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30 MARTES 7 3 2006 ABC Madrid El Salobral, el mayor núcleo marginal de España, empezará a ser derribado a mediados de mes La decena de chabolas dedicadas a traficar con drogas puede obtener al día 25.000 euros por dar salida a medio kilogramo de cocaína caza del piso han incrementado sus habitantes. Pero serán sólo los censados, 1.200 personas de las más de 2.000, los realojados M. J. ÁLVAREZ MADRID. Todo está listo. El enorme foco de exclusión, marginación y delincuencia está en plena cuenta atrás. Se trata de El Salobral (Villaverde) el mayor núcleo chabolista no ya de la región, sino de todo el país, conocido, además, por ser el tercer hipermercado de drogas de la capital después de las Barranquillas y Cañada Real (Villa de Vallecas) Será a partir de la segunda quincena de este mes cuando dé comienzo su proceso de desmantelamiento, gradual y por zonas, que se prolongará por espacio de dos años dadas sus dimensiones, según las fuentes consultadas por ABC. Ya se están acometiendo los procesos previos de información y acompañamiento social de las primeras familias que saldrán de ese núcleo de miseria a una vivienda digna- -una vez obtenidas las órdenes de desalojo de las chabolas- pues no hay que olvidar que el objetivo último que se persigue no es sólo facilitar un piso a esta población sino lograr su integración social. Sólo resta encajar la fecha en las agendas de la presidenta de la Comunib Los negocios ilícitos y la Villaverde no quiere más realojos El distrito de Villaverde- -143.388 habitantes- -ha venido mostrando su negativa a albergar a más población chabolista, ya que considera que ha cubierto su cupo. Y dice basta de nuevo. Más del doble que en otras zonas. La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos afirma que- -junto a Vallecas y Carabanchel- Villaverde soporta unos índices de realojos muy superiores al de otras zonas. Estas circunstancias condenan a sus habitantes a conflictos y dificultades sociales derivados de los desequilibrios territoriales Inmigrantes. Superan la media (17,75 y, en barrios como San Cristóbal, la cifra se dispara hasta el 37 Diez mil firmas. La Plataforma de Ciudadanos de Villaverde entregará esta semana más de diez mil firmas a Obras Públicas, exigiendo que no se realoje a nadie más hasta que otros no cubran su parte. Todos tienen que ser solidarios dad y del alcalde de Madrid, Esperanza Aguirre y Alberto- Ruiz Gallardón, respectivamente, para dar el pistoletazo de salida al anuncio oficial de la operación. El coste previsto rondará los 30 millones de euros, sufragados a partes iguales por cada institución. El Gobierno regional se encargará de facilitar las viviendas en régimen de alquiler, a través del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) mientras que el Consistorio de la capital correrá con los gastos de la demolición. Pobreza y delincuencia El Salobral no es un asentamiento chabolista al uso: a su extensión y su paulatino crecimiento en los últimos años, derivado entre otras causas de los intentos de acabar con él a comienzos del presente siglo, cabe añadir las actividades delictivas de buena parte de sus habitantes. A lo largo y ancho de sus 22 hectáreas se levantan 382 infraviviendas de todo tipo en las que, en la actualidad, residen más de dos mil personas. Y no todas ellas se ganan la vida honradamente. De ahí que serán únicamente las 350 familias censadas, integradas por 1.213 personas, las que tendrán, en principio, derecho al realojo. Parte de sus moradores se han caracterizado por su movilidad: sólo el 40 %ll eva más de ocho años en la zona, mientras que el 65 restante lleva asentado ahí desde hace poco más de cuatro años. La A su tamaño hay que añadir su continuo crecimiento de la mano de quienes se dedican a negocios ilegales situación del poblado, confinado entre las vías de ferrocarril Madrid- Alicante y el enlace de la A- 4 con la M- 40, la M- 30 y la avenida de Andalucía, ha propiciado su conservación y desarrollo no sólo para quienes carecen de medios para acceder a una vivienda, sino para la población flotante que usa las favelas para sus negocios ilegales. Desigualdad y presión policial Uno de ellos es el derivado del tráfico de drogas a pequeña escala. La decena de puntos de venta se ubica en una de las dos entradas, la más cercana a la antigua N- IV. Los ingresos por dar salida a medio kilo de cocaína o heroína en esos despachos alcanzan los 25.000 euros- -50 euros el gramo- en función de los compradores que pueden llegar a medio millar al día en los días buenos. Las cifras cambian, como todo aquí, en función de la presión policial ejercida en las otras zonas de la ciudad que controlan los narcotraficantes. Anochece y el trasiego no cesa. El panorama es desolador. Yonkis que apenas se sostienen en pie; otros, menos deteriorados que consumen sus dosis protegidos en el interior de los coches, alineados en fila, e incluso trabajadores con mono, desfilan continuamente por las inmediaciones. No faltan quienes salen de las alcantarillas, donde se ocultan de miradas indiscretas, y unos pocos que pagan unos cuan- Esta narcosala de campaña en pleno poblado, es una de las frecuentadas por los toxicómanos