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104 Los sábados de ABC SÁBADO 4 3 2006 ABC GENTE La última dentellada del caníbal La Justicia alemana ha considerado que una película sobre el caníbal de Roteburgo transgrede el derecho de personalidad del encarcelado Armin Meiwes, y ha prohibido la exhibición de la cinta TEXTO: GUILLEM SANS SERVICIO ESPECIAL EN BERLÍN FOTOS: EFE oducción germano- estadounidense Rotheburg del director Oliver Hartwin, no podrá exhibirse a partir del próximo día 9 en ochenta salas de Alemania, tal y como estaba previsto. La Audiencia Superior de Fráncfort aceptó ayer en Kassel un recurso de urgencia interpuesto por el caníbal de Roteburgo Armin Meiwes, contra la exhibición de la película. En este caso, el derecho de personalidad pesa más que la libertad artística, decidió el tribunal. Y quien no respete el dictamen deberá pagar una multa de 250.000 euros. Meiwes confesó que había matado, descuartizado y devorado en parte, en marzo de 2001 en su mansión de Roteburgo del Fulda (centro de Alemania) a un ingeniero berlinés de 43 años al que conoció por internet. La víctima tenía la perturbadora fantasía de ser devorada, y el caníbal lo hizo filmando de paso toda la escena, prueba que tuvieron que examinar los participantes en el proceso. Meiwes fue condenado a ocho años y medio de cárcel, pero el Tribunal Supremo ordenó, por petición de la fiscalía, repetir el proceso para dirimir si el crimen fue un homicidio o un asesinato, delito que hubiera sido castigado con cadena perpetua. Lapr Fotograma de Rotheburg el filme inspirado en la truculenta historia del caníbal que pidió permiso a su víctima para zampársela des reclaman la supresión del filme en la cartelera. La película sobre el caníbal (rodada en Alemania, pero en lengua inglesa) está protagonizada por el actor de origen germano- oriental Thomas Kretschmann, uno de los pocos alemanes que se han hecho un hueco en producciones importantes de Hollywood, como la reciente King Kong de Peter Jackson. El tribunal consideró ayer que la identidad de Meiwes es, ya desde el título, inconfundible con la del protagonista de la película. La circunstancia de que Meiwes no rehuyera en absoluto el contacto con la prensa durante el proceso no limita su derecho de personalidad, han interpretado los jueces. La productora Atlantic Streamline y la distribuidora Senator Entertainment rechazaron al unísono el dictamen y lo tildaron de anticonstitucional. Piensan recurrir a todas las instancias posibles. Precedentes de prohibición Prohibiciones cinematográficas de este tipo no son muy raras en Alemania. Roma, ciudad abierta no pudo proyectarse durante once años porque la representación de los crímenes nazis en esta película de Roberto Rossellini- -en la que un niño acaba suicidándose en las ruinas de Berlín- -contradecía el entendimiento entre los pueblos Y Saló o los 120 días de Sodoma de Pasolini, estuvo prohibida durante años por pornográfica. Aún no se ha tomado una decisión sobre la retirada de las pantallas de Irak, valle de los lobos cinta turca de acción que reproduce desde hace tres semanas en los cines alemanes inconfundibles estereotipos antisemitas, turconacionalistas y antikurdos. La Iglesia y políticos conservadores y ver- Roma, ciudad abierta y Saló o los 120 días de Sodoma corrieron la misma suerte en su día Trastornado, no enfermo Si la prohibición de la película ha sido un triunfo para Meiwes, su segundo proceso se perfila más complicado. Un comisario y un forense que tuvieron que ver el vídeo del crímen han declarado que la víctima aún estaba viva cuando Meiwes le dio una cuchillada en el cuello. El acusado se había defendido asegurando que al usar el cuchillo creía que el Armin Meiwes fue condenado a casi nueve años de prisión ingeniero ya estaba muerto, porque antes le había cortado el pene. Y el psiquiatra Heinrich Wilmer declaró que Meiwes no puede ser clasificado como enfermo. Padece un trastorno de personalidad, pero sin valor de enfermedad. Wilmer no ve el crimen como un asesinato de motivación sexual, sino como la liberación de una carga y Meiwes quiso matar a su víctima como si se tratara en realidad de su madre, que él se ocupó de perfilar en el juicio y en la prensa como una persona autoritaria. Es imposible no pensar en Psicosis la película de Hitchcock.