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ABC MARTES 7 3 2006 31 La banda de los ordenadores actúa de nuevo y roba en el pequeño municipio de Ribatejada El primer letrado invidente de la Administración jura su cargo en el Ayuntamiento de la capital Dos hombres y un niño, en uno de los patios de las infraviviendas tos céntimos por hacer lo propio y fumarse un chino -heroína que se quema en papel de plata para inhalar- -en el interior de una de las precarias tiendas de campaña. Los contrastes son más que evidentes, incluso aquí, en este foco de miseria. No todo el mundo vive igual. Así, no faltan las furgonetas que se intentan abrir paso, a trancas y barrancas por los desniveles del camino y el barrizal, atestadas de gente sucia y mal vestida o los coches que se caen a pedazos; ni los flamantes todoterrenos, cuyos precios en el mercado se sitúan en torno a los 25.000 30.000 euros, ni los lujosos BMW, Mercedes... Un cerdo pasea por entre el lodazal, engordado como para la matanza, mientras un hombre acaricia a su caballo. A los gitanos les encantan los animales, tienen cuadras dicen los agentes que nos acompañan. Niños con quads bajan las cuestas a toda velocidad, mientras otros, descalzos y con su bolsa de gusanitos como única comida, se adentran por las vías de Renfe, con el consiguiente riesgo de atropello. Todos van al colegio en teoría, pero la realidad no es así. La misma imagen se ve por las mañanas añaden. Los controles policiales son diarios. De coches, armas, personas o sustancias. Las diferencias se repiten dentro de las infraviviendas- -de ladrillo o tablones- En ninguna de ellas falta una estufa de leña para calentar las estancias; ni la televisión- -incluso de plasma- -que ocupa el lugar preferente. Algunas tienen humedad y están forradas con alquitrán. El agua y la luz la obtienen de las bocas de riego y del alumbrado público, con incendios frecuentes en verano. Vivir como Dios manda Queremos vivir como Dios manda. No es manera para las criaturitas. Pasamos muchas calamidades. Hay ratas, insectos, de todo. Ahora no tenemos ni luz porque han quemado el transformador, no puedo usar el frigorífico y tengo que alumbrarme con velas explica Aurora de 23 años. Su marido, Ramón, de la misma edad, asegura que se dedica a la chatarra y la fruta y que las ganancias son pocas: 50 euros cada dos días. Todos repiten lo mismo. Otra pareja, la de Sara y José, de 18 y 23 años, es más afortunada. Un motor les facilita la electricidad y un depósito de agua de mil litros de capacidad. Vivimos en Los Pitufos y en Los Focos hasta que a mis padres les dieron un piso, pero éramos siete, y al casarnos nos vinimos aquí: no cabíamos Una mujer muestra una de las viviendas del asentamiento FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO San Cristóbal tendrá un 30 menos de delitos cuando se elimine el poblado La atracción que ejerce el asentamiento de Villaverde para quienes son amigos del delito lo convierte en el refugio ideal de coches robados- -algunos de ellos, utilizados en alunizajes y quemados allí- para dar salida a la mercancía robada o también como escondite de personas reclamadas por la justicia. Entre los efectos colaterales del desmantelamiento de El Salobral, estaría la caída de un 30 de los delitos y faltas en el vecino barrio de San Cristóbal, castigado por su cercanía a esta bolsas de marginalidad, según fuentes policiales. Entre otras razones por los palos que dan quienes van a por su mercancía y la presencia policial en la entrada les hace alejarse momentáneamente del poblado. Algo similar esperan que ocurra los vecinos de Marconi, hartos de sufrir robos de toxicómanos que, además, utilizan la estación de Cercanías como narcosala