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5 3 06 PERFILES 6 D 7 LOS DOMINGOS DE Sor Leticia Abogada en la Rota Leticia Vaquer, sor Leticia, es la esperanza para decenas de parejas que confían en que su pericia como abogada suture ante el Tribunal de la Rota sus rotos corazones. A los 80 años sigue en la brecha TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTO: CORINA ARRANZ or Valverde, desde su confluencia con la Gran Vía madrileña, la prostitución es parte del paisaje urbano. ¿Es usted monja o enfermera? Monja, hija, monja Pues rece para que se me dé bien el trabajo le dice una de las mujeres de la zona. Y sor Leticia, que vive en el vecindario, de inmaculado hábito blanco, se ríe. A ver. Políglota por sus estudios diplomáticos, experta en comercio por su licenciatura en Roma, geómetra y abogada tras convalidar y completar su formación en ICADE, la religiosa italiana, mercedaria, es el paradigma del afán de superación, aunque ella a tanto esfuerzo y a tanto logro le diga gracia de Dios P En clausura por error Un espíritu libre que sólo pensó en escapar cuando, tras un interminable viaje en tren desde Roma, supo que, confundida, había dado con sus huesos en la clausura de un cenobio español, al percatarse de rejas que antes no había visto y oír cómo se cerraban detrás de ella, una tras otra. ¿Es que sois de clausura? preguntó a una hermana que, como todas, había salido tan cariñosa a recibirla. ¡Mañana me escapo! pensé. Qué ganas de llorar; pero estaba tan agotada que me pareció más práctico dormir y dejar el llanto para el día siguiente Un sueño reparador que aplacó lo uno y lo otro porque era tal el enamoramiento que había llevado a aquella mujer a ser solo para Él que al tercer día, como en una resurrección en el corazón de aquel Madrid de 1958, supo que su destino estaba allí. Y cómo se ríe recordando el sobresalto que se llevó aquella comunidad enclaustrada de setenta y dos religiosas cuando, una tarde en que no quiso merendar, y ante la insistencia de las monjas por saber qué mal tenía, clamó ¡estoy embarazada! ¿Qué ha dicho? preguntaban; ¡que está embara- zada! ¡No sabían- -explica divertida- -que, en italiano, embarazada es llena! Me lo he pasado bomba. Y no crea, hice un noviciado serio, me encantaba el Oficio Divino, la vida religiosa resultó preciosa... Cuando hay verdadero amor uno está dispuesto a todo. Estuve trece años en la clausura. Sin salir. Daba clases de francés en el colegio y me lo pasaba de maravilla con las niñas Así, M. María Leticia Vaquer F. abogado del Santo Tribunal de la Rota -como reza su tarjeta de visita- -dejó atrás su vida en Roma, una familia de ocho hermanos, un muy buen trabajo en el Ministerio de Agricultura, el Instituto de Estudios Sociales, las clases de inglés en la Asunción y los retazos de una infancia donde jugar fue la única palabra de orden Luego, la guerra lo ensombreció todo, y con la muerte en el frente de su hermano Carlo, estudiante de Arte que la había instruido en latín, empezó la parte seria y mística de su vida. Hoy, cerca de los 81 años, es una rara avis de la abogacía, sin despacho- -dice que está en su corazón y cita a sus clientes en las cafeterías- sin ayudantes ni ordenador, recorriendo la ciudad en la EMT, y de una eficacia tal que su fama va de boca en boca. Ahora tiene entre manos diez 0 demandas de nulidad, y de 80 que ha presentado sólo a cinco le han dicho no pero no se conforma y vuelve al ataque apelando. Soy terrible. ¡Me llaman terremoto! Pero es que sufren tanto esas criaturas. Lo mío es acción apostólica Su primer caso fue el de los padres de una niña del colegio, quien le pidió ayuda para su madre, divorciada entonces- -apostilla- con lo que eso significaba. Carece de despacho, así que sor Leticia cita a los clientes en las cafeterías Le hice muchísimas preguntas, y deduje que se podía ganar. Y lo gané. Pero no es fácil, y tampoco es cuestión de dinero como algunos piensan, porque también hago pobres y me salen muy bien A sor Leticia igual la reclaman menesterosos que millonarios o desde la misma Casa Real, por su amistad con el capellán del Rey. haya amor porque el amor no hace al matrimonio, no es la raíz, aunque sí puede ser el fundamento. El amor debe cultivarse con la entrega y el sacrificio, porque, si no, no es nada. Si uno dice el matrimonio dura lo que dura el amor entonces, después de un tiempo, te vas con uno y luego con otro, ¿y en dónde estamos? Es una equivocación. Como ha sido una equivocación- -añade- -que a la gente se le haya enseñado a no aguantar nada, a crecer sin conocer obstáculos, sin un no Tremendo. Y no se trata de aguantar por aguantar, pero al menos hay que conocerse primero... Por malos tratos, la Iglesia permite la separación, y eso es una cosa, y otra diferente irse con otros. La Iglesia no es cruel, pero es clara Meridianamente clara, como el hondo sentido del humor y la aguda inteligencia de sor Leticia, una fábrica de abrazos reconfortantes, que ni imaginó su rebelde pupilo de Proyecto Hombre- -ONG para drogadictos en la que trabaja como voluntaria desde hace 15 años como profesora de la lengua de Shakespeare- -que al verla entrar se levantó y le espetó: ¡Ojo, que no creo en Dios! que ella devolvió con un y a mí qué me importa, yo tampoco creo en el amor como usted, así que siéntese y aprenda inglés Razones que la mercedaria siempre sella con una sonrisa, la de la mujer más feliz y enamorada del mundo. La mujer no es una chacha Clientes, también, de todas condiciones y edades, aunque abundan los que rondan los 40 años y llevan casados tres, cinco, diez años... Hay muchos casos. Se casan preocupados por el piso, el empleo... y no se dan cuenta de que lo primero de todo es ser capaces de entregarse al otro, recíprocamente. El principio para la duración de un matrimonio es el diálogo. A la mujer actual no le gusta que la traten como a una chacha. Las cosas están cambiando mucho, y el hombre descubre que la mujer no es tonta. La Iglesia, por ejemplo, no sería nada sin ella. El Señor ha dicho: al final la mujer vencerá. Lo recuerda el Apocalipsis. Llegará a pisar la cabeza del diablo y por eso la mujer sufre tanto: el diablo la odia porque ha dado carne al hijo de Dios. Y ese odio acecha a todas Una nulidad- -subraya- -sentencia que no hubo matrimonio, porque en el momento del sacramento no se cumplían unos requisitos. No es suficiente con que no Llegó a Madrid hace 48 años, y tras la clausura retomó sus estudios en ICADE. Hoy su eficacia va de boca en boca: un 96 por ciento de éxitos en nulidades la avalan