendo superado por la calaña de los siete mares que, aprovechando la debilidad normativa y la lentitud judicial, han encontrado en España un escenario óptimo para el ejercicio delictivo. Es muy posible que las leyendas urbanas, pródigas en historias de violencia, allanamientos y abusos de todo tipo, agranden la realidad del problema; pero resulta innegable, por mucho que canten a coro los delegados del Gobierno, que la inseguridad ciudadana crece por días y que centenares de bandas organizadas, las menos de génesis nacional, actúan con más facilidad de la debida y ponen en evidencia la escasez con la que el Estado, en sus distintas administraciones, cumple con su obligación protectora de los ciudadanos. No son estos grandes asuntos con los que suelen hinchar el pecho los más notables líderes políticos; pero ahí está la inquietud más generalizada y evidente, fácilmente comprensible, de una mayoría ciudadana que, sin valorar el mérito que pudiera tener el Estatut y sin ponderar la hipotética debilidad etarra, les ha puesto siete cerrojos a las puertas de su vivienda y sale a la calle tan inquieta y asustada como la situación exige. No sólo crece el delito organizado, lo que ya sería grave, sino que además disminuye la eficacia en su represión. Por unas y otras causas, a las que el ministro José Antonio Alonso debiera poner coto, España se ha convertido en confortable centro de acogida para delincuentes y pícaros de toda procedencia. ¿No teníamos suficiente con los de producción nacional? ¡TERE, BUMAYÉ! A vicepresidenta del Gobierno anda por Kenya echándosemedida que se acerca el 14 de abril, arrecian en las de Abuela Teresa, y no lo decimos por la edad, sino la izquierda las ideas republicanas. La más briporque, por orden del Boletín Oficial, ya no hay que dellante, hasta el momento, viene a ser la del comucir Madre, y tampoco es cosa de decir Progenitor B Terenista Llamazares, que quiere izar la bandera tricolor en sa como impone la prosapia zapateril. Frente a la dereel Congreso, con lo que los leones lucirían como si fueran cha dura, que odia al niño, al pájaro y a la flor, la Abuela Carmen Calvo en la gala de los Goya, pero en plan Lolas Teresa ha pateado Kenya haciendo suya la amarFlores, es decir, Cristos de Velázquez cabreados. ga frase de Chamfort de Sièyes en vísperas de ma ¡Ah, el glamour La palabra glamour refetarse: ¡Ah, mis queridos amigos! Me voy de este rida al encanto, al hechizo, proviene de gramátimundo, en que el corazón tiene que optar entre ca Ruano confesó que él nunca había logrado romperse o contraer la dureza del bronce... Y solsentir demasiado ninguna idea política, y lo tó sesenta millones de dólares, no de su bolsillo (o achacaba a un cierto buen gusto- -a un cierto de las nóminas de los militantes, como hacen, sesentido del glamour -por el cual jamás había gún Manuela de Madre- -Manuela de Progenitor caído en los extremismos izquierdistas cursis o B- para devolver los préstamos al Partido de la paletos, en nuestro país, ni tampoco en la gazmoIGNACIO RUIZ Caixa) sino del de los contribuyentes, para contriñería contraria: QUINTANO buir a la causa del sida, mientras el séquito de- -A mí, sin sacar las cosas de quicio, se me apoprensa debía de animarla al grito de ¡Tere, Bumayé! ¡Tederó en seguida un asco por todo lo republicano. Era un re, Bumayé! ¡Tere, Bumayé! asco puro, tal vez esteticista y sin gran fundamento, pero La vicepresidenta del Gobierno es progre, y los proun asco que crecía al mismo tiempo que se me revelaba gres tienen por norma quitar el dinero a los pobres de los una estimación casi romántica por la Monarquía en el países ricos y regalarlo a los ricos de los países pobres. exilio. ¿Ganas de llevar la contraria? ¿Regusto inevitable ¡Detengan la ayuda al Tercer Mundo! suplicaba no hapor jugar a lo que se pierde? ¿Simpatía instintiva por lo ce mucho en Der Spiegel un joven economista keniata, minoritario? James Shikwati, explicando la extraña relación entre el Desde luego, Llamazares no es Togliatti, que aspiraba sida y una devastadora necesidad de los europeos por elegantemente a fundir el comunismo en un vitalismo hacer el bien que no puede ser rebatida racionalmente renacentista y que al salir de los mítines se pasaba por su- -Si uno se creyera todos los informes catastrofistas, anticuario por si tenía alguna porcelana nueva para su entonces todos los keniatas deberíamos haber muerto colección. Llamazares cree que el Renacimiento fue la ya El sida es uno de los mayores negocios de África. República, época de luces como dice él, y, si lo dijera No hay nada que genere tanta ayuda al desarrollo como por las iglesias en llamas, no le faltaría razón. En el camlas impactantes cifras de seropositivos. Aquí el sida es po del glamour Llamazares pega, no con Togliatti, siuna enfermedad política (la malaria es una enfermedad no con los revolucionarios señalados por Cambó cuando más importante) y deberíamos ser bastante escépticos... éste, en su casa de Buenos Aires, mostraba a las visitas Vestido de Hemingway en el Serengueti, entre los leoun Tiziano con una cuchillada en el lienzo inferida por nes de las Cortes vestidos de Carmen Calvo en los Goya, los asaltantes comunistas de su casa de Barcelona, y deruge Llamazares vivas a una República que murió en cía: Fundamentalmente, esto es la Revolución. cuanto se les acabaron los curas y los jamones. En pos de un pellizco de glamour precisamente, la A -Ha sido mejor así; si me llega a condecorar la derecha, me habrían puesto por los suelos los mismos socialistas que me están honorificando.