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ABC DOMINGO 5 3 2006 Cultura 63 CLÁSICA Concierto conmemorativo Obras de Beethoven y Chaikovski. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Novosibirsk. Dir. J. de Eusebio. Solista: R. TorresPardo (piano) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 1- 03- 06 TORRES- PARDO, DE EUSEBIO Y LOS RUSOS ANTONIO IGLESIAS My flame burns blue grabado en vivo en La Haya, muestra al Elvis Costello más intelectual El disco recoge el concierto celebrado en el Festival de Jazz del Mar del Norte en 2004 b En el disco, que sale mañana a la TEATRO La controversia de Valladolid Autor: J. -C. Carrière. Dirección, escenografía e iluminación: C. Alfaro. Vestuario: M. Araujo. Int. F. Rañé, M. C. Lillo, E. Benavent, C. Arquimbau, Q. Lecina, P. Steiner, R. Cáceres, A. Hernández y A. Danfa. Lugar: Teatro de la Abadía. Madrid. ALMAS DEL NUEVO MUNDO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN a versión solista que nuestra pianista Rosa Torres- Pardo ofreció en su brillante colaboración con la Orquesta Filarmónica de Novosibirsk, dirigida por su paisano José de Eusebio, desde las primeras escalas del Tercer Concerto para piano y orquesta de Beethoven, hasta la culminación del último de sus tres tiempos (un desenfadado y difícil Rondó merece el calificativo de la excepción por el holgado vencimiento de una factura solista siempre problemática por el personal tratamiento del teclado sui generis del genial músico de Bonn. La dificultad, en todo momento, estudiada con hondura, vencida con sabios resultados, permitió a la Torres- Pardo una versión totalizada dentro de una naturalidad admirable, y hasta una cierta inclinación de pasajes inmersos en el más amplio romanticismo, convinieron de maravilla para definir su manera. Su cadenza nota a nota, sin incurrir en esas ráfagas actuales que todo lo emborronan, sería el ejemplo de un volcado elogio. L venta, el cantante y compositor británico está acompañado por la Metropole Orkest, que hace las veces de elegante big band PABLO MARTÍNEZ PITA MADRID. Si ya resulta habitual que selectas discográficas de jazz incorporen en sus filas a artistas cada vez más alejados de las esencias de este estilo, es ahora la renombrada y reputada Deutsch Grammophon la que abre su catálogo para que se cuele, por ejemplo, Elvis Costello. Aunque claro, tampoco se trata de un músico estrictamente pop. Hace ya mucho tiempo que su obra desbordó estas cómodas lindes. En My flame burns blue grabado en vivo, el cantante y compositor británico se mete en la piel de un crooner con aires de intelectual y ponerse delante de una orquesta. El acontecimiento tuvo lugar en La Haya, durante el Festival de Jazz del Mar del Norte de 2004, uno de los más importantes de Europa. Al fin y al cabo, es el jazz el género que con más frecuencia tiende puentes entre fronteras estilísticas. L Elvis Costello Proyección cultural El acto del pasado miércoles en la sala grande del Auditorio Nacional suponía una conmemoración del Primer Centenario de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. La Filarmónica de Novosubirsk, agrupación rusa de trayectoria internacional, en todo caso excelente en sus distintas familias, arropó debidamente a Rosa Torres- Pardo, bajo la batuta de José de Eusebio, atenta y perfectamente identificada con la solista. En la segunda parte le escucharíamos una interpretación de la Quinta de Chaikovski, de enorme grandiosidad, casi afirmaría que sus demostradas manifestaciones de un entusiasmo, traducido, claro está, por el aplauso tan generoso como para ofrecerlo en los finales de los tempi pese a los gestos ostensibles del director para que así no fuera... Una razón más para que la enhorabuena a los organizadores del Centenario que se festejaba así se extienda a la proyección cultural que, siempre, conlleva la asistencia a un concierto, máxime si resulta con una comunicación tan elocuente como la que acabamos de reflejar. JAVIER PRIETO Insignes personajes Allí se presentó acompañado de la Metropole Orkest, que hacía las veces de elegante big band para poner el fondo majestuoso a su peculiar voz. Él mismo es el autor de casi todas las canciones del disco, aunque también ha incluido un tema de Charles Mingus- Hora Decubitus a la que ha puesto letra- y en otro comparte trabajo con uno de los más grandes conocedores del medio musical en el que se desenvuelve el álbum, Burt Bacharah. No es la primera vez que ambos nombres aparecen juntos. En 1978, el autor de This year s model quiso rendir homenaje a su admirado Bacharah con una versión de I just don t know what to do with myself Más tarde, en 1998, grabaron al alimón un álbum completo, Painted from memory cuyo resultado fue el único que podía esperarse: excelente. También hay insignes personajes entre los encargados, junto al propio autor, de los arreglos, como son Sy Johnson, Bill Frisell, Vince Mendoza y Steve Nieve. My flame burns blue que sale a la venta mañana, contiene además, como regalo, la suite Il sogno que representó la primera incursión de Costello en la música orquestal. Fue un encargo del ballet Alterballetto, cuyo coreógrafo es Mauro Bigonzetti, y su grabación tuvo lugar en el año 2002 Elvis Costello continúa escribiendo una de las páginas más brillantes de la música actual por la Orquesta Sinfónica de Londres. La discografía de Elvis Costello resulta única y sorprendente. La búsqueda de la complejidad armónica ha sido una constante en su trabajo, sabe lo que es trabajar con The Brodsky Quartety o la mezzosoprano Anne Sofie von Otter; la sobriedad de la puesta en escena de sus álbumes dista mucho de la algarabía de un concierto rock, como hemos podido comprobar en España merced a sus frecuentes visitas, sobre todo en los últimos tiempos; incluso dirigió en Copenhague su propia ópera, titulada Las arias secretas sumándose a otros autores como Franco Battiato o Roger Waters, que también se han lanzado a tan arriesgada empresa compositiva. Se trata de un músico para el que los límites son cosa de risa, ya que nada le impide saltar del rock al jazz (guiando en ocasiones, y con buen criterio, los pasos de su mujer, Diana Krall) de la clásica al rock, del folk al cabaret... Costello continúa escribiendo una de las páginas más brillantes de la música actual. a denominada Controversia de Valladolid fue un apasionante debate de teología y filosofía política que, a mediados del siglo XVI, trató de resolver la cuestión de si a los nativos de las llamadas Indias Occidentales se les podía esclavizar y cristianizar por la fuerza, o dicho de otro modo, si la empresa de la conquista y colonización de América era o no justa. A instancias de Carlos I y con un legado vaticano presidiendo el debate, los paladines de ambas posturas fueron Bartolomé de las Casas, que defendía la racionalidad de los indios y su evangelización pacífica, y Juan Ginés de Sepúlveda, quien, seguidor del orden natural propuesto por Aristóteles, sostenía que era justo su sometimiento con violencia a causa de su inferioridad humana y sus pecados de idolatría. La capilla del Colegio de San Gregorio fue, entre agosto de 1550 y abril de 1551, el escenario de un encuentro desarrollado ante quince jueces, entre ellos teólogos como Domingo de Soto, Melchor Cano, Bartolomé Carranza y Pedro de la Gasca. Carrière ha recreado la esgrima dialéctica utilizada en la Controversia y sintetizado sus líneas maestras, aunque centrándola fundamentalmente en la humanidad o no de los indios. Frente a frente ante el legado papal, De las Casas y Sepúlveda, y como testigos: el superior de San Gregorio, un colono, un bufón italiano, una pareja de indios y su hijito, y un criado negro del colegio vallisoletano, la mayoría de estos últimos da la impresión que producto de las licencias escénicas asumidas por el escritor francés. Una muestra de teatro de ideas en forma de encendido pulso que se sigue con interés. Carles Alfaro imprime a la función un sutil y esforzado aliento de teatralidad, que, en lucha denodada contra el escaso movimiento escénico, sitúa a los debatientes sobre una plataforma que gira muy despacio, casi imperceptiblemente, y que ofrece al espectador diversas perspectivas de la controversia, en perjuicio a veces de la correcta audición de sus parlamentos. Merece ser destacado el cuidado vestuario de calidades pictóricas que firma María Araujo. En el terreno interpretativo, Ferrán Rañé es un Bartolomé de las Casas vehemente y en bastantes ocasiones atropellado, frente a la serena gravedad de su adversario, encarnado por Manuel Carlos Lillo.