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12 La Entrevista DOMINGO 5 3 2006 ABC (Viene de la página anterior) Algunos vocales pidieron mi dimisión para dar un espectáculo -Es usted el primer fiscal general de Estado al que le pide la dimisión la mitad del Consejo Fiscal. -Tampoco lo hizo, fue un espectáculo. La Asociación de Fiscales pidió la dimisión de mi antecesor por nombrar a Eduardo Fungairiño jefe de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y ahora pide la mía por haberle destituido. Me parece un ejercicio de incoherencia. Lo único que se hizo fue trasladar al Consejo Fiscal un escrito que había sido redactado previamente por la Asociación, y por tanto eso no es materia u objeto del Consejo Fiscal. Hay que tener en cuenta que el fiscal general del Estado no emana del Consejo Fiscal. El fiscal general del Estado representa a los españoles, a la sociedad española, ha sido nombrado por el Rey de acuerdo con la Constitución, a propuesta del Gobierno y oído el Consejo General del Poder Judicial. El Consejo Fiscal ni siquiera interviene, ni en el nombramiento ni, desde luego, en el cese del fiscal general. Por lo tanto, introducir en el seno del Consejo Fiscal un escrito absolutamente ajeno a sus competencias como órgano asesor es algo que se ha hecho simplemente para mostrar un espectáculo. ¿Le resta usted valor a ese episodio? po de personas que actúan con otros criterios diferentes. Por eso, digamos que no cuento votos. Escucho argumentos, pareceres, datos profesionales, tengo en cuenta las opiniones de unos y otros, tengo en cuenta también las opiniones de los vocales natos, y hago mis propias valoraciones. Por tanto, el nombramiento se hará entre los fiscales que tengan un apoyo significativo dentro del Consejo. ¿Cree que el Ministerio Fiscal está politizado? -Sí. ¿Qué medidas se pueden tomar para evitarlo? -Como fiscal, estoy intentando apartar absolutamente la labor profesional de la labor política. Para eso, he realizado gestiones con el presidente del Gobierno, el presidente del PP, la presidenta de la Comunidad de Madrid... Soy enemigo de la politización de la Justicia, que creo viene de fuera. ¿Qué quiere decir? -Que se utiliza de alguna manera a determinados ámbitos de la profesión judicial y de la carrera fiscal como instrumento de oposición. ¿Cree que el asociacionismo interno es un elemento que provoca fricciones entre los propios jueces y fiscales y que eso se traslada después a órganos asesores? ¿Sería bueno suprimir ese asociacionismo interno? -El derecho de asociación de los jueces está recogido en la Constitución. También, que no puede ejercitarse de acuerdo con un determinado partido político. El asociacionismo es bueno en la medida en que refleje diferentes modelos profesionales y con la finalidad de que el pluralismo interno de la carrera sea un instrumento de enriquecimiento, de debate y de mejor funcionamiento del servicio público para los ciudadanos. Debemos hacer todos un esfuerzo para que ese asociacionismo no se convierta en un instrumento al servicio de los partidos. -Pero los que politizan a las asociaciones son los partidos políticos... -No me atrevería a decir tanto. Le expreso mi opinión: creo que la influencia es externa y que debemos hacer un esfuerzo. Yo intento hacerlo con las asociaciones. -A la vista de que existe esa politización, ¿tiene el fiscal general algún instrumento que le permita suspender a una asociación por ese motivo? -No. El fiscal es respetuoso con el asociacionismo; puede lamentar algunas de sus actuaciones, pero siempre respetará la libertad de asociación. ¿Son las asociaciones correlatos de los partidos políticos? -No. Las asociaciones son fenómenos plurales, positivos, que propician el debate y tienen un cierto papel sindical al defender los intereses profesionales de sus asociados. Por tanto, desempeñan un papel positivo en su generalidad. En alguna ocasión, a determinadas actuaciones les veo más un matiz político en la medida en que el mensaje coincide en su contenido, y en el momento de ser expresado, con otros mensajes que vienen desde fuera, del ámbito de la política. Política y Justicia son ámbitos El fiscal general, en un momento de la entrevista -No le doy valor ninguno. En ese momento, el fiscal general del Estado se estaba partiendo el pecho para conseguir que la sociedad española entendiese el dictamen que había emitido la Fiscalía del Tribunal Supremo en relación con el miembro de ETA Henri Parot, para que la sociedad española entendiese que la Fiscalía está con las víctimas, con la sociedad, luchando contra el terrorismo, y que si en algún momento, de acuerdo con los principios de legalidad e imparcialidad, la Fiscalía hace un determinado dictamen, es con el sentimiento de no haber podido hacer otra cosa. Lo que ocurrió en aquel Consejo Fiscal forma parte de una politización que siempre viene del mismo origen y que a mí me gustaría tratar de evitar. que deben estar separados; el terreno de la confrontación política no es el terreno de la Justicia, aunque algunas veces se traspasa. A veces se observan acciones prácticamente concertadas, mediáticas y políticas, que al final acaban teniendo su reflejo en el ámbito fiscal. ¿Se siente víctima de esa aparente concertación? -No. Lo que siento a veces es un poco de opresión, pero si uno profundiza y lee los periodicos de los últimos 25 años, verá que lamentablemente siempre ha sido así. Siempre ha habido esta opresión sobre el fiscal general. Cuando ocurre con todos los fiscales procedan de donde procedan y tengan la profesión originaria que tengan, me parece que es una patología del sistema. ¿No se podría buscar un modelo distinto de fiscal general para que quede por encima del debate político? -El modelo español de Ministerio Público es uno de los mejores de Europa. Su estructura piramidal y el principio de unidad de actuación tienen muchas ventajas para la sociedad y desde luego muchas desventajas para quien ocu- En el Consejo Fiscal no cuento votos; escucho argumentos, datos profesionales, y tengo en cuenta las opiniones de unos y otros La confrontación política no es el terreno de la Justicia, aunque a veces se traspasa pa el cargo... Creo que al siguiente lo van a tener que traer casi con esposas (risas) Ese modelo se puede mejorar, y se va a mejorar. ¿Es fruto de la contaminación política que el presidente del Tribunal Supremo sea llamado con cierta frecuencia para dar explicaciones en el Parlamento sobre asuntos diversos? -Lo único que puedo decir es que yo he comparecido en el Parlamento cerca de seis ocasiones ya. Y si el presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo está citado el día 7 de marzo, yo lo estoy el 8 y el 30. En mi caso, estoy encantado de hacerlo todas las veces que sea necesario. Mi comparecencia, naturalmente, se ceñirá a aquellos aspectos que yo estimo que sea procedente exponer. ¿Puede preguntársele a Hernando sobre la aplicación de las leyes por los jueces en materia de cumplimiento de penas? -Sobre asuntos que afectan al CGPJ o al funcionamiento del Tribunal Supremo, como fiscal general del Estado no me pronuncio. Es una decisión adoptada por el Parlamento, al que yo debo respeto, y es el presidente del Supremo, al que tambien debo respeto, quien determinará si ir o no. Es algo ajeno a mi gestión. -Pero la función jurisiccional no debería someterse a control del Legislativo, ¿no? -Tampoco el fiscal general del Estado, que es la cabeza de un órgano independiente, debería someterse. El ejercicio de las competencias propias del fiscal no puede ser sometido a control parlamentario, pero sí puedo informar, ilustrar a los parlamentarios.