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62 MARTES 7 3 2006 ABC FIRMAS EN ABC el fichaje de Ronaldo: un jeta de la variedad más boba, especializado en seguir comportándose como si ahora no hubiera muchos otros mejores que él; figura amparada por una desproporción ridícula entre lo que habla en el campo y sus resonantes ecos mediáticos. El papanatismo de los medios de comunicación contribuyó, tanto o más que las propias fantasías de Pérez, a que este consumara su delirio con la compra de Beckham, number one en la pasarela extrabalompédica, además de uno de los mil mejores futbolistas del mundo. Pérez llegó a declarar que para la administración de tanto talento reunido era necesario concebir un nuevo tipo de entrenador Extendía así el desvarío de su galaxia a la órbita de los técnicos, desdeñando a un hombre, Vicente del Bosque, que practicaba la modesta astronomía de tener los pies en la Tierra. Incluso en su adiós, a despecho de la autocrítica, Pérez ha reiterado toda su presunción. Ni siquiera la terapia de los datos le ha devuelto la noción de la realidad. Pérez presume de que el Madrid, con él, ha ganado muchos títulos, y recita una serie de Supercopas o logros similares. Esto ya no es hacer ilusionismo; es hacer trampa. Cualquiera sabe que tales galardones son la calderilla del éxito, y que el auténtico rango de un equipo se mide con sus conquistas en estas tres competiciones anuales: Liga, Copa del Rey y Liga de Campeones. Esta (2005- 2006) era la sexta temporada de Pérez como presidente. Si multiplicamos esos tres torneos por seis, resultan 18 títulos disputados por el Madrid en la época florentina. Al final de la campaña actual, de esos 18 el Madrid habrá ganado tres. Esto es, repitámoslo, lo que Pérez denomina la mayor acumulación de talento en la historia del fútbol Sugestionado sin duda por la sonoridad de Pavón, Pérez no se ha pavoneado menos de la cantera blanca que de su mercancía galáctica. Ahora bien, desde la extinción de la Quinta del Buitre, hace ya más de quince años, sólo un jugador madurado en la propia casa, Raúl, aparte del portero Casillas, ha sido regularmente titular en el Madrid (y Raúl procedía del Atlético de Madrid) Con su política de fichajes, Pérez cerró a los canteranos las pocas puertas que aún veían entreabiertas. Miles y miles de niños y chavales, muchos de ellos extraídos de otros clubes, han pasado año tras año por la cantera madridista. Pues bien, si exceptuamos a los porteros Cañizares y Casillas y al mencionado Raúl, ni uno solo de todos ellos ha sido regularmente titular, durante estos tres lustros, en la selección española. Y a esto lo llama Florentino Pérez la mejor cantera del mundo Todas estas petulancias, en las que el falso gigante engendrado por FP fue acomodándose, han hecho que, por cada simpatizante que ganaba el Madrid en tierras remotas, en tierra española perdiera dos. También en eso Pérez se confundió. IGNACIO TORRIJOS PERIODISTA 3 18 FLORENTINO PÉREZ Incluso en su adiós, a despecho de la autocrítica, Pérez ha reiterado toda su presunción. Ni siquiera la terapia de los datos le ha devuelto la noción de la realidad... E L sello característico de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid ha sido la confusión. El señor Pérez, durante sus cinco temporadas y media, confundió ilusión con ilusionismo, fe con papanatismo, autoestima con autosugestión, realidad con presunción, talento con fama, valor con precio. Ha confundido, además, presidencia con dirección. Por su ambición de ser un presidente inolvidable, ha sido un director al que hay que olvidar. Casi todo lo que fue diciendo Florentino Pérez durante su presidencia era mentira, aunque él lo tuviera para sí mismo como verdad. Su criterio deportivo fue el lema Zidanes y Pavones Puro cuento, humo, una vana efusión del espíritu. No ofreció, en realidad, ni Pavones ni Zidanes. A los Zidanes los mejores jugadores del mundo como los llamaba él) los contrató cuando su excelencia ya se apagaba; y de los Pavones (jóvenes de la cantera blanca) ni siquiera el epónimo, Pavón, luce como titular del equipo. El Madrid de Pérez careció de todo aquello de lo que Pérez presumía. Pérez, que en su despedida se acusó a sí mismo de haber malcriado a los jugadores, no abonó tanto la mala crianza como la autocomplacencia. Obsesivamente, repitió que su Madrid disfrutaba de la mayor acumulación de talento en la historia del fútbol Debió de pensar que los premios que distinguían a los astros fichados por él habían imprimido en ellos una especie de superioridad vitalicia. Lo cierto es que, mientras él atesoraba renombres crepusculares, fulgor fugaz, eran otros clubes los que hacían acopio de pujanza estelar: calidad duradera, real. El extravío definitivo de Pérez en la megalomanía de cartón piedra fue EUGENIO FUENTES ESCRITOR LOS TOBILLOS DE MI AMADA ...Allí donde el pie calzado con sandalia no se despega del suelo, el zapato de tacón despliega las alas y parece que quiere volar... U N año más, en los desfiles de la reciente Pasarela Cibeles se han vuelto a ver originales y atrevidas propuestas de diseñadores que hacían de la ambigüedad una marca de estilo: las mujeres masculinizadas de Lemoniez, los trajes con falda para hombres de Francis Montesinos, o la ropa femenina con estampados militares de David Delfín. Ahora que tantas prendas son o pueden ser unisex, y que Angelina Jolie le ha robado a Marlon Brando la camiseta, y que los tejanos de Brad Pitt le encajan a Madonna, y que las chicas se visten con las camisas blancas de Cary Grant; ahora que el cartero y la dependienta usan las mismas deportivas, y la ejecutiva y el funcionario caminan con el mismo mocasín, y los senderistas fatigan el monte con iguales botas de goretex; ahora que en el atuendo todo se transgrede y se mez- cla y se confunde, al menos sigue existiendo un exclusivo reducto femenino, una prenda que sólo la mujer sabe llevar con propiedad: el zapato de tacón. De la misma materia son el zueco y el coturno escribió Sócrates con su escéptica e incorruptible inteligencia. Comparto su afirmación y sé que si una aldeana y una bailarina caminan de forma diferente, no es porque sean distintos su piel, su carne y su pie, sino porque es distinto su calzado. Allí donde el pie calzado con sandalia no se despega del suelo, el zapato de tacón despliega las alas y parece que quiere volar; allí donde uno camina rectilíneo, el otro se ondula; allí donde los músculos de la pantorrilla se aplanan, en el otro se alargan y se tensan; allí donde uno impone continuidad y afirma contundencia, el otro inventa metamorfosis y sugiere alusiones; allí donde uno apela al presente de los días, el otro se domicilia en la memoria de las noches; allí donde uno responde a la lógica de la gravedad, el otro responde a la aventura del aire; allí donde uno parece que intenta echar raíces, el otro se eleva deseoso de sol. El zapato de tacón hace más femenino el pie femenino, lo carga de erotismo. Y tal vez por eso han sido hombres quienes han ideado los más hermosos calzados para las mujeres: Roger Vivier, Manolo Blahnik. Pensando en ellas, cogieron lápiz y papel, aguja y horma, y crearon y expandieron los zapatos de tacón. Pero un zapato así no se trabaja únicamente con lezna y tafilete, tijeras, aguja e hilo, instrumentos tradicionalmente usados por la mujer, aunque nunca fueran mencionados por las musas. Con el cuero cooperó también la fantasía, la horma fue acompañada por la seda y a las tijeras las dirigió el deseo. Mientras calculaban los centímetros de altura adecuados para embellecer sin provocar vértigo, sin duda evocaban los tobillos de su amada. Pero también sabían que su efecto no terminaba ahí: el zapato de tacón comienza elevando los talones, pero sube a ennoblecer las rodillas y termina aireando las caderas, obligadas a caminar de forma diferente. Hasta su creación, el zapato ocultaba el pie femenino con chapines y ponlevís; desde su llegada, el zapato de tacón oculta y exhibe al mismo tiempo, esconde y destaca, disimula y sugiere. ¿Acaso no es ésa la función de la más delicada lencería o del vestido más elegante?