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28 Internacional LUNES 6 3 2006 ABC THIERRY DE MONTBRIAL Presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales Europa está en declive y retrocede ante potencias como EE. UU. China y la India PARÍS. Fundador y presidente del IFRI (Institut Français des Relations Internationales) académico, catedrático en la École Polytechnique, Thierry de Montbrial es uno de los expertos europeos más influyentes en materia de relaciones internacionales. Autor de una treintena de obras de referencia sobre estrategia, historia, diplomacia, relaciones internacionales, economía... ¿Camina Europa hacia el declive, el ocaso, la decadencia? -Hay que distinguir entre declive y decadencia. La decadencia es irreversible y el declive es reversible. Sentado ese principio, efectivamente Europa se encuentre en una etapa de declive. Periodo de retroceso, que no tiene porqué ser irreversible. Es evidente que Europa retrocede con respecto a Estados Unidos, con respecto a gigantescas economías emergentes como la India o China. Las grandes promesas de la Agenda de Lisboa se han quedado por ahora en letra muerta. -También hay un retroceso moral que ha puesto de manifiesto la crisis de las caricaturas de Mahoma. -Hay un problema moral de fondo desde la caída del Muro de Berlín y el hundimiento de la antigua URSS, cuando menos, agravado por un pesimismo de cierta gravedad aunque con muchos matices. España es mucho menos pesimista que Francia. Y Dinamarca tiene problemas propios. Durante mucho tiempo, durante siglos, quizá, Dinamarca fue un país muy homogéneo, donde los asuntos étnicos eran un problema abstracto. Y, repentinamente, un periódico publica caricaturas de un gusto más o menos dudoso y Dinamarca se descubre inmersa en un gran incendio internacional. De la noche a la mañana, los europeos que se creían totalmente al abrigo de lejanos problemas religiosos se descubren profundamente implicados en esos problemas. -Y ¿cuál es su conclusión? -Los ciudadanos de Europa, que se creían alejados de los problemas de la guerra, la religión, los conflictos más trágicos, se descubren repentinamente implicados de manera brutal. Quizá estamos asistiendo al estallido de una crisis de nuevo cuño. Los europeos redescubren la historia. ¿Cómo no defender los principios de nuestras democracias? ¿Cómo no advertir los riesgos de enfrentamientos? -No pocos Estados musulmanes se han servido del rechazo religioso para atizar enfrentamientos políticos contra EE. UU. y Europa... -Sin duda. Para entender la crisis hay que remontarse a la caída de Afganistán, a la primera guerra contra Sadam, a la presencia militar americana Analista de referencia en materia internacional, está convencido de que una opción militar contra Irán comporta riesgos colosales y cree que la situación es muy complicada TEXTO JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL FOTO NOELA DOMECQ Thierry de Montbrial, entrevistado por ABC en su despacho de París Si Irak se descompone, el riesgo de desestabilización general en la región no es descartable en Arabia Saudí, al derrocamiento de Sadam... todo eso se ha vivido como una humillación un muchos países árabes. Washington y Europa también cometieron una infinidad de errores, no siempre menores, alimentando una enorme frustración. Sin olvidar a los rusos. En ocasiones, rusos y musulmanes coinciden en pensar que los occidentales los tratan de mala manera, casi neocolonial, dando lecciones sobre todo. En ese caldo de cultivo, la crisis de las caricaturas debe recordarnos cuestiones de principio. ¿Por ejemplo? -Las libertades. El concepto de libertad de prensa es filosóficamente esencial, para nosotros. En la práctica, sin embargo, también está limitada, entre nosotros, por la ley. En nombre de la libertad de expresión no es sensato que yo me ponga a insultarlo a usted o a su periódico. En un país como Francia hay infinidad de limitaciones a la libertad de palabra. En muchos países de Europa se ha creado un delito de homofobia. Hay leyes europeas contra el negacionismo del Holocausto. Yo no soy un católico demasiado prácticamente. Pero es cierto que me chocaría mucho una caricatura ridiculizando a Jesús crucificado. -El presidente iraní defiende la destrucción de Israel y niega el Holocausto... -Terrible. Inquietante. Quizá lo más urgente, en nuestro tiempo, fuese intentar restaurar alguna forma de buen sentido, algo razonable. Intentar desapasionar los debates para poder analizarlos con claridad. La escalada iraní es lamentable y es sensato frenarla. ¿Le parece inmediata la amenaza nuclear militar iraní? -Irán es un gran país. Uno de los primeros Estados de la región. Y las cuestiones nucleares vienen de muy lejos. El Shah ya quería convertir a su país en potencia nuclear, antes de Jomeini. Pero no estoy seguro que Irán sea capaz de dotarse rápidamente de armas nucleares. Hay otras potencias emergentes que van más rápido. Para un iraní, que sabe que la India, Pakistán o Israel ya las tienen, no hay nada de extraño en el deseo de tener el mismo tipo de armas. Son gente muy sutil, que tienen excelentes diplomáticos. Y ellos saben que, por ahora, la relación de fuerzas les es favorable. Washington no sabe cómo terminar la guerra de Irak y una opción militar occidental contra Irán comporta riesgos colosales. Nadie cree en las sanciones económicas. Los molás juegan la carta nacionalista y para Occidente, se trata de una situación muy delicada. ¿Cree que la guerra civil religiosa en Irak pudiera tener un efecto dominó y desbordar sus fronteras? -Eso puede ocurrir en cualquier momento. En la frontera siria, por ejemplo. El gran riesgo es la descomposición de Irak. Estallaría una amenaza directa para Turquía. Y el riesgo de la desestabilización general de la región no es descartable. Siria es la parte más frágil. Desde hace tiempo. Los americanos debieran andarse con cuidado. Desestabilizar regímenes es relativamente fácil. -La historia es una tragedia y siempre termina mal, decía Raymond Aron. Europa parece soñar con convertirse en una suerte de Suiza... -La gran cuestión es el futuro mismo de la Unión Europea. Los franceses rechazamos el proyecto de Tratado constitucional. Fue un rechazo complejo de analizar, pero bien real. Mirando hacia el futuro, la primera pregunta es esta: ¿Cómo relanzar esa gigantesca maquinaria? La construcción política de Europa es uno de los más bellos proyectos para una o varias generaciones. Si fuese posible modificar un poco el Tratado y ratificarlo en Francia, en el Parlamento, algo podría avanzarse. Luego, sería necesario que el resto de los aliados aceptasen el proceso. Hará falta mucha diplomacia y sentido común. Será difícil. Pero no creo que haya tarea más urgente. Los europeos debemos proseguir nuestra integración política de manera convincente, con instituciones sólidas. La alternativa a la construcción política de Europa es continuar empantanados, hundiéndonos lentamente. Si usted me pregunta cuáles son las posibilidades de que se realice mi escenario optimista debo reconocerle que esas posibilidades son hoy muy modestas.