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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE PRÓXIMA PARADA Roma B. Aires dirse contra los ejércitos soviéticos, pero este rechazo no demuestra que prefieran la mantequilla a los cañones, o las leyes sociales a la seguridad. El que Occidente declarase la doctrina del no first strike no sería suficiente para que la Unión Soviética se despojase de los medios con los que se ha dotado. Nueva York Un piso en el Plaza Si tiene algo de dinero, 18 millones de euros, y el corazón de un mitómano, compre un piso en el Plaza. El viejo hotel ha convertido la mayor parte de su espacio en apartamentos con historia POR MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Bruselas LA IRRITANTE DUDA EUROPEA Si algún día llegase la guerra, los soviéticos saben que los primeros en atacar serían ellos. Una alianza de estados democráticos, frágil por naturaleza, no es capaz de dar el gran paso por sí sola. El día que los responsables decidiesen que el momento de la lucha final había llegado, el estado mayor soviético no tendría más que decidir sobre las armas y las tácticas. Los misiles, gracias a su precisión, se han convertido en armas de combate. Los cientos de cabezas nucleares de los SS- 20 pueden alcanzar en unos minutos los puntos neurálgicos del sistema occidental de defensa. Ante un ataque de ese tipo, los europeos, sea cual sea su presupuesto de defensa, no disponen de más forma de pararlo que la disuasión. Hace veinte años, los estrategas hacían una clara distinción entre las armas clásicas y las armas nucleares, entre las armas de combate y las armas de disuasión. El progreso técnico- -la precisión de los misiles, las cabezas nucleares de potencia explosiva reducida, la disminución de los daños colaterales- -ya no permite hacer una distinción sencilla y radical entre los dos tipos de armas. Además, por mucho que los soviéticos acepten también la doctrina del no first strike, nadie se fiaría ciegamente de ellos. Los occidentales deberían contemplar los diferentes desenlaces posibles, en particular el más probable, el uso simultáneo, según los manuales militares soviéticos, de todas las armas, con misiles abriendo el camino a los tanques. No hay ninguna varita mágica que vaya a transformar la situación en la que se encuentra Europa, vecina de un imperio conquistador y protegida por una república lejana. Afortunadamente, los soviéticos no pueden ignorar los peligros, enormes e imprevisibles, de iniciar hostilidades en el Viejo Continente. Ambiciosos pero prudentes, seguramente disponen de otras estrategias para cumplir sus objetivos. A los europeos corresponde aconsejarles prudencia y no fomentar sus ambiciones. París Rabat V NUEVA YORK MERCEDES GALLEGO México Washington ender un piso de dos dormitorios por 18 millones de euros (más de 3.000 millones de las viejas pesetas) no es fácil, por amplias que sean sus habitaciones, y bonitas sus vistas a Central Park. Por eso Elizabeth Stribling no vende pisos, sino un trozo de la historia La historia del hotel Plaza de Nueva York, cerrado en abril pasado tras su venta a Elad Properties por 675 millones de dólares, filial de una empresa israelí, que la pasada Navidad sacó a la venta los fabulosos pisos que habitarán quienes puedan pagar por caminar en la nostálgica estela del pasado. Ya se había vendido el 20 por ciento, sin enseñar ni uno. Las huellas del pasado Berlín Las ventas se llevan a cabo en el Salón Edwardian del hotel en restauración, pero a través de una pantalla virtual que recrea las espectaculares residencias en construcción dentro del edificio cuya fachada fue declarada patrimonio histórico de la ciudad. Algunos de sus salones son intocables, pero la empresa no tiene intención alguna de destruir la gallina de los huevos de oro. La clave consiste en recuperar el sabor del hotel de 1907 en el que vivió gente como el arquitecto Frank Lloyd mientras se construía el Guggenheim. Gal Nauer, la arquitecta responsable del proyecto que costará en conjunto más de 350 millones de dólares, confía en clavar el estilo original del edificio. En los años 40, cuando Comrad Hilton adquirió el famoso hotel situado en la esquina sureste de Central Park y la Quinta Avenida, sacrificó la fina bóveda de cristal que cubría la sala de las palmeras (Palm Court) para esconder la instalación de aire acondicionado. Basándose en viejas fotografías y en tres pequeñas piezas de aquella bóveda de cristal desaparecida, los arquitectos han logrado devolverle la vida a ese clásico rincón. Lo mismo ha ocurrido con Atenas Londres las cenefas de los azulejos, los mosaicos de losetas y las figuras de los herrajes. En la puerta giratoria de la calle 59 los compradores potenciales son recibidos por Edwin Trinka, el mismo portero uniformado que ha custodiado esa puerta durante los últimos 42 años para interponerse entre Los Beatles y sus histéricos fans o abrirle la puerta del coche a Marylin Monroe. Las fotografías en blanco y negro reviven la estancia pasada de esos míticos huéspedes y acompañan a los clientes hasta el salón de ventas. Jacqueline Kennedy conversando con la baronesa De La Bovillerie, cuando todavía su marido luchaba por la Casa Blanca; Elizabeth Taylor, del brazo de Richard Burton, subiendo las escaleras de marmol... Es como un viaje en el tiempo, pero para cautivar a selectos millonarios de todo el mundo la dosis de historia y glamour tenía que venir combinada con lujo asiático y las más modernas tecnologías. Los nuevos inquilinos de los 181 apartamentos dispondrán de pantalla táctil, portátil e inalámbrica desde la que pedir el coche o hacer reservas en los lugares más exquisitos de la Gran Manzana con solo mover un dedo. Moscú Pekín Viena Estocolmo El edificio del Plaza, frente a Central Park