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56 Sociedad SÁBADO 4 3 2006 ABC Religión Encuentro Mundial de las Familias Se lo entregará Maragall en Brasil Jornadas de Caridad y Voluntariado Más de 4.000 cálices y patenas para la misa de Benedicto XVI en Valencia La empresa valenciana Lladró donará más de 4.400 copones, cálices y patenas, elaboradas íntegramente con porcelana y con un diseño exclusivo, para la misa conclusiva del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) que presidirá el Papa en Valencia el próximo 9 de julio. Todas las piezas serán de color blanco, con acabado mate, a excepción del interior de los cálices, y serán presentadas en junio. Pedro Casaldáliga, XVIII Premio Internacional Catalunya El obispo emérito de Sao Félix de Araguaia (Brasil) Pedro Casaldáliga, ha sido galardonado con el XVIII Premio Internacional Catalunya 2006, dotado con 80.000 euros y la escultura La llave y la letra de Antoni Tapiés. El premio le será entregado el próximo 9 de marzo por el presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, quien se trasladará hasta Brasil. UCAM presenta en el Congreso su proyecto Conoce otros pueblos La Universidad Católica San Antonio de Murcia presentará hoy a las 12 horas en el Congreso de los Diputados una iniciativa educativa titulada Conoce otros pueblos en el marco de las V Jornadas de Caridad y Voluntariado. Durante la presentación se guardará un minuto de silencio por los más pobres del mundo y se enviará un mensaje de paz y solidaridad a todas las embajadas. CARNAVALES SIN CUARESMA MONSEÑOR ANTONIO MONTERO. Arzobispo emérito de Mérida- Badajoz N AFP Benedicto XVI visitó Radio Vaticano ROMA. Benedicto XVI visitó ayer por primera vez Radio Vaticano, con motivo del 75 aniversario de su inauguración. Durante su encuentro con los directivos de la cadena, el Papa subrayó el papel de la emisora vaticana como instrumento de la Iglesia para el diálogo con culturas y religiones diferentes al servicio de la paz, la verdad y la reconciliación. Radio Vaticano no es ya una sola voz que se irradia desde un único punto, es sobre todo un coro de voces que resuenan en más de 40 idiomas y puede dialogar con culturas y religiones diferentes dijo el Papa tras recorrer la sede central de la emisora. Detenidas 36 personas en una redada contra la Iglesia en China PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Mientras el Vaticano se plantea recomponer sus lazos diplomáticos con China, rotos tras la expulsión de sacerdotes que tuvo lugar en 1951, continúa la persecución religiosa por par- te del régimen comunista. Siguiendo con la oleada de detenciones que tuvo lugar a finales del año pasado, otras 36 personas fueron arrestadas el miércoles por seguir un culto no autorizado por Pekín. En esta ocasión, y según denunció la Asociación de Ayuda a China, los apresados fueron fieles protestantes pertenecientes a una congregación de la provincia de Anhui que cuenta con más de 300.000 miembros. Al parecer, medio centenar de policías fuertemente armados irrumpieron en la escuela de este grupo y se llevaron en diez furgones a las 36 personas allí presentes. Posteriormente, fue detenido en su casa el propietario de dicho colegio y líder de la congregación, Chu Huaiting. Esta nueva redada vuelve a poner en evidencia la violación de los derechos humanos y religiosos que practica el régimen comunista. Aunque China es un Estado oficialmente ateo, el Gobierno controla todas las religiones existentes en el país a través de los diferentes cultos oficiales, obligándoles a ser fieles a Pekín. o sé a ciencia cierta si, en el conjunto de los pueblos de España, está hoy en auge o en decadencia la tradición ancestral del Carnaval, en el triduo precedente al Miércoles de Ceniza, pórtico de la Cuaresma. Es público y notorio que Río de Janeiro es la capital mundial de los carnavales, con el más estruendoso de la Cristiandad, seguido entre nosotros por los de Cádiz, Tenerife y, pisando sus talones, el de Badajoz, con perdón por la publicidad implícita que, si no la hago, me pedirán cuentas. Sin pretensiones estadísticas ni agravios comparativos, lo cierto es que el fenómeno de los carnavales sigue vigente y pujante en numerosas poblaciones del mapa ibérico, a despecho de movidas, botellones, concentraciones rockeras, y toda la cultura del ruido, es un decir, día y noche por los cinco costados. El Carnaval no es más de lo mismo; sino más bien al contrario, porque sobrepasa con mucho en solera y antigüedad a sus presuntos competidores, por la vinculación al calendario religioso, la singularidad sin parangón de sus disfraces, el ademán lúdico y burlesco ante el orden establecido, poniendo en solfa sus respetabilidades sin dejar títere con cabeza. Todo ello en clave humorística de bullanga y alegría, involucrando en el rollo a todo el vecindario: niños, jóvenes, mayores, abuelos y, como antes se decía, militares sin graduación. Espectáculo total de una ciudad en la calle, inmersa en el planeta de los disfraces, murgas, comparsas y chirigotas, hasta desembocar, con cierto tic de melancolía, en el macabro Entierro de la sardina. Hasta aquí su rostro amable, sin que falten, como en tantas otras cosas, la cara oculta de esa luna, el Carnaval grotesco, desmadrado y repelente, con escarnio de símbolos sagrados y valores humanistas, ambiguas promiscuidades con disfraz, noches turbias y estruendosas, de rienda suelta al alcohol y otros excesos, que desembocan en la amanecida triste de la resaca, con detritus, botellas y plásticos a granel, al hedor insufrible de las vomitonas y otras excretas orgánicas. Sin llegar por supuesto, a lo que se nos cuenta sobre el Carnaval de la carne y de la sangre, en versión brasileña. No va conmigo, aunque por lo dicho pueda parecerlo, soltarles aquí un sermón a la vieja usanza, remedando al profeta Jonás en la ciudad de Nínive y conminando a la ciudadanía para que sus gentes vistan sayal de penitencia y se cubran las cabezas de ceniza, llorando en plena calle sus pecados. No es tampoco que estemos limpios de ellos, ni que nos viniera mal una catarsis colectiva, de los muchos desmanes que ensucian nuestra sociedad. Pero mi pretensión es más modesta: lamentar el empobrecimiento y la incoherencia de quienes nos llamamos todavía cristianos y lo somos tanto, al menos, como nuestros ancestros medievales, que inventaron el binomio CarnavalCuaresma y, a pesar de ello, nos entregamos ardorosamente al primero, haciendo caso omiso de la segunda. Lo que pudiera llamarse con bastante sordina el Carnaval cristiano significaba algo así como el fortalecimiento de los atletas antes de emprender su carrera. O el reponer fuerzas, antes y después del gran Ayuno, en el, tan digno de respeto, Ramadán de los musulmanes. En cambio, no puede por menos que provocar desazón y desconcierto, que todo acabe con el entierro esperpéntico de la sardina, y si te vi no me acuerdo. Entonces, ¿qué es y qué significa la Cuaresma para tantos cristianos entrecomillados? La definición más reciente y autorizada acaba de dárnosla su Santidad Benedicto XVI en su Mensaje de este año: La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Recuerdo aún el interés y la trepidación con que leí en mi adolescencia el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne. Pues más, mucho más, que el claroscuro misterioso de aquellas galerías alucinantes, puede apasionarnos la incursión, profunda y sin testigos, en nuestra propia interioridad, para vivir allí el doble encuentro inefable con nosotros mismos y con Dios. El Código esencial de la Cuaresma y de la vida cristiana lo condensa Jesús en la trilogía del Sermón de la Montaña: Oración, Ayuno y Limosna. La Iglesia interpretasu sentidoy actualizasu lenguajeen términos de experiencia creyente, entrenamiento moral y fraternidad solidaria.