Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 6 3 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR LEOPOLDO CALVO- SOTELO IBÁÑEZ- MARTÍN VOLVERÁN ABOGADOS DEL ESTADO... El Estado ha perdido la iniciativa en materia de organización territorial de España; ahora pertenece al Parlamento catalán, que la ha ejercido con un marcado sesgo nacionalista OLVERÁN abogados del Estado de la nación los cargos a ocupar... En otras palabras, algún día volverá el PP a ganar las elecciones y nombrará a esos excelentes juristas y funcionarios para altos cargos gubernamentales, algo que el PSOE casi no hace, por prejuicios cuya exposición no es del caso. Ahora bien, cuando vuelvan los abogados del Estado, ¿qué cosas no volverán? Dicho con mayor precisión: ¿qué efectos políticos se están produciendo en esta legislatura que van más allá de los normales en todo episodio de alternancia en el poder? Enumeremos primero los efectos (dañosos, como veremos) ya producidos, para analizar después los riesgos que todavía están en fase de generación. Encabeza la lista de daños la ruptura del consenso entre los dos grandes partidos nacionales. Como es sabido, la causa de esta ruptura está perfectamente documentada: mediante el llamado pacto de Tinell, suscrito en 2003, los socialistas se comprometieron con ERC a no celebrar acuerdos permanentes con el PP en las Cortes Generales; y lo entonces acordado se ha llevado a plena ejecución en la presente legislatura, en exclusivo beneficio de los nacionalismos radicales, y socavando una de las bases políticas fundamentales de nuestro orden constitucional. Por otra parte, el binomio Transición- Constitución, que era otra de esas bases, ha dejado de ser un conjunto histórico digno de especial protección y debe soportar crecientes críticas. Algunas de ellas, formuladas irónicamente en nombre de la memoria histórica, pretenden incluso buscarle una alternativa (o al menos un complemento) en el campo de ruinas de la II República. Por último, el Estado ha perdido la iniciativa en materia de organización territorial de España. Hasta ahora, los impulsos organizadores del sistema autonómico habían tenido siempre origen estatal. Cabe recordar los tres más importantes: el proceso constituyente 1977- 1978, que creó el sistema; los Acuerdos Autonómicos de julio de 1981, firmados por el presidente del Gobierno de la UCD y el secretario general del PSOE, que cerraron el mapa autonómico y regularon todo lo relativo a la tramitación y al contenido competencial de los estatutos de autonomía que quedaban pendientes; y los Acuerdos Autonómicos de febrero de 1995, celebrados por el Gobierno, el PSOE y el PP, en los que se pactó la ampliación de competencias de las comunidades autónomas del artículo 143 de la Constitución. Pues bien, en la actual legislatura la iniciativa en materia territorial ha pasado a los partidos representados en el Parlamento catalán, que la han ejercido con un marcado sesgo nacionalista elaborando el proyecto de nuevo Estatuto. Ante esta iniciativa, que al principio contó con carta blanca de Rodríguez Zapatero, la reacción del Gobierno ha sido tardía, defensiva y carente de liderazgo político. Con la misma falta de V ideas se enfrenta el Gobierno al problema de las repercusiones que el nuevo Estatuto catalán haya de tener sobre las restantes comunidades autónomas. Así las cosas, no es de extrañar que el ambiente que rodea a la ampliación general de competencias que se avecina recuerde más a una piñata infantil que a un proceso ordenado como los que se pactaron en 1981 y 1995. Pasando de los daños a los riesgos, el primero de ellos es sin duda el de que aparezcan divisiones internas en los partidos políticos que forman nuestro arco constitucional. Cuando los nacionalismos marcan la agenda política de un país, el sistema de partidos se resiente. En Bélgica, cada uno de los tres grandes partidos de ámbito nacional (socialista, social- cristiano, y liberal) se partió en dos durante la década de los setenta del pasado siglo, bajo el influjo de los vientos nacionalistas flamencos y francófonos; y la fragmentación del paisaje político belga no ha dejado de aumentar desde entonces. No hay partido político español, incluyendo los nacionalistas vascos y catalanes, que sea inmune a estos seísmos; las primeras sacudidas de magma volcánico ya se han detectado, y han tenido lugar sobre todo en el PSOE. Hay un segundo riesgo, y es el de que la formación de gobiernos minoritarios se haga extremadamente difícil. Mientras perdure el espíritu de Tinell será casi imposible que un PP minoritario se apoye en grupos nacionalistas para gobernar. Y la competencia exacerbada que se ha desatado entre dichos grupos dificultará mucho la búsqueda que un PSOE minoritario pueda hacer de los mismos apoyos. De este callejón sin salida cabe que resulten elecciones sin ganador, parlamentos sin mayoría, y largos meses sin gobierno, eventos hasta el momento desconocidos en los casi treinta años de nuestra democracia, pero muy comunes en la Italia de tiempos aún recientes. Es verdaderamente notable que en menos de dos años hayamos llegado a la vista de un panorama tan desolador. Es igualmente notable que los responsables de la singladura acusen ahora al PP de deslealtad en materia de política antiterrorista. ¿Qué razón podría invocar el PP para apoyar esa política cuando, en temas igualmente importantes, como el Estatuto catalán, la actuación gubernamental se ha basado en la ruptura del consenso, la pérdida del norte constitucional y la desviación hacia el polo magnético del nacionalismo? Oponiéndose a una política antiterrorista que parece seguir ese mismo rumbo, el PP es leal a la Constitución y a las bases históricas y políticas que le sirven de fundamento. En fin, sólo cabe esperar que cuando el PP vuelva al poder sepa restaurar esas bases, que son también cimiento necesario de la alternancia, y que hasta entonces ni los daños se conviertan en irreparables ni los riesgos en siniestros. Ex subsecretario del Ministerio del Interior REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO SARKOZY, MORATINOS Y PADANIA En París, la edición online de Le Monde presenta de este modo la visita de Nicolas Sarkozy a España: El PP y la UMP deben preparar la Europa de mañana Según Le Monde, la presencia del ministro francés del Interior en la convención del PP hay que contemplarla desde una perspectiva europea, que Sarkozy propone en estos términos: Europa necesita de un nuevo aliento. Debemos trabajar juntos para preparar el futuro Le Monde recuerda que Sarkozy milita por la formación de un G 6 político (Francia, Alemania, España, Inglaterra, Italia y Polonia) que sirva de motor de la UE. Por su parte, el semanario Le Nouvel Observateur (LNO) destaca esta frase: Yo trabajo para la Francia de mañana, como Rajoy lo hace para la España de mañana, que algún día deberá reconocer la herencia de José María Aznar En otro terreno, en Venezuela, El Universal publica un comentario feroz, denunciando la diplomacia gubernamental española en el cono sur americano: La desinformación de Moratinos sobre lo que ocurre en Venezuela quizá se deba a los sesgados informes de su embajador, abierto admirador de Fidel y Chávez Moratinos no debiera desconocer el rechazo de la colonia española contra el régimen totalitario de Chávez. Lástima que a personajes como Morodo, Bono y Moratinos les interesen más los petrodólares que el futuro de la democracia en Venezuela y la paz en el continente Tras ese ataque brutal, la diplomacia gubernamental recibe el apoyo de La Padania de Umberto Bossi, que intenta explicar las razones del rechazo de la izquierda italiana a varios puntos sensibles de la política del presidente Zapatero. Mientras las ediciones online de Clarín, la CBS, Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) y La Gaceta del Mezzogiorno publican crónicas tirando a negras sobre la evolución de la crisis en el País Vasco, el Times londinense publica un exultante artículo comparando las ventajas de España y Francia para los ingleses que sueñan con comprarse una casa en el extranjero. La competencia es muy dura, pero quizá gane España por puntos, e incomprensibles razones. Según el Times, el francés es una de las lenguas más difíciles del mundo mientras que en España no es imprescindible saber español para comprarse una casa País.