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58 Cultura 78 EDICIÓN DE ENTREGA DE LOS OSCAR SÁBADO 4 3 2006 ABC RAÚL GARCÍA Miembro de la Academia de Cine de Hollywood El cine español tiene aquí bastante buena prensa TEXTO: P. R. CORRESPONSAL Alberto Iglesias: No tengo preparado un discurso; debería pensar algo, por si acaso Almodóvar le ha explicado el secreto de lo que puede ser una noche inolvidable b El compositor donostiarra pone la nota española en esta edición de los Oscars con su nominación por la banda sonora de El jardinero fiel P. RODRÍGUEZ CORRESPONSAL LOS ÁNGELES. El compositor Alberto Iglesias es el hombre tranquilo de los Oscars. Una cita dominical con Hollywood que aguarda alojado en un exclusivo hotel de Beverly Hills con una sencillez y afabilidad difíciles de pasar por alto. Pese al torbellino de su nominación por la banda sonora de El jardinero fiel dirigida por el cineasta brasileño Fernando Meirelles, estos días se los toma como de vacación, tras haber terminado de poner música a la próxima película de Pedro Almodóvar titulada Volver Según recuerda Iglesias, justo cuando terminamos el disco, sonó el teléfono Y desde entonces, su vida ha sido una especie de trauma feliz. Para este donostiarra residente en Madrid, su espera en Los Ángeles es una oportunidad para relajarse, conocer gente a la que admira y establecer contactos. Pero sin prisas por empezar una carrera al estilo americano con cinco ayudantes para componer casi a destajo. Aunque reconoce que le gustaría probar la experiencia de Hollywood y venirse unos cuantos meses para proyectos concretos, aunque solo sea por satisfacer su profundo gusto por cambiar. Para lograrlo se estaría ayudando de un nuevo agente en la meca occidental del cine pero con la aclaración no estar muy ambicioso A estas alturas, el nominado español confiesa no tener discurso preparado aunque debería pensarme algo, por si acaso Su idea es hacer algo muy breve, un agradecimiento Esta falta de premeditación también se extiende a no haberse visto todavía el DVD protagonizado por Tom Hanks en el que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos explica a los nominados lo que se espera de ellos durante la ceremonia de los Oscars. El cuerpo le pide hacer estos deberes en el último momento posible. ¿Cómo se convierte uno en miembro de la Academia de Hollywood? -Responde a una invitación. Dos miembros postulan tu candidatura, que es sometida a un comité de selección. La forma de ser admitido es por haber sido nominado o ganar un Oscar, o porque ese comité considere que tienes la suficiente notoriedad y calidad. ¿Cuáles fueron sus méritos? -Haber trabajado en ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y que ganase en 1989 un Oscar especial. ¿Y sus obligaciones y privilegios? -Hay obligaciones voluntarias Participo en el comité de selección de películas extranjeras y en los comités de selección de mi rama, cortos de animación e imagen real y largometrajes de animación. ¿Votar en la categoría de mejor película extranjera le supone un esfuerzo especial? -En este caso se selecciona un comité que ve como cien largometrajes remitidos por cada país. A través de puntuaciones se escogen cinco finalistas. Aunque para otras categorías no se exige probar que se han visto todos los nominados, para la mejor película extranjera se tiene que demostrar que se han visto en un cine o proyección especial. ¿Desde su butaca privilegiada cómo se ve el cine español? -Aquí tiene bastante buena prensa. Principalmente gracias a Almodóvar y Amenábar. Tampoco es que se haya visto mucho más. Falta promocionar el cine español al margen de la gran expectación que se genera cuando aparece una película de España en los Oscar. ¿Y la animación en España? -Siempre la he visto muy bien. Lo que veo mal es la producción de animación en España. Todos tenemos que estar de animadores trashumantes en el extranjero, porque en España no se hacen suficientes películas como para aguantar una industria viable. Alberto Iglesias, en una imagen de archivo Si Alberto Iglesias logra la dorada estatuilla este domingo, su intención declarada es no hacer un punto y aparte en su carrera pausada y periférica. A su juicio, al final te pasan un poco las cosas que quieres que te pasen Pero para llegar hasta aquí, este músico con una cierta debilidad por la viola y los segundos violines reconoce que la deuda de gratitud que tiene con Pedro Almodóvar. Cineasta con el que ha colaborado en seis películas con un peculiar método de trabajo: Él te da muchas ideas pero luego no le gusta que seas obediente Al explicar su especialidad, Iglesias parte de la realidad de que la mayoría del público no tiene una percepción es- NIEVES SANZ pecífica de la música de una película Su opinión es que la banda sonora es una especie de escritura transparente Un elemento indispensable que opera como la luz pero que no tiene una lectura propia pero si el objetivo final de que la gente no diga qué gran música sino que diga qué gran historia Un vacío muy grande Su amigo Almodóvar es el que le ha explicado un gran secreto de los premiados con los Oscars: que al final de la noche, se siente un vacío muy grande. Un hueco existencial que Alberto Iglesias intenta llenar componiendo para aprovechar el insomnio del jet lag y escuchando en todo momento música. En la radio, en casa, en el coche y en su iPod. Desde las invernales sinfonías de Shostakovich hasta Mariza, la nueva cara de los fados portugueses. Canciones llenas de nostalgia que a su juicio, por la vía del contraste, van muy bien para escuchar durante sus actuales trayectos por Los Ángeles. Pajarita o corbata Aunque toda esta improvisación viene por lo menos con algún límite. Alberto Iglesias no tenía un obligatorio esmoquin y se ha comprado uno en Nueva York. También tiene enfilados los zapatos casi nuevos que se quiere poner pero aún duda entre lucir la clásica pajarita o una corbata, inclinándose un poco más por la opción más moderna. Y lo que tiene claro es que asistirá a la ceremonia en el Teatro Kodak flanqueado por su novia Cristina y su hijo Jon, que estudia en Boston. Si logra la dorada estatuilla, su intención es no hacer un punto y aparte en su carrera pausada y periférica