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74 LUNES 6 3 2006 ABC Economía La venta de las grandes empresas, como Sidenor o Cementos Lemona, y la deslocalización de centros de producción generan inseguridad sobre el futuro industrial del País Vasco El éxodo empresarial vasco TEXTO: MANU ÁLVAREZ BILBAO. El sector empresarial vasco parece haberse asentado sobre arenas movedizas. El fenómeno de la globalización ataca con fuerza y cada día son más numerosas las compañías que emigran a otros sitios- -en muchos casos, fuera incluso de España- -a la búsqueda de menores costes de producción o de una mayor proximidad a los clientes finales. Además, en la última década se ha producido un claro desplazamiento de los centros de decisión de los escasos grandes grupos que tiene el País Vasco, cuyos cuarteles generales no han podido, no han querido o no han sabido vencer la fuerza centrípeta de la metrópoli madrileña. Por si fuera poco, la extorsión terrorista continúa, incluso se puede decir que arrecia, poniendo así su granito o su montaña de arena en el subconsciente colectivo de los empresarios, obligados a soportar que lo que inicialmente era una carrera de 100 metros lisos se convierta en otra de 100 metros vallas. Cementos Lemona acaba de ser vendida a FCC. Hace algunas semanas sucedió lo propio con otra de las grandes, Sidenor, que pasaba a manos de la multinacional brasileña Gerdau. La Corporación IBV hace tiempo que está en proceso de liquidación para recoger plusvalías Y, aunque algo más alejados en el tiempo, también están ahí los casos de la venta de Naturcorp a una empresa asturiana y ahora portuguesa- -en este caso, por obra y gracia del Gobierno vasco- o de Bodegas Bilbaínas a Codorniú; o de Bodegas y Bebidas a la británica Allied Domecq; la de Aristrain junto con los restos de AHV a Arcelor; Kas a la norteamericana Pepsico... y un largo sin fin. Parece como si el ciclo vital de las empresas vascas de tamaño mediano y grande estuviese marcado por unos inicios tímidos, muchas veces producto de una iniciativa modesta y familiar; para atravesar más tarde un desarrollo exitoso y ser vendidas a una multinacional. Salvo honrosas excepciones- -el grupo Mondragón o Cie Automotive son un claro ejemplo de ello- sobre los tejados de las compañías del País Vasco parece colgar el cartel de se vende con mucha más intensidad que el de se compra LA REFLEXIÓN Ana Aguirre Consejera de Industria La sociedad vasca debería tolerar mejor el fracaso empresarial porque el castigo público que reciben quienes quiebran en el camino es, al mismo tiempo, un freno para encontrar vocaciones emprendedoras José Manuel Farto Secretario de Empresarios Alaveses El empresario vasco ha estado muy pegado a la producción, al día a día, y debe aproximarse más al empresario financiero y al inversor Enrique Portocarrero Director del Círculo de Empresarios La ubicación del cuartel general, del centro de decisión, es lo importante, no dónde esté la sede dio, de Hofesa en Vitoria o de Cabot en Zierbana son tan sólo la punta del iceberg de un fenómeno que no es nuevo, pero que se ha convertido en preocupante. Mayor riesgo de fuga de empresas El diputado de Promoción Económica de Vizcaya, Ricardo Barainka, ha puesto esta semana el dedo en la llaga. En un análisis tan simple como contundente llamaba la atención sobre el hecho de que cada vez tenemos más centros de decisión fuera de Vizcaya y eso nos perjudica y aumenta el riesgo de fuga de empresas Otro análisis también simple, pero preocupante, permite observar que cada día son más los miembros del Círculo de Empresarios Vascos- -un selecto club que agrupa a los ejecutivos de las principales compañías de la comunidad- -que tienen su despacho principal fuera del País Vasco. ¿Se está quedando el País Vasco sin grandes empresas o sin grandes empresarios? Es más que probable, y los fenómenos Sidenor o Cementos Lemona son un buen ejemplo. Pese a ello, también lo es que la existencia de un fenómeno terrorista que se ha cebado con este colectivo ha provocado el naci- La factoría de Cementos Lemona, adquirida recientemente por FCC miento de una nueva especie humana: el empresario submarino Un emprendedor que huye del escaparate público, que se esconde, que jamás concede una entrevista en un medio de comunicación, que no quiere que se hable de él ni de su compañía y que incluso oculta su crecimiento detrás de un bosque de sociedades instrumentales y filiales, para evitar trasladar la imagen de que ha conseguido llegar a pilotar un grupo potente. Y, ya se sabe que lo que no se cuenta, sencillamente no existe. Este fenómeno también ha contribuido a distorsionar la percepción que hoy se tiene de la industria vasca y de sus protagonistas reales. EFE Deslocalización Los anuncios de cierre y traslado de la papelera Virtisú, de Zalla, o de L P, de Zamudio, toman el relevo a otros de características similares que se han producido en el País Vasco en los últimos años. La clausura de las factorías de Ericsson en Zamu- Algunos analistas también destacan la existencia de una especie de sentimiento de orfandad en la gran empresa vasca desde que Iberdrola, y en especial el BBVA, decidieron desmantelar sus corporaciones industriales. Aquellos conglomerados, hoy prácticamente desaparecidos, permitieron trasladar la sensación de que el País Vasco ocupaba un lugar de privilegio como punto de concentración de grandes grupos. Y el testigo del banco- tractor con capacidad y ganas de arriesgar en la industria no parece haberlo cogido nadie. Desde muchos sectores se ha reclamado de forma insistente a las cajas de ahorros vascas que asu-