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60 Cultura 78 EDICIÓN DE LA ENTREGA DE LOS OSCAR DOMINGO 5 3 2006 ABC CHARLIZE THERON Actriz El Oscar es un honor enorme, pero no es algo en lo que pienso cuando me levanto ¿Siendo surafricana, surgió cierta polémica por afrontar la historia tan política de una feminista norteamericana en North Country -Tomamos el tema con mucho cuidado y por eso la primera semana dimos una conferencia de prensa con periodistas locales. Yo también me aterrorizaría si Hollywood aparece en mi pequeña ciudad natal resaltando un tema que ellos todavía tratan de olvidar. La primera preocupación local fue mi acento, tenían miedo de cómo iba a sonar. Y les garanticé que iba a trabajar al máximo para sonar lo más parecido a alguien de Minnesota. El otro miedo era cómo iban a mostrar a los hombres. Es evidente en la película: la lucha que afrontan las mujeres y se refleja entendiendo la lucha que también tenían los hombres. Al final del día, los dos sexos sobrevivieron. No justifico el comportamiento, pero en esta comunidad la minería se consideraba una cuestión masculina. Quisimos mostrar lo que pasa en una comunidad, porque pienso que estos temas influenciaron por completo en la estructura social de todos. Nos aclararon que sienten vergüenza por lo que pasó. Y se sienten orgullosos de haber sido los primeros en marcar un cambio. ¿Alguna vez experimentó diferencia en el trato por ser mujer? -Tuve mucha suerte porque nunca viví ese tipo de circunstancias. Cuando leí el guión, pensé que se habían equivocado con la época. No podía creer que el juicio de discriminación se había terminado en 1995. Y, después, investigando me enteré de que no era algo que sólo pasaba en las pequeñas comunidades, todavía se ve en las grandes ciudades, donde creemos que somos más civilizados, aunque no sea cierto. Cambiamos las leyes, pero no logramos cambiar la forma de pensar de la gente, de la noche a la mañana. Eso toma tiempo. No podemos dormir en paz pensando que todo está bien con sólo cambiar las leyes. Hay que seguir presionando. El cine es una buena forma de llegar a la gente para demostrar que tenemos que cambiar. ¿El hecho de haber nacido en otro país le da también otro punto de vista sobre la diferencia social? -Al final de cuentas, todos somos humanos. Pero es muy importante saber la cultura con la que tratamos. ¿Hubiese hecho lo mismo de haber sido norteamericana? Sí. Y cuando visité el mismo lugar donde ocurre la historia noté mucha similitud con la comunidad donde crecí en Suráfrica. Me sentí bastante en casa. Pero también creo que mi deber es contar historias humanas personales. Y si la tarea se hace bien, el aspecto humano siempre se va a re- Compite hoy por su segunda estatuilla con North Country donde da vida a una mujer que soporta los abusos mientras busca la igualdad de derechos sexuales trabajando en una mina TEXTO: FABIÁN W. WAINTAL FOTO: REUTERS flejar con todos y no solamente con cierta cultura. ¿Le ha sorprendido el crecimiento del cine en Suráfrica desde que ganó el Oscar con Monster -Estoy muy orgullosa. Cuando me fui de mi país no había nada de cine. Por eso, cada vez que voy a un festival trato de fijarme en si hay algo nuevo, no sólo de Suráfrica, sino de todo el continente africano, con películas que toquen otro tipo de temas, más allá de aquellos que estamos tan cansados de ver. Las historias surafricanas son muy originales y además están filmando bastantes películas norteamericanas en mi país. Eso también me parece grandioso porque lo necesitamos. Somos buena gente, muy buena gente. ¿Le gustaría volver a ganar el Oscar esta madrugada? -El Oscar es un honor enorme, pero no es algo en lo que pienso cuando me levanto; ni siquiera imagino una nominación cuando voy a trabajar. No me parece saludable. Me hubiera gustado que nominen a Niki Caro, la directora de North Country y al resto de los actores, pero ninguno de nosotros le prestamos demasiada atención al asunto. Estrenar la película era la misión a cumplir. Ese es el regalo. ¿Cómo logró un cambio físico tan brusco en películas como Monster y North Country -La investigación sobre un personaje es el trabajo más duro, pero también me fascina y le brindo tiempo completo. El aspecto físico llega más adelante, cuando entiendo el contenido emocional, porque es donde también surge la marca física, cuando sé lo que experimento y lo que esa experiencia dejó en el cuerpo. Trabajé con la misma maquilladora que me ayudó en Monster y ella investiga, tanto como yo, para entender el lado emocional. Nunca establecemos especificación previa sobre mi peinado o temas parecidos. Sólo hablamos sobre lo que vivió esta mujer que me toca interpretar y cómo afecta al cuerpo y su rostro. ¿No le molesta para nada esconder en el cine su belleza? -A la hora de trabajar puedo llegar a manejarme por experiencias personales, pero en verdad no muestro nada de Charlize Theron. Por eso nunca cuestiono algo mío, solamente me concentro en el personaje. ¿Qué nuevos desafíos se propone después de haber demostrado el alcance emocional que logra en el cine? -El desafío siempre es buscar la verdad. También me gusta trabajar con gente que quiere contar historias de la misma forma que yo. En ese sentido me quito el sombrero por Warner Bros, que tuvo el coraje de abarcar un tema como el de North Country porque la gente espera que este tipo de películas surja en producciones independientes. Muchas veces me cruzo con guiones excelentes que no llegan al cine porque no logran la financiación, por temor al riesgo fuera de una fórmula que haya sido comprobada. Pero cuando una película es conflictiva, resulta difícil de producir sin un apoyo. También voy a hacer televisión con cinco episodios de Arrested Development -Del cine a la TV. ¿No está mal visto en Hollywood? ¿Cómo surgió un cambio así? -Soy una enorme fanática del progra- ma de televisión. Para resumirle la historia, Patty Jenkins, el director de Monster dirigió un episodio y cuando me lo contó en una cena le dije que yo también quería participar, porque me encanta. Soy muy exigente con las comedias y me parece que es muy buena. No pensaba trabajar el resto del año, pero cuando me llamaron por teléfono acepté enseguida. Me gusta ese tipo de sorpresas. No tengo demasiadas oportunidades en comedias, aunque es algo que amo. La gente piensa que soy la que siempre llora o soy demasiado dramática y fea... Cuando tengo semejante oportunidad, con esa calidad y elenco, me zambullo enseguida. ¿Es posible vivir tranquila, sin cámaras alrededor que quieran fotografiarle con su novio? -Creo que los fotógrafos ya cruzaron todos los límites. Hay un momento para todo y estoy preparada para la fama. Pero cuando se cruzan los límites... Nos convertimos en una cultura demasiado obsesionada con estupideces, como sacar una foto a una celebridad con el auto en una estación de servicio. Lo increíble es que además una revista venda por esa foto. No es algo que soporte, les hago la vida imposible. Mi vida privada es muy importante y ellos juegan sucio. No puedo creer que haya muerto gente y la ley todavía sigue apoyando a los paparazzi. No entiendo la diferencia entre un hombre que puede ir a la cárcel por seguirme, pero no le pasa nada si lleva una cámara. No creo que la gente se dé cuenta de lo peligroso que son los paparazzi. Y cada vez que alguien compra una revista está poniendo en peligro la vida de cierta gente. Ni quiero imaginarme con hijos, sabiendo que los fotógrafos pueden colgarse por las paredes. Conocen dónde vivo, ven la combinación que uso para entrar a mi casa, saben cómo entrar... No es divertido. Mucha gente piensa que lo es, pero no. Es triste. ¿Ni siquiera se plantearon cómo puede afectar el trabajo en la relación de pareja? -No. Siempre decimos que vamos a buscar la solución si surge algún problema que se interponga entre nosotros. Nos apoyamos bastante. Somos dos individuos y ninguno quiere cruzarse en el camino del otro. Ni yo me voy a interferir con lo suyo ni él va interferir con lo mío. Si significa que yo tenga que cambiar mis horarios, lo haré. Y, en verdad, funciona bien porque sus horarios son nocturnos. Al menos así podemos comer una vez al día juntos. Compartimos bastante tiempo. Pero ya veremos las circunstancias y lograremos que funcione, porque queremos estar juntos.