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30 Internacional EL OCASO DE LOS SÍMBOLOS DE LA GUERRA FRÍA LUNES 6 3 2006 ABC Comienza la demolición del famoso hotel Rossia (Rusia) construido en los años 60 para alojar a los numerosos delegados que acudían a los congresos del Partido Comunista Moscú dice adiós a otro mito soviético RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. Primero cayó el hotel Intourist, después el Moskvá (Moscú) ahora le ha tocado el turno al mastodóntico Rossia (Rusia) el que ha sido el hotel más grande de Europa con más de 3.000 habitaciones. Moscú se va deshaciendo así, poco a poco, de sus viejas reliquias comunistas. La capital rusa pretende seguir modernizándose, trata de cambiar su fisonomía y busca la manera de hacer más rentables sus espacios. Hay, no obstante, quien cree que determinados edificios deberían perdurar. Hay construcciones que pertenecen ya a la historia y están impregnadas del espíritu de épocas gloriosas opina Zinaída Artiómova refiriéndose al Rossia. Empezó a trabajar en ese hotel como camarera en 1969, dos años después de su apertura, y terminó incorporándose a la administración del medio centenar de cafeterías y restaurantes que tenía el inmueble desperdigados por el millón de metros cuadrados que integran su superficie. Zinaída es uno de los mil doscientos trabajadores que la demolición del Rossia ha dejado en la calle. Ella sirvió de camarera a los delegados de varios congresos del Partido Comunista de la URSS y subió botellas de vodka y caviar a sus habitaciones hasta altas horas de la noche. Después de las maratonianas sesiones del congreso, a los dirigentes comunistas llegados de otras repúblicas y regiones del país les gustaba divertirse. construir el Rossia. En 1967, cuando quedó terminado, era el mayor hotel del mundo. Fue inscrito en el Libro Guinness de los récords. Lo diseñó el arquitecto ruso Dmitri Chechulin, autor de otros muchos proyectos de entonces, con arreglo al estilo constructivista de moda en la URSS durante los años 60. La edificación de semejante mole de cemento y cristal en pleno casco antiguo de Moscú levantó en u día muchas críticas, pero pronto se convertiría en el hotel más prestigioso de la capital. La mole del hotel Rossia junto al río Moskvá hotel, Evgueni Tsimbalistov, fue asesinado a tiros en 1997. Prostitutas que intentaron eludir la red local de proxenetas fueron también eliminadas por la mafia. El Rossia sufrió además dos incendios, el más grave en 1977, con un balance de 42 muertos. La decisión de derruir el Rossia fue adoptada por el alcalde moscovita, Yuri Luzhkov, hace dos años. El hotel cesó su actividad el pasado mes de enero y los trabajos de demolición, que serán paulatinos y sin explosivos, comenzaron el mes pasado. En el centro de Moscú ya no habrá una vista como la que se divisaba desde el último piso de la torre del hotel. Las televisiones no tendrán tampoco dónde hacer los directos. Sin embargo, volverá a resurgir el antiguo barrio del Zariadie con pequeños hoteles y centros comerciales de no más de cinco plantas. Escenario de películas En su interior se rodaron varias películas y el espectáculo televisivo Tras el cristal equivalente ruso del Gran Hermano Fue también escenario de sucesos luctuosos. Desde las ventanas del Rossia, asesinos a sueldo dispararon con rifles telescópicos contra hombres de negocios, diputados e incluso periodistas. Unos de los directores del Numerosos edificios de los siglos XVI y XVII fueron destruidos por orden de Stalin para edificar el hotel La capital rusa sacrifica míticos edificios R. M. MAÑUECO MOSCÚ. El desmantelamiento del hotel Intourist fue acogido con alivio. El edificio, conocido como la caja de cerillas era el más feo que se construyó en el centro de la capital. Sus formas eran bastas y antiestéticas. Otra cosa fueron las reacciones que suscitó la demolición del hotel Moskvá (Moscú) un formidable edificio estaliniano que llegó a ser uno de los más apreciados. Para detener el aluvión de críticas por su decisión de echarlo abajo, el alcalde tuvo que prometer que la fachada del hotel sería reconstruida a imagen y semejanza. Esa promesa podría ahora no cumplirse, ya que se contemplan posibles cambios en el proyecto. Aunque con menor intensidad que en el caso del hotel Moscú, la demolición del Rossia también levantó polémica. El próximo en caer será el hotel Minsk, también muy céntrico. Su derribo comenzará a finales del presente año. El Minsk, otro símbolo de la arquitectura soviética de los años 60, es poco probable que despierte compasión. A diferencia de los otros, ni su historia ni su funcional arquitectura ofrecen nada destacable. Hombres ricos, hombres pobres Todo el complejo hotelero incluía, además de los restaurantes, una sala de conciertos, un cine, biblioteca, sauna, billar, numerosas tiendas y varias salas de fiesta. Un buen ejemplo de los privilegios que tenían los gerifaltes del socialismo real mientras el grueso de la población hacía cola para comprar mantequilla. Hasta 1947, en las trece hectáreas de terreno que ocupa el hotel Rossia se levantaba el Zariadie, uno de los barrios más antiguos de Moscú. Estaba pegado a la Plaza Roja, junto al Kremlin, tenía varias iglesias, antiguas viviendas de comerciantes y la plaza del renombrado mercado de las setas El conjunto incluía numerosos edificios construidos en los siglos XVI y XVII. Todo eso fue destruido por orden de Stalin con la idea de edificar otro rascacielos. Hasta ese momento se habían proyectado ya siete. Sin embargo, con la muerte del dictador, en 1953, cambiaron los planes. El nuevo líder soviético, Nikita Jrushov quería que los delegados a los congresos del PCUS pudieran llegar al Kremlin andando. Fue él quien ordenó