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40 Madrid LUNES 6 3 2006 ABC Treinta empresas de Asprima levantan 500 viviendas en Anantapur, una de las zonas más pobres de la India. Con un desembolso de 600.000 euros llevan la esperanza a cientos de familias que, por no tener, no tienen ni casta: son los dálits los intocables. Es su primera colaboración con la Fundación Vicente Ferrer. No será la última Viviendas solidarias para el sur de la India TEXTO: M. J. ÁLVAREZ ANANTAPUR (INDIA) Madrid ha llevado un poco de esperanza a la Ciudad del Infinito Si los españoles eran ya sobradamente conocidos en esta región del sur de la India, cuyo verdadero nombre en telegu es Anantapur, por ser el lugar elegido por el barcelonés Vicente Ferrer y su Fundación (FVF) para iniciar su revolución silenciosa con sus múltiples proyectos para los más desfavorecidos hace casi 40 años, a partir de ahora lo será más aún. El motivo es una iniciativa de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) que integra a 241 grupos del sector que representan a más de 600 empresas. Treinta de ellas han decidido que los ladrillos también pueden utilizarse de manera solidaria para construir algo tan básico y elemental como viviendas, un bien tan preciado como escaso para la población más excluida: los dálits o intocables situados en lo más bajo del rígido y discriminatorio escalafón social hindú. Por no tener, no tienen ni casta, un rígido sistema que persiste ante la fuerza de las tradiciones y las costumbres, a pesar de que fueron abolidas por la Constitución en 1950. Un grupo de dálits o intocables- -en lo más bajo del escalafón social hindú- ante una de las viviendas en construcción Jornales de un euro al día Los 160 millones de intocables en un país con más de 1.100 millones de habitantes forman una comunidad marginada enclavada en las zonas rurales. Del total de este grupo, castigado a nacer y morir en idéntica situación, 150.000 familias, de entre 5 y 6 miembros cada una, malvive en Anantapur, en el estado de Andhra Pradesh- -19.000 km 2 de extensión y cuatro millones de habitantes- Su dependencia exclusiva de la agricultura, unida a el hecho de ser la segunda región más seca del vasto país asiático, agravan aún más sus carencias. Los sueldos como jornaleros les reportan a los dálits unos ingresos de entre 40- 50 rupias al día- -un euro, el precio de un litro de gasolina- -en el caso de los varones, que se reducen a la mitad en el caso de las mujeres. El coste de una vivienda asciende a 65.000 rupias- -1.150 euros- unas cifras inalcanzables para una población que, por no existir, ni siquiera cuenta a la hora de percibir ayudas oficiales. Marginados, se concentran en las afueras de las poblaciones, alejados de los servicios públicos- -cuando los hay- -del gobierno local: pozos, letrinas, escuelas o dispensarios. La financiación de las viviendas ha sido la fórmula elegida por la Fundación Asprima, que se puso en marcha en 2005 con el fin de revertir parte de sus beneficios en obra social, para colaborar con la homónima que encabeza Vicente Ferrer (FVF) que persigue un objetivo mucho más ambicioso: construir cada año 5.000 casas, una para cada familia de intocables. das, una veintena fueron entregadas directamente por algunas de las empresas artífices del proyecto que viajaron el pasado mes de febrero a la Ciudad del Infinito para conocer los efectos de su solidaridad. Una de las localidades beneficiadas fue Kadiri Bramhanapalli, que vivió una jornada de fiesta y emoción, en honor a sus ilustres huéspedes. Con su ayuda han convertido en realidad un sueño inalcanzable para ellos. La aldea celebró con todos los honores su día grande y los indios, vestidos con sus mejores galas, mostraban, ufanos, sus posesiones. ABC Un sueño incalcanzable En los últimos cinco años la entidad ha puesto en marcha 15.000 gracias al empujón de las aportaciones particulares, compañías y administraciones; aunque son 70.000 más las que se necesitan, tal y como indicó el propio fundador. Para esta sociedad una persona no es nada, no cuenta, mientras no tenga casa, no tiene dignidad; nosotros queremos que la recupere, llevarles un poco de esperanza subrayó Ferrer. Las promotoras madrileñas que se han sumado a la iniciativa han reunido 600.000 euros con los que levantarán 500 casas. De ellas, destaca el Grupo Navegando, Detinsa y Anida (inmobiliaria del BBVA) que harán más de un centenar cada una. De las 150 conclui- A nombre de la mujer Las familias propietarias participan en la construcción, realizada por mano de obra local, lo que les granjea el respeto y la confianza de la comunidad. Los hogares se asignan a los más necesitados, según los criterios de los propios habitantes de los poblados, mientras que el suelo es cedido por el gobierno local. Los requisitos de acceso son la escolarización obligatoria de los hijos, sobre todo de las niñas, y participar en el desarrollo de la aldea que impulsa la FVF- -salud, planificación familiar, autoempleo... Las más satisfechas son las mujeres, titulares de la propiedad, con la que la FVF pretende romper su secular discriminación social. Era el caso de Bhavani que agasajaba a sus huéspedes con fruta y leche de coco tras tomar posesión de su hogar: cuatro paredes desnudas, con la única decoración de fotos de El objetivo de la patronal es aumentar esta labor social cada año, a medida que se sumen más empresas En la rígida sociedad india si no tienes casa no eres nada, no cuentas dice Vicente Ferrer sus dioses. En sus 40 m 2 dispone de salón- dormitorio, cocina y porche. Sin baño, agua, ni luz, respetando el modo de vida y las costumbres de las clases más bajas. Bhavani dormirá por primera vez allí, junto a su marido, hijos y suegra. Ha esperado un año, el tiempo de construcción, que se adapta a la vida del poblado: lluvias, cosechas, etc. Es una casa sólida, sin insectos; antes vivía en una choza arrendada; pasaba frío en invierno y calor en verano dice orgullosa, con los ojos anegados en lágrimas. Alude a las cabañas de paja y barro de la zona en las que varias generaciones comparten espacios de 8 m 2, que por su fragilidad, acaban derruidas tras cada monzón. La flamante propietaria no sabe la edad que tiene, algo habitual en este lugar. Ni Rekha, ni Raji... Todas dicen que 20 o 21, pero tienen menos. Se casan muy jóvenes y soportan todo el peso familiar: trabajan en el campo, cuidan del ganado, de los hijos... explica un trabajador de la FVF. Los intocables, gracias a acciones como ésta, están recuperando poco a poco la dignidad que nunca tuvieron. Por ello, el presidente de Asprima, Rafael Santamaría, uno de los que se desplazó a la India para ver in situ los resultados de la labor social emprendida, recalcó la intención de la patronal de continuar e incrementar el compromiso a medida que se vayan sumando empresas. Han empezado 30 con 500 casas, pero sus efectos benéficos pueden ser tan infinitos como Anantapur.