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ABC LUNES 6 3 2006 Cultura 53 FOLK Festival Ellas Crean Intérpretes: June Tabor (voz) Mark Andy Cutting (acordeón) Mark Emerson (violín, viola) Huw Warren (piano) y Tim Harries (bajo) Lugar: Círculo de Bellas Artes. Fecha: 1- 3- 2006. EL IMPERIO BRITÁNICO Y MÁS ALLÁ PABLO MARTÍNEZ PITA s la voz de las olas rompiendo contra los escarpados acantilados de Brighton (aquellos por los que se arrojaba tontamente el protagonista de Quadrophenia Y de la campiña inglesa con sus horizontes lejanos pintados de hierba fresca. Estas son las imágenes que asaltan el cerebro de aquel que asiste a un recital de June Tabor, una mujer que, al igual que ocurre con algunos pocos artistas, es capaz de personificar todo un género. En su caso, el folk británico. Hablamos del estilo que hoy ha desembocado y explica las evoluciones de un grupo como Franz Ferdinand, por ejemplo. Pero que en el caso de June Carter desborda los límites del Imperio para alcanzar la can- E ción de cualquier tiempo y lugar. Precisamente por ello, esa capacidad representativa no obedece a la fidelidad a una estricta ortodoxia, sino que también se ha dejado llevar por los frescos aires renovadores, con la coherencia como compañera de trabajo. De esa forma, por el repertorio que desgrana en un concierto como el del pasado miércoles, dentro del ciclo Ellas Crean, pasean desde temas tradicionales americanas como The water is wide -toda una declaración de principios, abriendo el recital- hasta el Brasil de Antonio Carlos Jobim, en How insensitive Insensatez Y también un estándar del catálogo popular francés, como Belle rose Y un rosario de canciones de Playford, mixuradas con esencias de jazz y fina camerística instrumental. Siempre con la autoridad y la elegancia que le otorgan sus más de veinticinco años de carrera impoluta. Por eso de su figura emana una seguridad y un dominio vocal en el que se dejaron atrapar todos los presentes en el Círculo de Bellas Artes. Se trata de unas cuerdas vocales capaces de transmitir, gracias a esa sabiduría que atesoran, emoción a raudales. Sólo como los grandes intérpretes saben hacer. Junto a ella se desenvolvía un cuarteto de músicos capaces también de seguir sus incursiones a través del tiempo y el espacio. Tradicional Religiosa Festival Ellas Crean Sor Marie Keyrouz y el Ensemble de la Paz. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 4- 3- 2006. CANTOS DE FE Y DE ESPERANZA MANUEL DE LA FUENTE l Festival Ellas Crean sigue derrochando creatividad y hermosura, originalidad y belleza. El sábado, en el Auditorio Nacional (bien podría haber sido una de las centenarias iglesias de la capital) fue turno de catequesis, de catequesis musical, y venida desde Oriente Medio, desde el país de los cedros, el Líbano. Allí aún subsiste, azotada por los vientos de la Historia, una comunidad de cristianos maronitas, herederos del legado de un santo anacoreta del siglo V, San Marón. Hoy, Sor Marie Keyrouz es la embajadora de esa gente y también de su tradición musical y religiosa, y no sólo eso, sino que también es la rescatadora de buena parte del legado cultural, musical y religioso de todo el Cristianismo Oriental. Bizancio y la cultura árabe se abrazan en la voz sobrecogedora de esta mujer que plantea sus recitales con la sencillez de un bello paseo por un claustro milenario, cantando entre sus naranjos, y en las que sus canciones (sus salmos) inducen tanto a ella como a sus oyentes a un proceso de interio- E rización, místico, pero con una dulce capa de sensualidad y de alegría de vivir verdaderamente purificadoras. Sor Marie huye en su canto de lo solemne, de lo rígido, de lo pomposo, porque su religiosidad no es de puertas para afuera, muy al contrario, es un proceso hacia el fondo del corazón, hacia la profundidad del alma, en un viaje iluminado en el que los espectadores tienen la gracia de haber sido convidados. En un salmo bizantino sobre la pasión y la resurreción las dos partes son perfectamente distinguibles. El dolor de la oscuridad del tormento de Cristo (en la voz de sor Keyrouz asoman tonos que evocan el miedo y la oscuridad del Gólgota) contrasta con la luminosidad del regreso del Maestro, de su tiempo ya victorioso. Hay pasajes (muy especialmente al tomar la voz cantante el qanûn, especie de guitarra tumbada sobre las rodillas del intérprete) en que los ecos del flamenco son patentes. No se llega al quejío, pero sí al lamento, un lamento ancestral al que sólo faltó que algún espectador desprejuiciado lo saludara con un ole. Hubo también alegría, sensualidad en el juego de las manos alzadas hacia el cielo, rogando y agradeciendo. En estos tiempos terribles que vivimos la voz y la presencia de Sor Marie invitan a la esperanza, a la fe en un mundo mejor. Aquí, sobre la Tierra. Allá, allá lejos, entre las estrellas. Que tomen aquí nota todas esas sotanas y casullas de discurso amenazador y lúgubre. La fe mueve montañas. La voz de esta hermana maronita mueve y remueve las estanterías del alma. Shakespeare es quien mejor nos recuerda de qué materia estamos hechos los seres humanos dice Pasqual