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76 Economía LUNES 6 3 2006 ABC TRES ETAPAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA esde que allá por el siglo XVI se inició el capitalismo y apareció la economía global, como acertaban a señalar Marx y Engels en los primeros párrafos del Manifiesto Comunista, nuestra economía ha pasado por tres etapas. La primera es la imperial, de acuerdo con la acertada visión de Leandro Prados de la Escosura en ese libro magistral que es De Imperio a Nación. Crecimiento y atraso económico en España, 1780- 1930 (Alianza, 1988) La economía que JUAN VELARDE dirigía Madrid, por FUERTES ejemplo en tiempos de Felipe II, había de tener en cuenta los intereses del Virreinato del Perú y del de Nápoles; los problemas de Castilla y los de Portugal; lo que exigía Flandes y lo que suponía Goa; la inicial administración de Filipinas y las tensiones patentes en Cataluña. A trancas y barrancas se mantendrá hasta la Emancipación Americana. A partir de ahí comenzó la etapa de economía nacional, cuyo espíritu quizá fuese la frase famosa del ministro de Hacienda del Gobierno de Espartero en 1837, Pío Pita Pizarro: Hay que explotar la finca cubana para señalar que España, la situada en la Península Ibérica, por ese espíritu nacional, se aprestaba, como otros países, a explotar la alejada de sus fronteras, a favor de la metrópoli, y no como en la etapa anterior, en la que normalmente en lo económico, Castilla, quizá con Nápoles, eran partes castigadas de aquel conjunto. Todo este planteamiento nacionalista culmina con el discurso de Cambó en Gijón el 8 de septiembre de 1918, cuando como ministro de jornada había acompañado a Alfonso XIII a las celebraciones del XII Centenario de la Batalla de Covadonga: debía iniciarse una fuerte ofensiva contra los bienes y los servicios extranjeros que se importaban en España; contra los capitales y las empresas extranjeras; y así sucesivamente, hasta estructurar, con la Dictadura de Primo de Rivera y con la II República, como señaló Perpiñá Grau en enero de 1935, en un artículo en el Weltwirtschaftliches Archiv un sistema autárquico. Parodiando a Aldo Ferrer, viviríamos con lo nuestro Al dar esto mal resultado para nuestro bienestar surgió un giro radical en 1959 con el Plan de Estabilización, en dirección hacia Europa, desde sus primeros pasos. La Carta de Castiella en 1962; el Tratado Preferencial Ullastres en 1970, y la apertura de negociaciones para una incorporación plena en 1977- 1978, fueron los hitos para que, desde el 1 de marzo de 1986 nos convirtiésemos en una economía comunitaria. Serlo es tan heterogéneo respecto a la etapa anterior, de economía nacional, como lo fue la nacional respecto a la imperial. Apelar a nacionalismos energéticos como señal de patriotismo es tan ridículo como si Pío Pita Pizarro buscase por encima de todo la prosperidad de Cuba a costa de la de Cataluña. DIEGO DEL ALCÁZAR Presidente del Instituto de Empresa D Nacionalismo y corrupción socavan los cimientos de la libre empresa El presidente de la escuela de negocios considera que la polémica generada en torno a las opas sobre Endesa es producto de la radicalidad y del hecho de que Europa, en estos momentos, es tan sólo un proyecto TEXTO: A. LASO D LOM F. CORTÉS FOTO: CORINA ARRANZ MADRID. El Instituto de Empresa no es sólo una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo, sino también una magnífica atalaya desde la que observar la evolución económica, política y social de nuestro país. Su presidente, Diego del Alcázar, no elude pronunciarse sobre estos asuntos, por muy polémicos que resulten. ¿En España hay un tejido empresarial sólido, de los que ayudan a construir un país? -El tejido empresarial español es bueno, aunque está muy machacado por politicismos. Las relaciones con los políticos de las comunidades autónomas, del poder central o de los ayuntamientos, hacen que la libertad y la productividad se vean disminuidas. En algunas comunidades autónomas el fenómeno está llegando a extremos bastante graves. La intervención del nacionalismo político y de la corrupción, que suelen ir de la mano, socava los cimientos de la libre empresa, además de los de la libertad. Y todo esto disminuye nuestra capacidad de ser productivos. Es un daño emergente que en algún momento tendremos que considerar. Cuestiones como la del etiquetado en catalán- -que figura en el Estatuto- -o las autorizaciones administrativas de un tipo o de otro, sólo por citar dos ejemplos, hacen que las reglas del juego no sean claras ni homogéneas respecto a los países de nuestro entorno. No obstante, yo creo que en algún momento tomaremos decisiones dentro de la UE capaces de romper el excesivo poder que tienen los políticos. -El intervencionismo es precisamente una de las críticas que se hace del Estatuto de Cataluña... -Estamos viviendo un momento en el que la libertad democrática se corrompe por fines electorales. En el inicio de cada legislatura, el sistema de libertades, entre ellas la de empresa, entra en negociación para garantizar la estabilidad del gobier- no de turno. El caso del Estatuto catalán lo refleja a las claras. El nacionalismo, fenómeno que nace en el siglo XIX para defender intereses que no pueden competir en el mercado, alcanza en este momento su cima con la defensa de recreacionismos que pretenden crear cotos para políticas determinadas. Está produciendo una distorsión grave de la capacidad de competir y ejercer la libre empresa. ¿Puede estar en peligro la unidad de mercado en España? -Tenemos ya perjudicada, desde hace mucho tiempo y en muchos aspectos, la unidad de mercado. Hay procedimientos no homogéneos en el actuar de muchas comunidades autónomas y ayuntamientos. Además, no tenemos un poder judicial que garantice suficientemente y en tiempo las necesidades de la empresa. Y ahora, incluso, se quiere proteger, con este Estatuto catalán, ese intervencionismo en la administración de justicia, cosa que ya es un delirio nacionalista que no será sostenible en el medio plazo. Hay una petición generalizada de que Bruselas actúe en más asuntos, en lugar de dejarlos en manos de ciertos poderes locales investidos de nacionalismos caducos. ¿Qué opina del código Conthe Me choca que el sector energético no esté preocupado por promover la energía nuclear El tejido empresarial español es bueno, aunque está muy machacado por politicismos -El intervencionismo, sea territorial, político o de otro tipo, es malo. Eso no quiere decir que el regulador no deba apuntar grandes líneas de tendencia. Asuntos como la diversidad o el respeto a los accionistas resultan evidentes. El código Conthe si fuese obligatorio, sería dramáticamente intervencionista; pero como son consejos... -Hay otros mercados aparentemente menos reglamentistas, como podría ser Estados Unidos, donde, sin embargo, las empresas están sometidas a un control draconiano... -Estados Unidos es un paradigma de la libertad donde, sin embargo, la judicialización de los sistemas de gestión empresarial está haciendo que cada vez sea más difícil gestionar. En España, los consejos de administración tienen asignadas funciones que, muchas veces, no pueden cumplir. Los administradores tienen tres minutos para revisar y firmar cada una de las páginas de las cuentas que se entregan a Hacienda; es imposible que sepan lo que dicen. Es un sistema en el que la verdad real quizá no sea tan importante como la verdad aparente Hay que tender a una regulación más certera, en busca del interés de los accionistas. ¿Existen realmente los consejeros independientes? -Puede haber alguno que por su personalidad o su carácter sea de verdad independiente; pero por lo general, no. Aunque creo que nos he-