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ABC LUNES 6 3 2006 Internacional 31 EL OCASO DE LOS SÍMBOLOS DE LA GUERRA FRÍA La Armada de Estados Unidos prescinde de sus legendarios F- 14 Tomcat cerrando un capítulo en la historia de la aviación naval, no tanto por haber quedado anticuados estos míticos cazabombarderos como por sus gravosos costes de operación IRSE DE IRAK a política de Bush da las primeras señales de un leve giro al pragmatismo. Sus consejeros neocon ya no pueden predicar la revolución universal. Apenas se limitan a entretenerse con sueños de revancha a partir del frente iraní, mientras la jefa de la diplomacia, Condoleezza Rice, rebaja el tono y se esfuerza por no meter a su país en más líos de lo que ya está. Con este telón de fondo, Nicholas Kristof reflexiona en un artículo en The New York Times sobre Irak a partir de dos inquietantes datos: el 88 por ciento de los suníes de ese país apoyan los ataques contra las tropas norteamericanas, y un 80 por ciento de los iraquíes creen que EE. UU. quiere quedarse indefinidamente en su país. ALBERTO A partir de estos daSOTILLO tos, Kristof formula con mucha cautela el diagnóstico que aún no se atreve a encarar la Administración norteamericana. Y asegura que, para convencer a la población de que no existe la intención de convertir Irak en su protectorado, Estados Unidos debe poner una fecha para la retirada total de sus tropas y anunciar que ni siquiera dejará allí unas bases militares permanentes. La salida inmediata le parece inviable, pero un plazo de dos años ya lo cree más razonable. La reciente guerra de las mezquitas ha puesto de manifiesto que la capacidad de maniobra de las tropas norteamericanas es cada vez más escasa. En esa crisis apenas se limitaron a patrullar las calles sin aproximarse siquiera a los templos atacados. Convidados de piedra ante un baño de sangre que no pueden contener. Es muy exagerado el temor a que, tras la retirada, Irak se convierta en un Estado terrorista al servicio de Al Qaida. La población mayoritaria de Irak es chií, enfrentada abiertamente con el fanático rigorismo wahabí de Bin Laden y sus acólitos. Y la insurgencia suní es, por encima de todo, nacionalista. Ese nacionalismo a ultranza alentó en EE. UU. la esperanza de una ruptura de la insurgencia patriótica con los yihadistas extranjeros. Pero tal divorcio ni llega, ni parece previsible que pueda llegar mientras no haya un horizonte claro de salida de las tropas extranjeras. Los partidos suníes- -incluso los moderados -creen que la insurgencia es su brazo armado como las tropas de EE. UU. lo son de los chiíes. La circunstancia de que Irán salga reforzada es una realidad ya inevitable. Lo fue desde el momento en que Estados Unidos invadió el país sin saber que su población chií no iba a vitorear a las tropas norteamericanas, sino a los clérigos que volvían del exilio iraní. Pero es ese acercamiento a Irán el que convierte a las tropas en una presencia casi alienígena. Y los alienígenas rara vez se hacen entender por la población local. El verdadero peligro de una retirada incontrolada es la ruptura del país. La quiebra de Irak podría extender el baño de sangre a media Asia. Y ése sí es motivo de preocupación para todos. La jubilación de los Top Gun PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL L WASHINGTON. Parece que Iceman Goose y Maverick con todos sus entretenidos excesos de testosterona uniformada, se van a quedar sin sus máquinas favoritas para satisfacer sus necesidades de velocidad. Al F- 14 Tomcat -el supersónico caza bimotor con alas de geometría variable elevado a la categoría de leyenda cinematográfica gracias la película Top Gun protagonizada por Tom Cruise- -le ha llegado su The End después de tres décadas de admirado protagonismo en la aviación naval de Estados Unidos y experiencias en múltiples conflictos, desde Libia a los Balcanes pasando por Irak. El pasado 8 de febrero, una pareja de estos aparatos embarcados a bordo del portaaviones USS Theodore Roosevelt ha completado su última misión de combate. Tripulados por el capitán William Sizemore y el teniente Bill Frank, los F- 14 se han despedido como no podría ser de otra forma en estos momentos: lanzando una bomba sobre Irak. Según declaró Sizemore al completar su histórico vuelo, da pena despedirse porque se trata de uno de los mejores aviones militares nunca construidos, es hermoso, poderoso, tiene presencia y parece el no va más de los cazas Según ha recordado la Armada de EE. UU. con un punto de nostalgia, los F- 14 entraron por en servicio en septiembre de 1974 con dos escuadrones embarcados a bordo del portaaviones USS Enterprise Diseñado originalmente durante la Guerra Fría como caza de supe- rioridad aérea- -para neutralizar aviones enemigos y escoltar a la flota de día o de noche y en cualquier circunstancia climática- -el Tomcat terminó por reemplazar al Phantom II y abarcar misiones de ataque a objetivos terrestres. La decisión de decir adiós al F- 14 Tomcat y depender de los más modernos F A- 18 Super Hornet no se basa tanto en cuestiones de obsolescencia tecnológica como en gravosos costes de operación. Por término medio, para mantener en perfecto estado un F- 14 se necesita invertir cincuenta horas de mantenimiento por cada hora de vuelo. El Super Hornet sólo requiere de cinco a diez horas de mantenimiento por cada hora de vuelo. El más atractivo en el cielo Pese a este carácter mimoso, el experimentado mecánico Gene Casterlin ha confesado al despedirse de los F- 14 a su cargo que no creo que haya nada mejor que un Tomcat pero es un buen momento para retirarlo Según Casterlin, tan responsable de estos aviones como sus pilotos, la Armada se está haciendo más pequeña y eficiente, lo cual sólo complicará el mantenimiento de estos aparatos. Pero, a pesar de todo, el Tomcat es el avión más atractivo en el cielo El F- 14- -producido a un coste superior a los 40 millones de euros por unidad- -también habría terminado siendo víctima de los grandes avances acumulados en tecnología de misiles aire- aire, que se lanzan a distancias de muchos kilómetros y no requieren tanta sofisticación de maniobras y combate aéreo, haciendo de los Tomcats aparatos de sobra Además, los F- 14, pese a todas las modificaciones realizadas, tampoco podían competir con la superior capacidad para cargar munición del F A- 18 Super Hornet más adecuado para satisfacer las nuevas prioridades aeronavales de bombardeos de precisión. Pese a todo, la Armada de Estados Unidos ha modernizado los F- 14 casi hasta el final de la vida operacional de estos biplazas, de los que se llegaron a vender 79 unidades a Irán antes de la revolución islámica de 1979. El año pasado, los Tomcats se convirtieron en los primeros aviones de la Navy dotados con el sistema de vídeo ROVER (Remotely Operated Video Enhanced Receivers) que permite a unidades terrestres recibir en tiempo real ventajosas imágenes con panorámicas aéreas de su zona de despliegue a través de ordenadores portátiles. Los pilotos y mecánicos de los dos últimos escuadrones de F- 14 en la Armada de Estados Unidos empezarán durante esta primavera la transición a los Super Hornets dentro de un proceso de formación y entrenamiento que culminará en abril de 2007. A juicio del almirante William Fallon, jefe de la Flota del Pacífico y también experimentado en los aparatos F- 14, aunque la Navy estará mejor servida por nuevos modelos, el Tomcat se merece el respeto de ser el último pura raza de la aviación naval. Un F- 14 Tomcat en la cubierta de un portaaviones, en una imagen distribuida por el Pentágono ABC