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5 3 06 EN PORTADA Fernando Alonso Un icono solitario Fernando es una persona solitaria asegura su manager García Abad (Viene de la página anterior) Estaba allí precisamente por eso, para que la gente de la empresa comprobase en primera persona que sólo es un chico de 24 años, peinado a la moda, la cabellera meticulosamente alborotada, que vista vaqueros anchos y sudadera amplia. Y por agradecimiento a una firma que le renueva anualmente su patrocinio y que se promociona de lo lindo en los telediarios del día con la imagen de Fernando Alonso mezclándose con los trabajadores. Otro Induráin Y resulta que el piloto se ha convertido en el Induráin del nuevo siglo. El icono deportivo para los aficionados españoles, que gustan de rendir pleitesía a los pioneros, a todos aquellos que inventan nuevos terrenos de conquista, que ganan en escenarios inexplorados. Fernando Alonso está en el camino de Miguel Induráin, Manolo Santana o Severiano Ballesteros. Y, como ellos, se ha instalado en la espinosa pasarela de la fama. Un trago que se digiere bien cuando la vanidad prevalece, pero que agobia cuando vence la timidez. Fernando Alonso es un tipo retraído, de pocas palabras, de frases tajantes, y que, según cuentan los que le conocen, gana mucho en las distancias cortas, en los ambientes relajados. Ahí le gusta intervenir, utilizar el sarcasmo y llenar las conversaciones de chanzas y chistes. Le encanta firmar autógrafos, pero sin que le agobien, sin avalanchas Esto cuenta Luis García Abad, su manager y mano derecha, una de las pocas voces autorizadas que forman el mundo Alonso en la Fórmula 1. De un lado, García Abad. De otro, su padre, José Luis, maestro industrial y fanático de los coches que sigue en su compañía allá adonde viaja. Y en tercer término, Genís Marcó, un importador asturiano Sus padres, José Luis y Ana, su hermana Lorena, su mánager Luis García Abad y su primer profesor, Genís Marcó, forman su círculo privado de confianza de karts que le proporcionaba vehículos y buscaba patrocinadores cuando era un chaval, y que es un referente moral para el campeón. Y siempre, por encima de todos, su familia, que integran Ana, su madre, y Lorena, su hermana médica. Pocos más apoyos requiere el piloto asturiano para moverse por el mundo, acostumbrado como está a buscarse la vida desde la humildad de su cuna. Si lleva una vida de monje... comenta Luis García Abad. Si no tengo tiempo para aislarme del barullo que me rodea... Me paso la vida viajando de Oxford a los circuitos. Y vuelta a empezar corrobora el propio piloto en el transcurso de la presentación del R 26, el bólido que la escudería Renault enseñó al mundo en el suntuoso Fórum Grimaldi de Mónaco. Una vida retirada, sin ánimo ni tiempo para el folclore, alejada de lugares de moda, restaurantes chic y mucho menos discotecas, un territorio que dice no haber conocido ni siquiera en sus años de adolescente. Y, eso sí, siempre obligatoriamente puntual para