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5 3 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Mutilados Vida después de Irak Cientos de soldados estadounidenses que sufrieron mutilaciones en Irak intentan recuperarse para la vida en un centro de Texas. El esquí en Sun Valley es un aspecto esencial de su tratamiento NICHOLAS PARKINSON SUN VALLEY (IDAHO, ESTADOS UNIDOS) im Grossman, instructor de esquí en Sun Valley (Idaho, al oeste de Estados Unidos) anima a un grupo de jóvenes: Hay que lanzarse y tener fe Pero esta vez no se dirige a un grupo cualquiera de aprendices, sino a veteranos de la guerra de Irak. Y cuando habla de lanzarse compara el esquí con la guerrilla urbana. Pero, aunque los soldados pongan mucha fe, las caídas son continuas. Sus cuerpos, mutilados, se sostienen en precario equilibrio sobre los esquís. Algunos resbalan, se levantan enseguida y vuelven a iniciar el turno de descenso. J Otros se quedan paralizados, quietos, perdidos en el manto blanco, antes de reaccionar de nuevo, luchar contra la fuerza de la gravedad y ponerse de pie. Ocho hombres en la nieve Durante nuestra visita eran ocho los soldados, entre reservistas y marines, mutilados de una o de las dos piernas, que habían decidido enfrentarse al reto de descender la montaña nevada. Todos reciben tratamiento en el Centro Médico Brooke del Ejército (BAMC) el segundo hospital militar más importante de Estados Unidos, en San Antonio, Texas. Gracias a una organización local, Operation Comfort, están aquí, en las cumbres de Sun Valley. Mientras que el programa de rehabilitación de BAMC se concentra en las lesiones físicas y en capacitar a los soldados para el uso de las prótesis, escapadas como ésta les ayudan a recuperar la confianza en sí mismos y a divertirse un poco, ya que a fin de cuentas se trata de esquiar y disfrutar de las comodidades de un centro turístico. Durante unos días, a los soldados se les trata como a héroes, y muchos de los ocho mil habitantes de Sun Valley han salido a las calles para darles la bienvenida y les han regalado equipos y lecciones de esquí. Hasta los restaurantes les ofrecen cenas sin pasarles la factura, y las tiendas les hacen descuentos. Janis Roznowski, fundadora de Operation Comfort, es una de las manos que han contribuido al éxito de la experiencia (vuelos y estancias han salido gratis) A la determinación de Roznowski se suma la de Marc Mast, famoso instructor de esquí que trabaja con parapléjicos desde hace más de veinte años. Gracias a él, los ocho soldados han podido esquiar de forma convencional... o no tanto. Por lo general, un soldado que ha perdido una pierna tiene que permanecer en rehabilitación en BAMC entre diez meses y un año. Cada uno de ellos recibe 50.000 dó- lares del Gobierno por la pérdida de una pierna o de un brazo. Si pierden ambas extremidades, o quedan ciegos o sordos, llegan a recibir hasta 100.000. Actualmente el Amputee Care Center de BAMC atiende a unos cien soldados, pero desde el comienzo de la guerra de Irak han pasado más de 450 por sus puertas. Según Roznowski, muchos no se atreven a participar en estas excursiones, pero algunos sí lo hacen aunque nunca hayan visto la nieve, como Keith Davis, que nació en las calurosas sabanas de Lumberton, en el este de Texas. Tres semanas después de que Davis, marine de 22 años, fuera herido por primera vez, le alcanzó el disparo de un francotirador cuando patrullaba por las calles de Bagdad. El disparo le dañó el fémur, la cadera y las arterias. Se rehabilita en BAMC, después de que le amputaran la pierna izquierda. Davis se balancea sobre un esquí, mientras sus brazos esgrimen unos palos equipados con pequeños esquís al final de cada uno. Los palos, conocidos como outriggers compensan el equilibrio alterado por la falta de su pierna izquierda. No hay nada que no pueda hacer dice Davis con aire de confianza. Ese tipo de confianza es lo que distingue a las personas que se recuperan con éxito de las que no. Espíritu de superación La clave es ser positivo asegura Mark Heniser, terapeuta de BAMC, que acompañó a los mutilados a Sun Valley. Este tipo de salidas les refuerza la autoestima como no se puede imaginar Davis y sus compañeros pasaron el primer día en Dollar Mountain de Sun Valley, una cumbre pequeña, antes de subir a otra más alta. Cada uno contó con un instructor privado experto en la técnica de utilizar un solo esquí, en snowboard o, en algún caso, en monoski (una silla sobre un esquí con amortiguador) El trineo está dotado para acoplar las piernas o los muñones. Yo les entreno como a cualquier deportista, pero dándole más importancia a la fuerza de la parte superior del cuerpo indica Mast, gurú del programa. Otro veterano, John Jones, sube al sillón del monoski. Jones, de 29 años, es de Oklahoma, y uno de los deportistas más prometedores del grupo. Mast ha hablado con Jones sobre la posibilidad de alcanzar un nivel más profesional. No hay una inyección de adrenalina como la de bajar la montaña a toda velocidad asegura Jones, quien compara la experiencia con la de sus once años de marine. Jones perdió ambas piernas, por debajo de la rodilla, y vino a Sun Valley con su esposa, Amber. En julio, cuando salga de BAMC, La rehabilitación dura de diez meses a un año. El Gobierno paga entre 50.000 y 100.000 dólares por la pérdida de alguna extremidad, de la vista o del oído Keith Davis, de 22 años, perdió la pierna izquierda por el disparo de un francotirador