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ABC DOMINGO 5 3 2006 Internacional 41 La receta del Bloque Identitario E. S. BRUSELAS. La idea de proponer estas sopas estrictamente para europeos no musulmanes o judíos partió de la francesa Odile Bonnivard, fundadora del Bloque Identitario un movimiento que se confunde entre las siglas de la extrema derecha nacionalista. Cuentan que cuando empezaron en el invierno de 2003 a socorrer a indigentes usaron carne de cerdo porque era más barata antes de percatarse del significado socioreligioso que tenía esta iniciativa. En Bélgica, Tierra y Pueblo dice no tener vínculos con Bonnivard, a pesar de que han copiado su idea, pero sí se consideran vinculados a una galaxia de organizaciones tradicionalistas que tienen correspondencia con una que usa el mismo nombre en España y con otras como el denominado Frente Celtíbero Pagano Fuera de España en su página web aparecen vínculos con organizaciones nacionalisats como el Blaams Belang, los racistas flamencos o los independentistas de la Padania italiana. En Francia algunos prefectos han proscrito este tipo de ayuda alimentaria, pero el Bloque Identitario sigue organizando repartos clandestinos, siempre con carne de cerdo en el menú. Reparto de la sopa elaborada con carne de cerdo entre los indigentes en la Estación Central de Bruselas el pasado viernes Grupos organizados se dedican a distribuir un potaje hecho con carne de cerdo a los indigentes en Francia y Bélgica. Para muchos es una una iniciativa racista, mientras que sus autores dicen que defienden una tradición. Las autoridades no saben todavía cómo reaccionar La sopa de la discordia TEXTO Y FOTO ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Empezaron en París, en unos pocos meses la iniciativa se ha extendido por casi todas las grandes ciudades francesas y desde hace poco también en Bélgica. A simple vista son organizaciones caritativas que reparten una sopa caliente para los sin techo; la gran diferencia es que lo que distribuyen es un potaje hecho expresamente con carne de cerdo. ¿Y por qué no? se defiende George Hupin, un abogado jubilado de 77 años que es uno de los principales animadores de esta iniciativa en Bruselas, una ciudad con una proporción nada desdeñable de población de origen musulmán. Esto lo hacemos en nombre de nuestra propia tradición, no hacemos daño a nadie y ayudamos a los que tienen hambre, cosa que no hacen las autoridades. Las organizaciones musulmanas tampoco se han quejado, porque nosotros no forzamos a nadie a venir ni a comer una comida que para nosotros es muy familiar Sin embargo, lo cierto es que la idea ha suscitado las críticas más virulentas por parte de otras organizaciones humanitarias, que no han dudado en calificar de racista esta peculiar sopa, hecha a base de verduras y tocino. En Bélgica, el Centro para la Igualdad de Oportunidades y la Lucha Contra el Racismo ya ha informado a la Fiscalía de la existencia de esta sopa identitaria pero por ahora no se han dado pasos para prohibirla. Según Hupin, las autoridades le han dicho que no pueden autorizar lo que hacen, pero que mientras no se produzcan incidentes tampoco les van a prohibir que se instalen de vez en cuando en un rincón de la estación central de Bruselas para repartir tazones de sopa. Por ahora, la iniciativa no ha suscitado ninguna reacción violenta, aunque es evidente que no todo el mundo está de acuerdo. Esto es un gesto de racismo muy grande se quejaba un marroquí que decía llamarse Mohamed. Quieren que coma cerdo a la fuerza. Yo solo pido pan, pero para darme pan me dicen que tengo que comer cerdo. ¿Qué se han creído? A Mohamed le olía el aliento a cerveza igual que a la mayoría de los vagabundos que acuden al calor de esta sopa, en esta época en la que en la calle puede hacer mucho frío. Tenía hambre, pero ni siquiera las admoniciones de Hupin recordándole que el profeta no prohíbe comer cerdo en caso de necesidad pudieron con sus aprensiones religiosas. Con mala cara El supuesto Mohamed no era el único musulmán que miraba con mala cara, sobre todo por esa cláusula que les obliga a pasar por el caldo de porcino para recibir cualquier otra cosa con la que ya se contentarían. Aunque más de uno habrá dejado a un lado sus preceptos religiosos, casi todos los musulmanes se quedaban a un lado, mirando nerviosamente el regocijo de los que recibían el tazón de sopa con un chusco de pan y un café con leche bien dulce. Los organizadores, incluyendo a León, un belga hijo de españoles que es el cocinero, insisten en que su iniciativa no tiene propósitos anti- musulmanes. El grupo que han creado se llama Renacimiento Social y Hupin lo define como meta- político. No es solamente dar, sino también la expresión de dignidad de los que dan y los que lo reciben y de las siglas en francés SDF (sin domicilio fijo) ellos han hecho solidaridad, dignidad y franqueza. Nosotros somos antiglobalización. La izquierda quiere una globalización bonita, nosotros no queremos ninguna Por el momento, en Valonia sólo sucede una vez cada semana, siempre el viernes, alternando en Bruselas y en Charleroi, pero en Amberes ya se sirve sopa de cerdo casi cada día, igual que en casi todas las grandes ciudades de Francia. ¿En España no hay fachas como estos repartiendo sopa? preguntó de repente en voz baja un belga no musulmán que no tenía aspecto de pasar por un buen momento. Yo como porque está buena la sopa y no tengo más remedio que sonreír. Pero esto no me gusta y al primer indicio de comportamiento racista que vea, lo denunciaré a la Policía