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22 Nacional LUNES 6 3 2006 ABC Las víctimas del tráfico pidieron la mediación del Defensor del Pueblo para exigir cambios legislativos. Abundan las sentencias en las que quien ha causado uno o varios muertos es condenado por una falta o, a lo sumo, a dos años de cárcel Conductores con licencia para matar TEXTO: CRUZ MORCILLO MADRID. Mi hija Sandra, de 23 años, subía con su moto por el paseo de Gracia cuando un coche la atropelló y la mató. El conductor dio positivo en el control de alcoholemia, con 1,9 gramos. Después de recurrir, fue condenado a un año de cárcel, que no se cumple, y a tres años de retirada del carné Ramón Royo y cientos de familiares de víctimas de la carretera están hartos de clamar para lograr un cambio legislativo y una seguridad jurídica que castigue a los asesinos en potencia o de hecho que van al volante en palabras de Carmen Manjón. Carmen, miembro como Ramón de la asociación Stop Accidentes perdió hace cinco años a su hijo Álvaro el mismo día en el que el niño cumplía doce. Su regalo de cumpleaños fue llevarlo a presenciar un rally en Villarejo de Salvanés (Madrid) Un coche con las ruedas en los alambres, la ITV falsificada y el freno de mano roto se lo llevó por delante. Ni pararon la carrera- -arguye Carmen con rabia- y al conductor lo condenaron por una falta como si hubiera matado a un perro en la vía. Me denunció y tuve que sentarme en el banquillo porque le llamé a él y a su jefe asesinos Su caso está recurrido en amparo ante el Tribunal Constitucional. Pero ni es único ni es inusual. Fotos de un automovilista conduciendo con un pie en la ventanilla y de un motorista que circulaba a 230 kilómetros por hora denado no ingresa en prisión, si carece de antecedentes penales. Esta semana se juzga un caso en Madrid que engrosa la larga lista de agravios a las víctimas. Un conductor sin carné circulaba por las calles de una población de esta comunidad de forma temeraria según coincidieron todos los testigos. Una mujer de 33 años salió de un calle paralela y su vehículo fue embestido con tal furia que quedó a 24 metros del lugar. La chica murió en el acto; el individuo se dio a la fuga y llamó a sus padres para cambiarse de ropa. Media hora después, cuando fue detenido, tenía 0,35 gramos de alcohol en sangre en la prueba que se le practicó. El fiscal ha calificado los hechos como imprudencia leve, una falta, sin tener en cuenta ni a los testigos ni la bebida ingerida ni que se diera a la fuga. El repertorio de afrentas es largo y doloroso para las víctimas. Atender a la protección de quienes sufren los siniestros es clave. El Código Penal debe objetivizarse con cuestiones comprobables- -argumenta el abogado Aitor Canales- -y es necesario también acometer una modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que se lleve a cabo un protocolo destinado a la toma de muestras, como se ha hecho en el caso de la violencia de género Las imprudencias graves y leves, o lo que es lo mismo, los siniestros con muertos y heridos gravísimos a diario, no están sin embargo en el actual debate político. Este se ha reabierto en lo que atañe a la seguridad vial tras plantear el director general de Tráfico, Pere Navarro, la necesidad de reformas en el Código Penal encaminadas a fijar los límites de velocidad y las tasas de alcohol, hoy sin concreción. Su tercera propuesta pasa por que también sea delito circular cuando se haya perdido el carné a partir de julio. ABC Imprudencias El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, exponía esta semana en el Congreso de los Diputados argumentos muy parecidos para pedir la reforma del Código Penal. Cada día mueren 14 personas en la carretera y junto a las terribles cifras conviven terribles tragedias. El colofón son sentencias escandalosas, como una referida por Múgica en la que el juez apreció que un conductor sólo había cometido falta: circulaba a 165 km h en un Mercedes, invadió el carril izquierdo, saltó la mediana y chocó frontalmente con otro coche en el que viajaban cuatro jóvenes. Murieron en el acto, igual que el copiloto del Mercedes. El causante del siniestro resultó ileso y ni siquiera se le practicó la prueba de alcoholemia. Ninguna reforma ha eliminado la discrecionalidad penal por lo que un mismo hecho puede ser enjuiciado como imprudencia grave- -penada con entre uno y cuatro años de cárcel y retirada del carné de uno a seis- -o leve- -multa de uno a dos meses y privación del carné de tres meses a un año- a criterio del juez, y hay suficientes ejemplos aclara Aitor Canales, abogado y miembro durante años de Stop Accidentes De forma general, y así se puede constatar en la jurisprudencia, en caso de imprudencia grave con resultado de muerte las penas más extendidas son las de dos años, de forma que el con- es preciso acabar con la discrecionalidad en la consideración del alcohol y la velocidad. Los jueces no pueden tener tanto margen de decisión, debe fijarse por ley sostiene. Correcto y educado con cuatro tasas Con la regulación actual encontramos casos que serían hilarantes de no mediar la gravedad de lo que algunos denominan ya violencia vial Un ejemplo es una sentencia de la Audiencia de Lérida según la cual no ha quedado probado que en la conducción Ramón N. B. estuviera influido por el alcohol o pusiera en peligro la seguridad del tráfico, por lo que se acuerda su absolución Ramón dio 2,63 gramos de alcohol en sangre en la prueba pericial aunque- -dicen los jueces- -mantuvo un comportamiento correcto, educado, con capacidad de expresión y respuestas claras si bien presentaba un aspecto general de abatimiento, rostro congestionado, olor a alcohol y ojos velados. Varias sentencias del Tribunal Constitucional avalan esta doctrina, según la cual aunque resulte acreditado el grado de impregnación alcohólica en el conductor mediante las pruebas biológicas, sería también necesario comprobar su influencia en la conducción Y esas comprobaciones son las que quiere eliminar Tráfico, junto a otras igual de importantes que permiten seguir cazando a conductores que circulan a 250 km h y que los fiscales rechacen las fotos en el juicio porque hay que acreditar que se puso en riesgo la integridad de los demás. Alcohol y velocidad Varón a 165 km h salta la mediana y mata a cinco personas, incluido su copiloto. Multado por una falta El mismo hecho puede acabar en cárcel o en multa denuncia un abogado, miembro de Stop Accidentes Nos da igual que se puedan superar hasta en 60 km h o en 50 los límites de velocidad, que ya está bien, y cuál sea la tasa concreta de alcohol que no se puede traspasar. Para eso está el Congreso, que debe ponerse de acuerdo y decidir. Pero es intolerable la indefinición actual y que no le pase nada a un individuo que dobla o triplica los niveles de alcohol permitidos señala Mar Cogollo, directora general de Aesleme (Asociación para el estudio de la lesión medular espinal) que se dedica con ahínco a la prevención de accidentes. Ella misma quedó tetrapléjica por este motivo hace casi 20 años. A su juicio,